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No recuerdo quién me pidió esto ._.

*: Tu esposo está obsesionado contigo.

Mención de maltrato físico y mental.

Yandere.

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En una tranquila y elegante mansión situada en las afueras de la ciudad, vivían Ken Sato y su esposa T/N. La fachada de la casa, perfecta y ordenada, reflejaba la imagen de una vida matrimonial ideal, pero, como en una de las historias más retorcidas de Ken Sato, la oscuridad acechaba detrás de cada esquina, ocultándose en las sombras de los pasillos.

Ken Sato, un famoso beisbolista, era conocido por su carisma en el campo y su comportamiento impecable. Sin embargo, en lo más profundo de su corazón, albergaba una obsesión que lo devoraba desde dentro, una obsesión que había moldeado su vida y su destino. Desde el momento en que había conocido a T/N, supo que no podía dejar que nadie más la tuviera. Su belleza, su risa, su forma de ser... todo en ella lo fascinaba y lo llenaba de una necesidad enfermiza de poseerla por completo.

Ken había manipulado cada pequeño detalle para que T/N se enamorara de él. Cada "coincidencia", cada encuentro fortuito, cada gesto romántico había sido calculado con precisión, todo para llevarla a él. Y funcionó. T/N cayó en la trampa, convencida de que Ken era su destino. Se casaron en una ceremonia perfecta, donde ella, radiante de felicidad, no sospechaba la oscura verdad que se ocultaba tras la sonrisa de su esposo.

Durante los primeros dos años, todo fue como Ken lo había planeado. T/N estaba feliz, segura en la creencia de que había encontrado al amor de su vida. Pero la felicidad de Ken no era la de un hombre que amaba a su esposa, sino la de un cazador que había capturado a su presa. Cada movimiento de T/N, cada palabra, cada suspiro, era vigilado de cerca por Ken, quien se aseguraba de mantenerla siempre bajo su control, aunque ella no lo supiera.

Sin embargo, esa fachada perfecta comenzó a desmoronarse cuando T/N empezó a salir más a menudo con sus amigas. Ken notó que había un hombre que la llevaba a casa con frecuencia, y aunque él sabía exactamente dónde estaba su esposa en todo momento, la paranoia comenzó a corroer su mente. ¿Y si alguien intentaba arrebatársela? ¿Y si ese hombre estaba planeando seducirla? La idea era insoportable.

Ken intentó mantener la calma, ocultando su creciente desesperación tras una máscara de preocupación amorosa. "T/N, amor, creo que estás saliendo demasiado últimamente," le dijo una noche, mientras cenaban. "Me preocupa que no descanses lo suficiente."

T/N levantó la vista, sorprendida por el comentario. "Ken, no es para tanto. Solo me gusta pasar tiempo con mis amigas, y tú sabes que no me gusta estar encerrada todo el día."

La sonrisa de Ken se tensó. "Lo sé, pero... no creo que sea seguro. Nunca sabes lo que puede pasar."

"Ken, no exageres," respondió ella, algo molesta. "Es injusto que tú salgas todo el tiempo y yo no pueda hacerlo. Y sé que solo sales por trabajo, pero vamos amor... estás exagerando"

Las discusiones comenzaron a ser frecuentes. Ken intentaba manipular a T/N para que dejara de salir, sembrando en ella el miedo y la duda, pero ella se resistía, frustrada por lo que consideraba un comportamiento irracional y controlador. Las peleas se intensificaron, volviéndose cada vez más violentas, tanto en palabras como en acciones.

Una noche, después de una feroz discusión, T/N decidió que ya no podía soportarlo más. Esperó a que Ken se fuera a la cama, y cuando creyó que él estaba dormido, intentó escapar. Pero Ken, siempre alerta, lo supo al instante. Antes de que pudiera llegar a la puerta, la atrapó por el cabello, arrastrándola de vuelta a la casa mientras ella gritaba y luchaba por liberarse.

Las paredes de la mansión, normalmente tan silenciosas, resonaban con los gritos de T/N mientras Ken la arrastraba por los pasillos, sus ojos brillando con una locura apenas contenida. Ella intentó resistirse, pero la fuerza de Ken era abrumadora. La llevó hasta una habitación secreta, una que T/N nunca había visto antes. Abrió la puerta y la empujó dentro.

Dentro de la habitación, en el centro, había una gran jaula de hierro, negra y ominosa, como salida de una pesadilla. Sin darle tiempo a reaccionar, Ken la lanzó dentro y cerró la puerta con un fuerte golpe, asegurándose de que el candado quedara bien cerrado.

T/N se levantó del suelo, herida y aturdida, mirando con horror a su alrededor. La realidad de su situación se hundió en ella como una cuchilla fría: su esposo, el hombre con el que había jurado compartir su vida, era un monstruo. Las lágrimas comenzaron a correr por su rostro mientras Ken la miraba desde fuera, sus ojos llenos de una oscura satisfacción.

"No puedo dejar que nadie más te tenga, T/N," susurró, su voz llena de una ternura aterradora. "Eres mía, y siempre lo serás. Aquí estarás a salvo... lejos de todos esos que quieren alejarte de mí."

T/N gritó, golpeando las barras de la jaula, suplicando que la dejara ir, pero Ken solo sonrió, una sonrisa torcida y perturbadora, antes de apagar las luces, sumiendo la habitación en una oscuridad total.

Y así, lo que había comenzado como una historia de amor ideal, se convirtió en una pesadilla de la que T/N no podía escapar. Ken, cegado por su obsesión, la había encerrado en su propia prisión, donde la mantendría para siempre, como su posesión más preciada, vigilándola con devoción enfermiza.

Pero en la oscuridad, T/N no estaba sola. La sombra de la locura de Ken estaba siempre allí, susurrando promesas y amenazas, recordándole que, por mucho que intentara escapar, nunca podría liberarse de las garras del hombre que había forzado al destino para poseerla.

 La sombra de la locura de Ken estaba siempre allí, susurrando promesas y amenazas, recordándole que, por mucho que intentara escapar, nunca podría liberarse de las garras del hombre que había forzado al destino para poseerla

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Ay el amor.


La personita que lo pidió. Espero y le haya gustado :)

One Shots [ken Sato]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora