Gillington (Gil) Webber

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Gillington (Gil) Webber

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El ambiente en Monster High era tan vibrante como siempre, con los monstruos y criaturas llenando los pasillos con risas, charlas y, por supuesto, sustos ocasionales. Las lámparas góticas colgaban del techo proyectando sombras danzantes, mientras las conversaciones y los ecos de pasos llenaban los corredores. Cada rincón de la escuela parecía tener una vida propia, desde las puertas chirriantes de las aulas hasta las notas musicales que escapaban del salón de coro, donde Operetta practicaba una nueva melodía.

Entre la multitud, caminaba Gil Webber, ajustándose nerviosamente su casco lleno de agua. Aunque estaba acostumbrado a moverse entre tierra y agua, nunca se sentía completamente cómodo fuera de su elemento. Había algo en el bullicio y la energía de Monster High que lo hacía sentirse expuesto, como si todos pudieran notar cada una de sus inseguridades. Mientras avanzaba hacia su casillero, su mente divagaba entre las olas de un mar imaginario donde todo era tranquilo y familiar.

Sin embargo, había algo, o mejor dicho alguien, que hacía que todas esas tensiones valieran la pena T/N.

T/N era una sirena con un porte elegante y misterioso que solo revelaba su verdadera naturaleza cuando estaba en contacto con el agua. A diferencia de muchas de las personalidades extrovertidas de Monster High, ella era reservada y seria, lo que la hacía destacar entre la multitud. Había algo hipnótico en su presencia: la forma en que su cabello brillaba como si estuviera bañado en luz lunar o cómo su voz, suave y melodiosa, podía calmar incluso a los monstruos más inquietos. Para Gil, ella era un faro en medio del caos, una tranquilidad que había capturado su corazón desde el momento en que la conoció.


Mientras Gil intentaba abrir su casillero, una voz conocida lo interrumpió—¡Hey Gil!—Saludó Lagoona Blue, acercándose con su característico acento australiano y una amplia sonrisa que revelaba su naturaleza amigable. 


Lagoona era la hija del monstruo marino y tenía un carisma que podía derretir incluso el hielo más frío. Su cabello rubio con mechas azules brillaba bajo las luces del pasillo, y su actitud siempre desbordaba energía.


—¿Listo para el gran partido de mañana?—Preguntó con entusiasmo, refiriéndose al Monster Surf, una competencia muy esperada entre los estudiantes—Apuesto a que vas a arrasar. Todos sabemos que eres el mejor surfista de Monster High.

Gil sonrió con timidez, rascándose la nuca—Oh, bueno... creo que lo haré lo mejor que pueda. Ya sabes, nada especial.

Lagoona soltó una risita y le dio un pequeño empujón amistoso en el brazo—Vamos, no seas tan modesto. Podrías darme unas lecciones después del partido. Tal vez aprenda a montar las olas como tú.


Gil sintió que sus mejillas se calentaban, pero no de la manera que Lagoona probablemente esperaba. Antes de que pudiera responder, escuchó unos pasos familiares acercándose. Su corazón dio un vuelco cuando vio a T/N caminar hacia ellos con su característica elegancia. Había algo en su porte seguro que atraía todas las miradas. Su cabello, que siempre parecía reflejar los colores del amanecer sobre el océano, flotaba ligeramente con cada movimiento, y sus ojos, profundos y tranquilos, parecían observar más de lo que revelaban.

Monster High - One shotsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora