Rochelle Goyle

151 13 0
                                        


◆━━━━━━━◆❃◆━━━━━━━◆

Rochelle Goyle

◆━━━━━━━◆❃◆━━━━━━━◆


Rochelle Goyle estaba nerviosa, algo inusual para ella, especialmente en situaciones que implicaban relaciones personales. Su corazón latía más rápido de lo que le gustaría admitir, y la razón no era otra que su primera cita con T/N, una mujer licantrópoda con la que había estado conversando durante varias semanas. A pesar de su fachada firme y protectora, Rochelle nunca había sido buena para las citas. Además, el simple hecho de estar tan cerca de alguien que había empezado a interesarse profundamente por ella la hacía sentir vulnerable de una manera que no estaba acostumbrada.

La cita tendría lugar en un elegante restaurante en Scaris, una ciudad conocida por su atmósfera antigua y romántica. La luz de las velas iluminaba las mesas, y las sombras de las grandes gárgolas, como ella, se reflejaban en las paredes de piedra. Mientras Rochelle se alistaba, ajustando el moño en su cabello rosado y con mechas verde azulado, pensaba en cómo iba a llevar todo esto. Los nervios la recorrían, pero al mismo tiempo, algo en su interior la empujaba a seguir adelante.

Rochelle decidió usar un vestido elegante de tono morado oscuro, algo que podía equilibrar su elegancia clásica con su deseo de ser diferente. A pesar de ser hecha completamente de piedra, lo cual la limitaba en muchas actividades humanas, ella siempre encontraba formas de mostrar su propia belleza y estilo. Sus alas de piedra, ligeras pero resistentes, descansaban suavemente sobre su espalda, ocultas por el vestido.

Llegó al lugar con la puntualidad que siempre la caracterizó. El restaurante estaba lleno de gente que charlaba suavemente, pero lo primero que notó fue la presencia de T/N. La mujer licantrópoda estaba sentada en una mesa cerca de la ventana, una pequeña sonrisa juguetona en sus labios mientras observaba a Rochelle acercarse. Sus ojos brillaban con una mezcla de curiosidad y afecto, y Rochelle se sintió a la vez halagada y nerviosa.


— ¡Hola T/N! —Dijo Rochelle, casi tropezando al acercarse. Trató de mantener la compostura, pero algo en el tono cálido de T/N la hizo sentir más tranquila.


T/N, con su cabello largo y oscuro cayendo suavemente sobre sus hombros, se levantó para abrazarla brevemente. Era una mujer fuerte, pero su suavidad la equilibraba perfectamente. Había algo en ella que atraía a Rochelle más allá de su naturaleza feroz y protectora.


— ¡Hola Rochelle! Qué bien verte —Respondió T/N con una voz suave, cargada de calidez— He estado esperando este momento.


Ambas se sentaron a la mesa, y mientras el camarero las atendía, T/N aprovechó para hacer una observación juguetona.


— ¿Sabías que todo en este restaurante tiene un toque romántico? —Bromeó, haciendo que Rochelle se ruborizara un poco.

— Sí, lo he notado —Respondió Rochelle con una sonrisa tímida, aunque su rostro seguía siendo tan firme como siempre. Sin embargo, sus ojos brillaban con una emoción que rara vez mostraba.


La conversación comenzó de manera natural, como si las dos ya se conocieran de toda la vida. T/N hablaba con una calma que hacía que Rochelle se sintiera cómoda, aunque aún estaba nerviosa por la idea de dejar que alguien se acercara tanto a su corazón. Sin embargo, no podía evitar sentir que había algo especial en esa noche.


— Sabes, siempre me ha fascinado la forma en que piensas. Tienes una visión muy única de la vida —Comentó T/N mientras tomaba un sorbo de su copa de vino.


Rochelle sonrió levemente, y por un momento, su expresión se suavizó. Habló con la seguridad que le daba su experiencia en la vida, pero también con una fragilidad que solo T/N parecía notar.


— Yo... he aprendido a ver la vida de manera diferente. Crecí entre las gárgolas, y aunque nuestras vidas están marcadas por la piedra, por una vida estática, siempre me pregunté qué más había allá afuera. Por eso estoy aquí —Dijo Rochelle, sus ojos mirando a través de la ventana hacia la ciudad de Scaris.


T/N la miró con un brillo en sus ojos, reconociendo la fuerza y la vulnerabilidad en ella.


— A veces las cosas que parecen inamovibles son las que más nos enseñan ¿No crees? —comentó T/N, sonriendo suavemente.


Rochelle asintió, agradecida por el entendimiento. Pero algo la inquietaba, algo que la hacía ser consciente de lo que estaba en juego.


— Mi vida no es... fácil. Hay cosas que no puedo hacer, por lo que soy, por lo que represento. No puedo bailar, no puedo nadar, no puedo hacer muchas cosas que otros disfrutan. Y esa es mi realidad. Pero quiero... quiero saber más. Quiero aprender de ti—Dijo Rochelle, casi en un susurro.


T/N la miró con ternura, su mano alcanzó la de Rochelle, un gesto simple pero lleno de significado.


— Y eso es lo que me gusta de ti, Rochelle. Quieres saber más, quieres ser más, sin miedo a lo que te limita. Eso es lo que te hace única. No te preocupes por lo que no puedes hacer. Hay muchas formas de ser feliz, incluso si tus alas no pueden volar tan alto como las de otros —Respondió T/N con una sonrisa cálida.


Rochelle sintió un nudo en el pecho, pero esta vez era un nudo de gratitud, no de temor. T/N la veía por lo que era, sin juicio, solo aceptación.


— Gracias T/N —Susurró Rochelle, su tono lleno de sinceridad.


La noche pasó en una tranquila conversación, llena de risas y momentos de complicidad. Rochelle aprendió que la vida no siempre tenía que ser complicada, que podía ser simple, incluso para alguien como ella, hecha de piedra y marcada por su naturaleza protectora.

Lo que más la sorprendió fue que, a medida que avanzaba la noche, sus miedos y dudas empezaban a desvanecerse. T/N no solo la aceptaba, sino que la entendía de una manera que pocas personas lo habían hecho.

Al final de la cita, cuando el restaurante comenzó a vaciarse, T/N la acompañó fuera. Rochelle no podía evitar sonreír, su corazón latiendo con un ritmo más tranquilo, y por primera vez en mucho tiempo, ella no temía lo que el futuro les deparaba.


— Espero que podamos repetir esto—Dijo T/N, tomándola de la mano mientras se despedían.


Rochelle, aunque su cara seguía mostrando una expresión seria, no pudo evitar sonrojarse. Pero esta vez, no era por nervios. Era por algo más una conexión genuina.


— Yo también lo espero, T/N —Respondió Rochelle con una sonrisa cálida que, aunque tímida, mostraba todo lo que sentía en ese momento.


La noche había sido un pequeño paso hacia algo más grande, algo que Rochelle aún no comprendía por completo, pero que ya estaba dispuesta a explorar.

Monster High - One shotsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora