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Bram Devin
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La noche se desplegaba como un manto de terciopelo negro, salpicado por estrellas que apenas lograban atravesar la neblina perpetua que envolvía los bosques aledaños a Monster High. Bram Devein y T/n se movían con una gracia letal, sus siluetas casi etéreas deslizándose entre las sombras. La caza había comenzado, y como siempre, la competencia entre ellos añadía una chispa peligrosa y seductora al aire.
—¿Estás segura de que quieres competir conmigo otra vez? —Preguntó Bram con su característico tono arrogante, girando la cabeza para lanzarle una mirada de desafío. Su cabello rubio brillaba incluso bajo la escasa luz de la luna, mientras sus ojos rojos parecían encenderse con el fervor de la caza.
T/n respondió con una sonrisa que desbordaba confianza—Oh cariño, no es una competencia si ya sabes quién va a ganar.
Bram arqueó una ceja, su sonrisa ladeada denotando diversión. Le encantaba esa seguridad de T/n, aunque no pensaba dejarle ganar sin luchar. Los dos se lanzaron a la carrera tras el rastro de su presa: un ciervo que, aunque ágil, estaba condenado desde el momento en que los dos vampiros lo eligieron como objetivo.
Las hojas crujían bajo los pies del animal, su respiración pesada marcando el ritmo frenético de su huida. Bram y T/n se desplazaban en perfecta sincronía, saltando entre ramas, esquivando troncos y ganando terreno con cada movimiento. Sin embargo, T/n siempre llevaba una ligera ventaja. Bram observó cómo ella calculaba cada paso, cada salto, con una precisión que solo incrementaba su admiración por ella, aunque jamás lo admitiría en voz alta.
Cuando finalmente T/n lanzó el ataque, lo hizo con una rapidez que dejó a Bram sin aliento. En un abrir y cerrar de ojos, el ciervo quedó atrapado bajo su dominio. Bram se detuvo a unos pasos de distancia, apoyándose contra un árbol mientras observaba a su pareja con una mezcla de orgullo y ligera frustración.
—Parece que he ganado, otra vez —Dijo T/n con una sonrisa triunfal, inclinándose sobre su presa mientras limpiaba una gota de sangre que se deslizaba por su mandíbula. Sus ojos brillaban con un destello predador, pero había algo más una chispa juguetona que hacía que Bram no pudiera apartar la mirada.
—No me gusta la palabra "Otra vez" —Respondió Bram con sarcasmo, cruzándose de brazos. Su voz tenía un deje de fastidio, pero el ligero tirón en las comisuras de sus labios delataba que estaba disfrutando de todo aquello más de lo que admitía.
T/n se incorporó lentamente, sus movimientos deliberados, como si disfrutara torturándolo con cada gesto. Con pasos seguros, caminó hacia él, sus botas hundiéndose ligeramente en la tierra húmeda. Bram no se movió, observándola con los ojos entrecerrados mientras una sonrisa más amplia comenzaba a formarse en su rostro.
Cuando T/n estuvo lo suficientemente cerca, se inclinó sobre él, colocando sus manos a ambos lados de su cabeza, atrapándolo contra el árbol—¿Te estás rindiendo tan fácilmente querido? —Susurró, su aliento rozando los labios de Bram.
El vampiro tragó saliva, pero no dejó que su fachada se rompiera—¿Rendirme? Nunca. Solo te dejo disfrutar tu pequeño momento de gloria.
T/n soltó una carcajada suave, su mirada fijándose en los labios de Bram antes de capturarlos con un beso profundo y ardiente. La sorpresa inicial de Bram se desvaneció rápidamente, y en cuestión de segundos, sus manos encontraron la cintura de T/n, sujetándola con firmeza mientras respondía al beso con igual intensidad. Sus cuerpos parecían moverse en perfecta armonía, cada roce encendiendo un fuego que ninguno de los dos quería apagar.
