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Cuando Jungkook sintió un bulto presionando su pecho, despertó de golpe, asustado.

¿Quién podía culparlo? Viviendo solo, ¿cómo podía sentir algo como eso?

Sus ojos, al abrirse, lo primero que enfocaron fue el techo, con algunos rayos de sol atravesando la habitación. Parpadeó lentamente, mientras su mirada se aclaraba, y entonces fue consciente de su cuerpo, y lo caliente que se sentía.

Su cuero cabelludo se encontraba húmedo por el sudor, y sentía un sofocante calor en el pecho y el cuello mojado de sudor.

Entonces bajó la mirada, aún algo aturdido, para mirar a la criatura que dormía prácticamente encima suyo y en algún momento de la noche había metido una de sus piernas entre las de Jungkook. Parpadeó con rapidez, como si aún no creyera ni entendiera lo que pasaba.

Pero su mente se orientó trayendo de vuelta los recuerdos de lo que había sido la noche anterior.

Sonrió levemente observando al joven, que con la boca entreabierta y sobre su diafragma dormía plácidamente, como quien no ha dormido en varios días. No parecía que tuviera intensiones de despertarse pronto, ya que estaba tan quieto como roca y completamente inconsciente. Tenía el cabello todo enmarañado —aunque no era nada nuevo—. y sobre el rostro, y sus manos rodeaban el torso de Jungkook como si el hombre fuera un peluche.

Parecía un koala.

Los rayos del sol mañanero adornaban tiernamente las hebras del castaño tornándolas doradas, y de nuevo, Jungkook cayó en cuenta de que a comparación del necio y odioso ser que era Taehyung, cuando dormía no parecía más que una criatura frágil e indefensa. Incluso, para ser un chico, se sentía bastante delgado y liviano sobre él.

Quiso mirarlo con más detenimiento, pero el calor fue demasiado. El sofoco se hizo más fuerte, y eso obligó a Jungkook a comenzar a removerse deseando no perturbar el sueño del castaño con la urgencia de safarse de su cuerpo. Tener su cuerpo pegado al de alguien en definitiva no era su actividad favorita, y no quería en lo más mínimo sudar pegado a él, así que alzó los brazos con lentitud, y levantó con suavidad al chico de los hombros para depositarlo a su lado.

Ni limpiando porcelana tenía tanto cuidado.

Cuando la cabeza del chico descansó sobre la almohada, y Jungkook logró safar sus piernas, se incorporó con lentitud sin dejar de mirarle, sintiendo su corazón latir con más fuerza.

No es que fuera entretenido hacerlo, pero se había dado cuenta del alcance de sus acciones de la noche anterior en el cuerpo del castaño y era incapaz de apartar la mirada ahora.

Tragó saliva, algo sorprendido.

La piel acanelada del chico, en toda la zona de la mandíbula, cuello, pecho, y torso estaba lleno de marcas rojizas y algunos moretones. Prácticamente el chico se había vuelto el lienzo víctima de sus deseos retorcidos.

Respiró profundo para mitigar la ligera ansiedad que le subió por la garganta.

No quiso preguntarse cómo estarían sus muslos.

Cuando el chico fuera consciente de todo de nuevo iba a enfadarse mucho. Jungkook lo sabía, y aunque antes no le hubiera importado y lo atacara como un depredador salvaje, ahora lo ponía inquieto.

Casi sintió punzadas del dolor en sus sienes imaginándose el escándalo que haría. Ah, qué lío.

Hizo un mohín, y se sentó apoyándose con los brazos. Se estiró, bostezó un par de veces, y se ventiló con ambas manos en la urgencia de refrescarse. Se levantó de la cama con lentitud para no mover mucho la cama y buscó algo qué ponerse, se acercó a su armario y sacó un pantalón de chándal y una camilla blanca.

Control «KookTae» ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora