Taehyung estornudó, de una forma sonora y brusca que le hizo sobresaltarse. La pequeña multitud de personas que se encontraban dentro de la cocina de la cafetería lo miraron con inquietud por el escándalo.
Sí, había atrapado un resfriado.
¿Por qué?
Por haberse empapado hacía ya varias noches.
—Bien, como iba diciendo... —dijo Park Seojun, el dueño de la cafetería, enfocando sus ojos saltones en una pequeña carpeta con documentos que llevaba en las manos—. Ya que la cantidad de clientes han ido aumentando...
Taehyung recostó el brazo en la mesa, acomodándose en su asiento, y le agradeció a Namjoon cuando el peli-gris le ofreció un pañuelo. Tenía la nariz tan congestionada que ni siquiera conseguía respirar por ahí, y sentía su cabeza a punto de explotar. ¡Qué tonto había sido por salir de casa sin abrigo o un tonto paraguas! Incluso aunque tuviera un impermeable, cuando Jungkook se lo había dado él ya estaba lo suficientemente...
Detuvo el camino por el que iban sus pensamientos y sacudió la cabeza, sintiendo un amplio vacío en su pecho.
No, no iba a recordar eso ahora. Estaba trabajando, y ese suceso había desatado demasiadas cosas complicadas en las que no quería pensar. Necesitaba estar bien para trabajar, y se conocía lo suficiente para saber que si recordaba al menos una sola cosa del hombre pelinegro, el resto de la mañana —ya que el café estaba a menos de una hora de abrir—. iba a estar pensando en eso.
Porque justo así había estado los días anteriores. Mucho más que torturado por el conflicto de ideas que se le desataban dentro y le hundían.
Así que intentó concentrarse en las palabras de Seojun, y así aliviar la carga que comenzaba a sentir su mente. Y milagrosamente, lo logró.
Se pasó con cuidado el pañuelo por la nariz, sintiendo un fuerte ardor en ella y más ganas de estornudar. Joder, esto era un fastidio, él odiaba estar enfermo.
Su pobre nariz se encontraba tan roja como un tomatito por la cantidad de fricción que le había hecho.
Reprimió un estornudo.
Y eso no era nada si se analizaba el resto de su aspecto: ojos apagados, la piel pálida y de apariencia enferma, su garganta disfónica y su cabello —últimamente inmanejable—. rebelde, siendo la cereza del pastel.
Se veía mal y desganado. Como un zombi.
—Y la inversión que se hará en cuanto a material e ingredientes...
Quiso taparse el rostro con las manos y apretarse la cabeza por la impaciencia que le nació en la base del estómago.
Ah, qué aburridoras eran las reuniones. Tanto Yoongi como Namjoon tenían expresiones apagadas mientras oían el largo discurso del hombre, que rechoncho y de entradas en la frente pronunciadas, soltaba pequeñas gotas de saliva al hablar. El hombre se tomó el tiempo de analizar cada pequeña cosa que implementaría en el café a partir de aquel momento, y explicar todas las novedades que traía.
Olvidando, quizá, dar a conocer la noticia más importante.
Aunque claro, no fue un total misterio cuando la puerta se abrió de un golpe seco y descubrió a un pelirrojo delgado, considerablemente alto, de hombros anchos, mandíbula cuadrada, ojos pequeños y claros, vestido con el uniforme de pantalones verdes del café. El sonido de la puerta hizo un sonido repentino en la habitación.
Taehyung tuvo que parpadear dos veces para cerciorarse de lo que veía, y se incorporó de golpe al darse cuenta de la presencia de aquella nueva persona. ¿Su vista fallaba? ¿O de verdad tenía el hombre los ojos claros? ¿Sería completamente coreano? Era todo un acontecimiento. Ni siquiera le impactó tanto el hecho de que llevara su mismo uniforme.
O el significado que traía todo eso en el fondo.
Yoongi, sin embargo, se levantó de un golpe de su asiento, luciendo completamente perplejo y conmocionado.
Entonces todos los ojos se centraron en él. Se le veía mucho más que pasmado y algo temeroso. ¿Por qué de repente él...?
—¿Qué haces aquí? —su voz sonó incómoda cuando exclamó aquella pregunta. Entonces todos se dieron cuenta de que aquello se lo había preguntado al pelirrojo.