Cuando finalmente se separaron, ambos respiraban entrecortadamente. T/n no perdió el tiempo; caminó hacia la presa, sacando una copa de plata que había llevado consigo. Con elegancia, vertió la sangre aún tibia en la copa, el líquido carmesí reflejando la luz de la luna.
—Siempre tan preparada —Comentó Bram, su voz grave mientras la observaba.
T/n regresó a su lado, sosteniendo la copa con cuidado. Bram estaba todavía apoyado contra el árbol, su mirada fija en ella con una mezcla de deseo y admiración. Sin decir una palabra, T/n inclinó la copa sobre los labios de Bram, dejando que la sangre fluyera lentamente hasta su boca. El vampiro cerró los ojos mientras bebía, disfrutando del sabor y de la atención que ella le brindaba.
Pero T/n no había terminado. Cuando la copa quedó vacía, se inclinó nuevamente hacia él, capturando sus labios en otro beso apasionado. Esta vez, el sabor metálico de la sangre se mezcló con la intensidad de sus caricias, haciendo que el momento fuera aún más visceral y embriagador. Bram dejó escapar un gruñido bajo, sujetando a T/n con más fuerza mientras sus lenguas se encontraban en un frenesí que desafiaba toda contención.
Cuando finalmente se separaron, T/n tenía una sonrisa satisfecha en los labios. Bram, con su cabello ligeramente desordenado y los labios manchados de sangre, no pudo evitar devolverle la sonrisa.
—Admito que perder así no está tan mal —Dijo su tono cargado de sarcasmo.
—Siempre lo supe, Bram. Te encanta perder conmigo —Respondió T/n con una sonrisa juguetona.
Bram bajaba la cabeza lentamente. Sus labios, aún manchados de sangre, rozaron la piel de su mano en un beso lento, casi ritualista, dejando una marca carmesí contra su pálida piel. No apartó la mirada de sus ojos, asegurándose de que ella sintiera cada gota de devoción y pasión que él volcaba en ese gesto.
—Mi reina —Murmuró Bram su voz grave y cargada de un respeto solemne que pocas veces ofrecía.
El título flotó en el aire entre ellos, llenándolo de un peso que T/n reconoció de inmediato. No era solo un cumplido, ni un juego seductor. Era una declaración, una promesa. Bram, en toda su arrogancia y orgullo vampírico, se estaba inclinando metafóricamente ante ella, reconociendo su poder, su igualdad, su lugar inquebrantable a su lado.
T/n lo miró durante un largo momento, sorprendida pero satisfecha, sabiendo que esas palabras de Bram eran raras y significativas. Sus labios se curvaron en una sonrisa que hablaba de orgullo y cariño. Con un movimiento lento y deliberado, se inclinó hacia él, tomando su rostro entre sus manos. Sus pulgares trazaron suavemente las líneas de su mandíbula antes de hablar con un tono bajo y firme.
—Y tú mi rey —Respondió, dejando que las palabras resonaran entre ellos como un eco de su vínculo.
Bram soltó una leve carcajada, cargada de un aprecio genuino que raramente mostraba—Siempre supe que lo eras, T/n. Solo necesitaba recordártelo.
Antes de que T/n pudiera responder, Bram la jaló hacia él, envolviendo su cintura con sus brazos y atrapándola en un beso que superó en intensidad a los anteriores. Era un beso reclamante, pero también uno lleno de adoración, como si quisiera dejar claro que, aunque compartieran el poder, él siempre estaría dispuesto a inclinarse ante ella.
El sabor del momento, mezclado con la sangre aún fresca en sus labios, se convirtió en un recordatorio del vínculo feroz que compartían. No eran solo compañeros ni amantes; eran soberanos de su propia existencia, iguales en su dominio, unidos por algo más profundo que la simple pasión.
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Monster High - One shots
Fanfiction¡Bienvenidos a este one-shots de Monster High! Espero que les gusten estás minis historias de cada uno de estos personajes. ¡Espero que le gusten!
