Capítulo 3.45 El juicio de Navaja

5K 397 104
                                        


La Navidad en la manada era hermosa. Todos los integrantes celebraban con fiestas y eventos llamativos, como esta feria navideña, en la que me encontraba yendo de un lado a otro en compañía de Nick.

Mi bebé crecía sano y fuerte. Se encontraba en perfecto estado, y cada día se desarrollaba con más naturalidad. Aunque intentaba resistirme a los antojos de dulce, con cinco meses de embarazo era casi imposible. Así que aproveché que Nick hablaba con uno de sus lobos para acercarme a la máquina de algodón de azúcar.

—Mi luna, buenas noches —me saludó con respeto el hombre del puesto.

—Buenas noches —respondí con una sonrisa, mientras observaba cómo preparaba un algodón de azúcar.

—¿Disfrutando de la feria? —preguntó con cortesía.

—Así es —respondí, detallando la figura de manzana que le entregaba a un niño.

—¿En qué puedo ayudarla? —volvió a preguntar amablemente.

—Dulzura, ¿qué haces? —me interrumpió la voz de Nick, tomándome por sorpresa.

—Quiero un algodón de azúcar —le dije con una sonrisa.

—Alana, tenemos que cuidarnos —me advirtió, visiblemente preocupado.

—Solo será un poco. Bastián examinó mi sangre y todos los exámenes salieron bien —le respondí con una sonrisa tímida. Él simplemente me observó, tomando mi rostro con suavidad.

—Es mejor seguir una dieta estricta —insistió con tono serio.

—Solo un poco —supliqué, mirándolo con ternura.

—Está bien —cedió al fin, y yo le regalé una sonrisa aliviada.

—Me da uno en forma de flor, con sabor a fresa —le pedí al hombre con entusiasmo. Él asintió, comprensivo.

—Sí, mi luna —respondió mientras comenzaba a prepararlo.

—Gracias —dije, acomodándome para observar cómo moldeaba la flor de algodón.

Nick dejó un suave beso sobre mi coronilla y se alejó con calma para atender a unos hombres que requerían su atención. Yo simplemente esperé con paciencia, entretenida viendo cómo se formaba mi dulce.

—¡Hola, cuñadita hermosa! —saludó Arman, dándome un abrazo lleno de entusiasmo.

Arman estaba muy comprometido con mi embarazo y mi bienestar. Iba y venía, y trataba de pasar gran parte del tiempo conmigo.

—Hola, Arman —le respondí con una sonrisa.

—¿Qué haces? —preguntó curioso al notar que seguía observando la preparación de mi algodón.

—Estoy esperando mi algodón de azúcar —dije emocionada.

Hacía mucho que no comía uno, y apenas recordaba su sabor, pero al ver esas flores de azúcar, me entraron unas inmensas ganas de probarlo.

El hombre terminó de prepararlo y me lo entregó. Lo recibí con una gran sonrisa y le di un mordisco. El azúcar se deshizo suavemente en mi boca, y disfruté cada segundo de esa sensación.

—¡Hermano... hermano! —llamó Arman a Nick, claramente preocupado.

—¿Qué pasó? —preguntó Nick al llegar hasta nosotros.

—¿Mi cuñadita puede comer eso? —dijo Arman, mirándome con inquietud.

—No debería, pero dice que sus niveles de azúcar están bien —respondió Nick, aún con cierta preocupación.

6.El Alfa ImplacableHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora