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*: Un ex de verdad

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En la universidad, todos hablaban de nosotros. Kenji Sato y yo, la pareja más bonita del campus. Nuestra relación parecía perfecta desde fuera: sonrisas radiantes, momentos compartidos en la biblioteca y cenas románticas en cafeterías llenas de encanto. Pero detrás de esa fachada brillante, había grietas profundas que nadie podía ver.

Las discusiones se habían vuelto frecuentes, y los desacuerdos, insalvables. A pesar de nuestros esfuerzos, los problemas se amontonaban, y un día, Kenji tomó la decisión de terminar la relación.

—Esto no está funcionando —dijo con frialdad, sus ojos evitando los tuyos. —Necesitamos tiempo separados.

El dolor fue indescriptible. En una semana, Kenji ya estaba saliendo con otra chica, una estudiante de su clase de biología. Verlos juntos, riendo y caminando por los mismos pasillos que habíamos recorrido, era un tormento diario. Mi corazón se rompía cada vez que los veía, y la herida parecía no tener fin.

Decidí seguir adelante, intentando recuperar mi vida. Comencé a salir con otras personas, intentando dejar atrás el dolor. Sin embargo, Kenji no me dejaba en paz. Cada vez que empezaba a interesarme por alguien, él se entrometía. Sus acciones eran sutiles, pero efectivas: rumores esparcidos, mensajes enviados a mis citas, incluso confrontaciones directas.

Una noche, estaba en una cita con un chico amable y divertido en una cafetería cercana al campus. La velada iba bien, y por un momento, me sentí feliz. De repente, Kenji apareció, su mirada fija en mí.

—¿Podemos hablar? —dijo, ignorando completamente a mi acompañante.

—No es un buen momento, Kenji —respondí, tratando de mantener la calma.

—Necesito hablar contigo, ahora —insistió, su tono más autoritario.

La cita terminó abruptamente, y el chico se fue, confundido y molesto. Me enfrenté a Kenji, mi frustración burbujeando a la superficie.

—¿Qué demonios te pasa? —grité, mi voz quebrándose. —¿Por qué no me dejas en paz?

Kenji me miró con una mezcla de celos y desesperación.

—No puedo soportar verte con otros —admitió, su voz llena de angustia. —No puedo soportar la idea de que seas feliz con alguien más.

—¿Y crees que esto es justo para mí? —respondí, mis ojos llenos de lágrimas. —Me dejaste, Kenji. Me dejaste y ahora no me permites seguir adelante.

Kenji no respondió, su mirada perdida en el suelo. Sabía que estaba siendo egoísta, pero parecía incapaz de detenerse. La universidad, que antes había sido nuestro refugio, ahora era una prisión.

Los días pasaron, y la situación solo empeoró. Cada intento de reconstruir mi vida era saboteado por Kenji. Me sentía atrapada, desgastada y cada vez más desesperada. Mi corazón roto por verlo con otra, y mi alma desgastada por su constante interferencia.

Una noche, mientras caminaba sola por el campus, sentí una presencia detrás de mí. Me giré para ver a Kenji, su rostro pálido bajo la luz de las farolas.

—No puedo seguir así —dijo, su voz temblando. —No puedo dejarte ir.

Mi paciencia se agotó. La desesperación y el cansancio me envolvieron como una niebla oscura.

One Shots [ken Sato]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora