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Unos ojitos de bambi lo miraron desde su costado.

La mirada de Jungkook se aclaró de a poco, claramente sintiendo que no había dormido lo suficiente. La presencia a su lado, con el mentón recostado en el mueble, bajo su vista, no se inmutó por lo que hacía. Su cabello largo y castaño se hallaba en una moña bajita, pero algunos mechones le cruzaban el rostro, y su boca permanecía cerrada.

¿Qué hacía el chico, con exactitud?

¿Por qué lo miraba con aquellos ojitos atentos e inexpresivos?

Jungkook reprimió un bostezo y parpadeó un par de veces, moviendo su mano por la tela del sofá hasta alcanzar uno de los mechones del castaño.

Jugó con él un par de segundos, aún liberándose de su somnolencia.

―¿Qué estás haciendo...?― musitó entonces, con la voz ronca y más grave de lo usual. Taehyung permaneció con su expresión neutra y ajena, pero bajó la mirada.

―¿Por qué...?― comenzó a preguntar, deteniéndose para aspirar profundo y haciendo como si Jungkook no hubiera dicho algo―¿... El árbol de navidad aún no está decorado...?― abultó un poco su labio inferior, haciendo un puchero.

Jungkook lo miró un momento antes de fruncir ligeramente el ceño. Él conocía esta actitud en Taehyung, la del niño pequeño y tímido. Se quedó mirando su boquita.

Normalmente solo se comportaba así después del sexo.

¿Por qué actuaba así?

Devolvió la mirada hacia sus ojos y los entrecerró, moviendo un poco sus pies para dejar de sentirlos entumecidos, y haciendo lo mismo con sus hombros, preparándose para levantarse.

Puso el mechón de Taehyung, con el jugaba anteriormente, tras su oreja.

―No sé decorar árboles de navidad― admitió, atrayendo con su confesión repentina la mirada del hombre a sus ojos― Algo en mí espera que me ayudes a decorarlo.

Quiso reír cuando los ojos de Taehyung se ampliaron, a la vez trayendo a sus mejillas un ligero rubor. Cuando ellos no peleaban, podían percibir más cosas del otro que antes habían ignorado.

Esta era una de esas. Kim Taehyung se conmovía con facilidad, y se sonrojaba mucho.

Y eso lo volvía adorable.

La ignorancia es ciega, hombre. Todos la tienen, y por eso, casi nadie ve.

Jungkook tragó saliva, recordando el sueño que acababa de tener, poniéndose entonces rígido y enfocando más la vista hacia Taehyung.

Pero tú ves un poco más que el resto.

Taehyung parpadeó.

¿Qué mierda había querido decir Kim Seokjin con eso?

Si es que a ese disparate de sueño podía llamarle algo real.

Pudo percibir, gracias a la luz del sol atravesando el apartamento, cómo las pupilas ajenas se hacían grandes, y después pequeñas bajo su vista.

Taehyung.

Taehyung tenía algo que ver, ¿verdad?

La conexión se hizo obvia en sus pensamientos, casi de golpe. Quizás no respondía al significado de las palabras del pelinegro en su sueño, pero sí le decía algo más.

Sólo le había faltado ser más observador, antes.

Seokjin era el motivo. Su subconsciente lo había traído a él como la respuesta a su confusión y el creador de enigmas, también.

Control «KookTae» ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora