Terminé de despedirme de Leilani con un gran abrazo. Ella era una persona buena y muy dulce, así que mi amistad con ella se dio de manera espontánea y natural.
— Cuídate mucho — me dijo Leilani separándose de mí.
— Gracias por tu apoyo — le dije con agradecimiento.
— Siempre cuentas conmigo, Alana — me dijo ella con cariño.
— Gracias — le dije con una sonrisa.
Leilani volteó a ver a un grupo de hombres que la cuidaban y después hizo una señal con su cabeza, así que uno de ellos asintió dando por hecho lo que le preguntaba en silencio. Ella me volteó a ver y sonrió con tranquilidad, para después tomarme las manos con suavidad.
— Bernardo, se quedará contigo. Hace parte de mi guardia personal — me aclaró con determinación.
— Leilani no — le dije con vergüenza.
— Hazlo por mí. ¿sí? Me iré más tranquila si dejo que él te cuide — me dijo con cariño.
— Yo estoy bien aquí — le aclaré ante su preocupación.
— Por favor. Si — me dijo con súplica — Además, él ya tiene sus maletas y está muy emocionado por cuidarte. No lo dejes sin trabajo — me dijo en tono melancólico.
No podía dejar que alguien se quedara sin trabajo. Bernardo se veía que era un buen hombre y solo me cuidaría en la distancia.
— Está bien — terminé por ceder y ella celebró con alegría.
— Bernardo ven — lo llamó Leilani y el hombre se acercó a nosotras.
Era un hombre corpulento con un traje a la medida. Se veía intimidante y supervisaba todo con sumo detalle, sus ojos eran oscuros y tenía un corte pulcro e impecable.
— Si mi luna — le dijo el hombre acercándose a ella.
— Te presento a Alana. Cuídala como si se tratara de mí — le dijo ella con autoridad y el hombre asintió con obediencia.
— Si mi luna — le aseguró con determinación.
Damien se acercó y tomó a Leilani de la cintura. Sus dos hijos ya los estaban esperando en la camioneta y ellos se estaban despidiendo de mí.
— Ya organicé todo para que tengas hospedaje y alimento — le aseguró Damien al hombre con seriedad y este asintió —. La remuneración económica llegará como todos los meses — le aclaró.
— Si alfa — le respondió el señor con obediencia.
— Aumentará porque ahora cuidas a la luna — le aclaró Leilani con una gran sonrisa.
— Leilani, yo no soy la luna — le dije tímidamente.
— Lo eres — me aseguró con determinación despidiéndose de mí.
Leilani se terminó por ir y Bernardo empezó a seguirme. Al principio me sentí incómoda, pero después me acostumbré a su compañía. Era muy reservado y tranquilo.
En la hora del almuerzo, Nick probó la comida con desconfianza y después miró a las personas que le estaban sirviendo con seriedad.
— ¿Dónde está Ludmila? — le preguntó a la mujer que le servía su jugo.
La mujer se quedó en silencio sin saber qué responder y Verusha se movió incómoda mientras tomaba un poco de jugo y después respondía.
— En la granja — le respondió Verusha con tranquilidad.
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6.El Alfa Implacable
WerewolfNick Manrique Walsh, es el menor de sus seis hermanos. Alguien dulce, amigable, sociable y con un gran atractivo físico, que lo cataloga como el hombre perfecto. Bueno eso es lo que piensan todas las chicas del instituto o cualquiera que lo conozca...