El susodicho le devolvió la mirada con una emoción indescifrable, pero ligeramente cómplice.
Taehyung frunció el ceño, observando tan extraña situación y cruzó sus brazos, ¿Qué había sido aquella reacción de Yoongi Hyung? ¿Lo conocía?
Park Seojun a penas si se dio la vuelta y notó la presencia del pelirrojo en el lugar. Fue entonces que su rostro regordete formo una sonrisa cordial.
—¡Ah, Ji! —exclamó Seojun, estirando su mano en modo de saludo. El pelirrojo, después de dejar de mirar a Yoongi de forma tan extraña, sonrió levemente y aceptó el apretón de manos haciendo una reverencia con la cabeza. Yoongi se le quedó mirando, ahora pareciendo molesto. Tanto Namjoon como Taehyung lo fulminaron con curiosidad.
¿Quién era él? Taehyung no recordaba haberlo visto por ahí alguna vez, ¿Qué era lo se traía con Yoongi como para haberlo alterado así?
Aquellas reacciones no eran propias del peli-marrón.
—CEO Park, disculpe mi tardanza, el tráfico está hecho un desastre. —respondió el hombre que parecía ser de apellido "Ji", ampliando su sonrisa y dejando al descubierto una dentadura perfectamente cuidada.
El tipo, en cuestión, no era feo. Estaba lejos de ser feo. Tenía una sonrisa radiante y adorable rodeada por unos labios bien definidos, proporcionarles, rosados y carnosos.
¿Qué rayos hacía allí, en vez de estar en el casting de una revista?
Seojun y el hombre comenzaron a hablar con entusiasmo, y fue entonces Yoongi se dejó caer en la silla sin desvanecer de su rostro la expresión de perplejidad. Taehyung lo miró, completamente extrañado, estiró su mano y le tocó la mano que había dejado en la mesa para llamar su atención
El chico a penas si reaccionó y le miró.
—¿Yoongi Hyung? —dijo bajito, para que solo él y Namjoon lograra oír, ya que el peligris también tenía una expresión de intriga en el rostro—. ¿Qué ocurre? ¿Conoces a ese chico?
Yoongi desvió la mirada y tragó saliva. Taehyung apretó su mano para que volviera a mirarlo, y cuando lo logró, hizo un mohín con la boca.
—Hyung, ¿Qué es...? —La voz de su jefe lo hizo detenerse.
—Muy bien, chicos, debido a que la cafetería está siendo cada vez más reconocida... —exclamó, volviéndose hacia los tres hombres de apariencia confundida, con el pelirrojo junto su hombro—... decidí contratar más personal para las mesas. ¡Así que les presento a Ji!
La expresión de Yoongi se endureció, Namjoon entreabrió la boca son sorpresa y Taehyung solo ladeó un poco la cabeza asimilando todo con dificultad por culpa de su enfermedad. Bien, entonces alguien más trabajaría con ellos, porque el café estaba llenándose más. Tenía sentido, y era algo bueno.
¿Entonces por qué el ambiente era tan tenso y pesado?
Dio un último vistazo a Yoongi y enfocó su mirada en el pelirrojo, que se pasó con habilidad la mano por el cabello, y sonrió con amabilidad mientras hacía una reverencia.
Entonces, el chico se presentó. Y si hasta ahora Taehyung no había sido atacado por una emoción demasiado fuerte, ésto sí que lo sorprendió.
—Soy Ji Taehyung y trabajaré con ustedes a partir de ahora, ¡Por favor cuiden de mí!
Pero antes de que alguno pudiera hacer alguna pregunta o protesta —por el lado de Yoongi—. el reloj marcó la nueve en punto: momento para abrir las puertas del café.
Y momento de darle inicio a un día, que para cada uno de los presentes en aquella habitación, y cierta persona de lentes redondos que estaba a punto de cruzar la calle frente a local,
Iba a ser una total locura.
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Control «KookTae» ©
FanfictionEn medio de la preponderancia y el saudade, Jeon Jungkook y Kim Taehyung se conocen. Si el dicho dice que los opuestos se atraen, en definitiva no aplica con ellos, y trae, como consecuencia, un enfrentamiento que sin fundamento los involucrará en u...
