La magia de este lugar y de sus ungüentos era asombrosa. Mi pierna había dejado de sangrar, aunque la herida seguía abierta; el contacto con el agua me incomodaba, pero también sentía que ayudaba en mi recuperación. Me relajé en la bañera, dejando que el calor me envolviera, y me sumergí con cuidado, disfrutando del momento de tranquilidad.
El tiempo parecía escapar de mis manos, y mientras mis días se agotaban, yo solo deseaba aferrarme más a la vida, quedarme aquí para siempre... con Nick.
Él entró al baño en ese instante, impecablemente vestido, ajustándose los últimos botones de su camisa. Era una visión cautivadora, como si lo hubiese soñado. Mi Nick adulto era la personificación de un sueño imposible: alto, fuerte, con una masa muscular que parecía esculpida y un rostro tan hermoso como varonil.
No pude evitar quedarme embobada, admirándolo en silencio. Siempre había sentido que era un sueño irreal que alguien como él se fijara en mí. Sin embargo, ahora, en su versión adulta, parecía aún más lejano, como si perteneciera a un mundo al que yo nunca podría alcanzar.
—Me tengo que ir —dijo acercándose a la bañera.
—Yo creí que querías quedarte —le respondí con suavidad.
—Y lo quiero, pero tengo una reunión —contestó con calma.
—¿De qué? —pregunté curiosa.
—Sobre el evento de la luna llena —aseguró con tranquilidad—. Antes no le prestaba tanta atención, pero ahora creo que es conveniente.
—¿Verusha va a estar ahí? —le pregunté con dudas.
—Lo estará —respondió inclinándose a mi altura.
—Quédate un poquito —le pedí mientras tocaba suavemente su rostro con mi mano.
—Dulzura —me dijo con ternura, mientras su mirada se fijaba en mí.
—Está bien —contesté con un leve suspiro y me incliné para dejar un suave beso en sus labios.
Nick correspondió a mi beso, y yo no dudé en colgarme de su cuello para profundizarlo. No quería que se viera con esa mujer.
—Dulzura, estás enferma —dijo con suavidad mientras detenía el beso con suavidad.
—Ya estoy bien —le aseguré con súplica.
Nick me miró con curiosidad. Decidí ser más atrevida de lo habitual, así que comencé a explorar mi cuerpo con mis manos. Nick siguió mis movimientos atento y concentrado.
—¿Qué haces? —preguntó cuando mis manos acariciaron mis pechos.
—Nada —respondí con fingida inocencia.
Decidí ser más osada: dejé una mano en mis pechos, mientras la otra bajaba hacia el centro de mi cuerpo, donde realicé unas suaves caricias. Gemí levemente al sentir el contacto de mis dedos con mis pliegues. Nick seguía atento, y su mirada hambrienta creció mientras se acercaba más a la bañera. Su mano entró en el agua y se colocó sobre la mía, guiando mis movimientos. No pude evitar gemir más fuerte al sentir su calor y fuerza.
—Dulzura... —murmuró con voz ronca, mientras con su otra mano tomaba mi cuello y me daba un beso candente.
Sin dudar, me aferré a su cuello, acercándolo más a la bañera, lo que terminó por empaparlo todo. Nick sonrió contra mis labios y, entre risas, comencé a quitarle la ropa. Su perfecto traje quedó completamente mojado, pero a nosotros solo nos importaban las caricias y las sensaciones que compartíamos.
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6.El Alfa Implacable
WerewolfNick Manrique Walsh, es el menor de sus seis hermanos. Alguien dulce, amigable, sociable y con un gran atractivo físico, que lo cataloga como el hombre perfecto. Bueno eso es lo que piensan todas las chicas del instituto o cualquiera que lo conozca...
