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«Bienvenidos, queridos alumnos, a este fructífero semestre de la Universidad Hongik.»

«Bienvenidos, querido equipo editorial, a un nuevo año lleno de trabajo en nuestro amor por los libros y el arte digno.»

«Se vienen meses de experiencias y conocimientos que nos formará como una familia constructiva.»

«Tendremos un lapso luminoso para desatar nuestro potencial creativo en todos los proyector por venideros.»

«Pero aunque sea un camino difícil...»

«Pero aunque puedan encontrarse obstáculos en el camino...»

«Estamos juntos para apoyarnos en este proceso de aprendizaje.»

«Lograremos entrar en el auge del trabajo colaborativo y lo superaremos.»

Lee Ha Neul tomó y apretó la mano de Kim Taehyung, emocionada. Miraron ambos al viejo decano de la Universidad hablar desde un stan en un escenario decorado con lazos coloridos.

Park Jimin, después de sonreírle a Hoseok, miró con aprecio a Jeon Jungkook en medio de la oficina decorada con volantes de "Bienvenidos de vuelta". En el fondo del cuarto, Kwan Dong Yul observó de reojo con vergüenza y temor al pelinegro.

El año nuevo, acomodándose a la primavera y a los nuevos acontecimientos, acogió a aquel castaño y a aquel pelinegro para enseñarles un nuevo orden de las cosas. Uno en la universidad, otro en su trabajo. Ambos, de alguna forma, solos. Cerrando ciclos. Iniciando unos nuevos.

El cielo de Seúl se tornó nuboso cuando Kim Taehyung abrió la puerta de la habitación se que volvería su dormitorio por los próximos meses.

Y la lluvia se desató, cuando aquel sobre que había permanecido meses en el suelo de la oficina vacía fue sostenido por los dedos de Jeon Jungkook, distinguiendo en el papel el nombre de su madre.



[♦♦♦]

—Entonces, como te iba diciendo...—exclamó la Doctora Kang, cruzando sus manos sobre la mesa—... el primer paso dentro de este proceso es normalizar tu obsesión. No es considerarle algo normal en sí, sino que aprenderemos que los pensamientos y los comportamientos que tienes pueden ser normales si les quitamos el tabú. Todas las personas, o al menos de forma general, se sienten más cómodos en los espacios limpios. Es sentido común. No eres un espécimen raro, y puedes pasar, gracias a la normalización, a dejar de darle tanta importancia al hecho de que tienes una obsesión. Si hacemos eso, es posible que los pensamientos que te impulsan a realizar estas acciones compulsivas disminuyan casi de forma natural. Todo esto te ayudará a tener más confianza, y descartar el agobio, para proceder a valorar las razones por las que te ocurre esto, qué tan irracionales son en realidad, y qué tanto puedes controlar tu cabeza a partir de la consciencia de la situación. Antes de todo, lo que deseo es que entiendas qué te pasa, por qué, y para qué te pasa. ¿Está bien?

Jeon Jungkook, escuchando atentamente, asintió con la cabeza. Unos mechones de su cabello (un poco más largo que antes en la frente) le cruzaron por la vista gracias al impulso.

—Bien, entonces eso es todo por hoy. Nos veremos en un par de semanas, ¿vale?— el hombre, de semblante frío y pensativo, asintió con la cabeza sonriéndole levemente. La rubia frente a él se levantó de su asiento para escoltarlo hacia la puerta.

Vio a Jungkook alejarse por el pasillo, después de una corta despedida, hasta que la mancha de su cabello azabache no fue perceptible, y tomando una bocanada de aire, volvió a internarse en su consultorio.

Control «KookTae» ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora