Jinafire Long

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Jinafire Long

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El silbido de la tetera resonaba en el pequeño apartamento de T/N, rompiendo el silencio matutino con su agudo llamado. Afuera, el amanecer teñía el cielo de tonos dorados y rosados, filtrándose a través de las cortinas de lino y esparciendo un resplandor suave sobre los muebles modestos pero bien organizados. La habitación olía a un tenue aroma a té y madera cálida, un refugio acogedor tras una larga noche de patrullaje.

T/N, una dragona de escamas azul zafiro, se estiró lentamente, sintiendo el peso del cansancio todavía aferrado a sus músculos. Sus cuernos curvados, semejantes a llamas ascendentes, brillaban con el reflejo de la luz matutina. Parpadeó varias veces, disipando los restos del sueño, mientras sus alas, recogidas contra su espalda, se expandían apenas antes de relajarse de nuevo. La noche anterior había sido dura. El trabajo como oficial en la ciudad nunca era sencillo, pero en los últimos días, parecía que los casos se multiplicaban sin cesar. Aun así, había algo que hacía que todo el agotamiento se desvaneciera, Jinafire.

A la hora exacta, Jinafire llegó, como siempre, con su elegancia natural y su andar seguro. Su vestido tradicional de seda ondeaba con cada paso, los tonos verdes y dorados reflejando su linaje noble y su innata gracia. Sus ojos verde jade destellaban con un brillo particular al ver a su novia, un fulgor que hablaba de ternura y de una emoción más profunda que las palabras. Sin decir nada, se acercó hasta que sus hocicos se encontraron en un gesto íntimo, un roce fugaz pero significativo que encendió un cálido resplandor en ambas.


—Has trabajado demasiado otra vez —Murmuró Jinafire con un dejo de reproche en su voz, mientras sus garras recorrían suavemente la mejilla de T/N.


T/N exhaló un suspiro cansado, pero sonrió.


—Es mi trabajo, Jin. Sabes cuánto lo amo.


Jinafire ladeó la cabeza con un gesto elegante, su larga melena verde cayendo en suaves ondas por su espalda.


—Lo sé —Respondió con un tono más suave—Pero también sé que no eres de acero. Eres fuego, como yo. Y si el fuego se aviva demasiado, termina consumiéndose.


T/N la observó en silencio por un momento antes de girarse para verter el té en dos tazas de porcelana. Había aprendido exactamente cómo a Jinafire le gustaba: con un toque de miel y jengibre, lo suficientemente caliente para liberar su aroma sin ser abrasador. El vapor se elevó en espirales entre ellas, llenando la cocina con una fragancia reconfortante.

Jinafire tomó la taza con elegancia, soplando ligeramente antes de probar el primer sorbo. Sus párpados se cerraron un instante, disfrutando el calor y el sabor familiar.


—Te admiro por tu dedicación —Dijo tras un momento—pero me preocupa que te pierdas en ello. Quiero verte tan apasionada por nosotras como lo eres por tu trabajo.


Las palabras calaron en T/N más de lo que esperaba. Miró a su novia, observando los reflejos dorados en sus escamas y el brillo en su mirada felina. Jinafire era fuego contenido, una tormenta de pasión y orgullo que sabía exactamente cómo encender los sentimientos en ella. T/N sintió su corazón latir más fuerte.


—No hay nada en este mundo que ame más que a ti, Jin —Confesó finalmente—Pero siento que si no hago esto, no seré la persona que quiero ser. No puedo dejarlo.


Jinafire no respondió de inmediato. Sus pupilas se afilaron levemente mientras evaluaba la sinceridad en las palabras de T/N. Finalmente, sus labios se curvaron en una leve sonrisa.


—No te pediría que lo hicieras —Susurró— Solo quiero que recuerdes que también tienes una vida fuera del deber, y que en esa vida, yo quiero estar contigo.


El silencio que siguió no fue incómodo. Fue un entendimiento compartido, una promesa sin necesidad de más palabras. T/N extendió su mano y entrelazó sus garras con las de Jinafire, sintiendo el calor de su tacto. Luego, con suavidad, la atrajo hacia sí, envolviéndola en un abrazo protector. Las largas y elegantes garras de Jinafire se deslizaron por la espalda de T/N, trazando líneas suaves sobre sus escamas, como si quisieran memorizar cada contorno de su cuerpo.


—Te prometo que encontraré el equilibrio —Susurró T/N contra el cabello perfumado de su amada.


Jinafire cerró los ojos, dejando escapar un suspiro de alivio, relajándose en los brazos de T/N.


—Eso es todo lo que quiero oír —Murmuró.


Mientras la mañana avanzaba, los primeros sonidos de la ciudad despertando llenaron el ambiente. Pero dentro del pequeño apartamento, el mundo parecía haberse detenido. Permanecieron juntas, compartiendo el calor de su compañía, sabiendo que, sin importar los desafíos que vinieran, siempre encontrarían el camino de vuelta la una a la otra.

Horas más tarde, la puerta se abrió de golpe y Jinafire jadeó al ver a T/N entrar con una herida en el brazo y un corte en la mejilla. La dragona de escamas zafiro sonrió con cansancio mientras se dejaba caer en el sofá.


—No es para tanto —Dijo antes de que Jinafire pudiera hablar—Ya estoy acostumbrada a este tipo de casos.


Jinafire entrecerró los ojos y tomó un botiquín sin decir una palabra. Se arrodilló junto a T/N y comenzó a limpiar la herida con manos expertas, su expresión concentrada pero preocupada.


—Eso no significa que deba gustarme verte así —Susurró, aplicando un vendaje con cuidado.


T/N exhaló un suspiro y la miró con ternura.


—Eres demasiado buena conmigo.


Jinafire dejó el vendaje en su lugar y presionó suavemente la mano sobre el brazo de T/N, sus ojos brillando con una mezcla de amor y exasperación.


—Porque te amo, tonta —Murmuró—porque quiero que vuelvas a casa entera cada vez.


T/N sonrió y la atrajo hacia sí en un abrazo suave, sabiendo que, sin importar qué tan fuerte fuera, siempre habría un refugio en los brazos de Jinafire.

Monster High - One shotsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora