Los derrumbes ocurrieron de forma apresurada y caótica. La estructura colapsó en varios puntos, dejando a muchos gravemente heridos y otros atrapados. Intentábamos encontrar una manera de sacarlos, pero la inestabilidad del terreno lo impedía.
Analicé los materiales y escombros con detalle mientras daba indicaciones para que atendieran a los heridos y formaran un grupo de búsqueda y rescate para quienes seguían atrapados.
—Estos materiales no son los que aprobé —aseguré, observando las columnas colapsadas.
—No lo son, Alfa —me confirmó Konstantin, quien también analizaba los restos.
— ¿Quién autorizó esto? —pregunté al supervisor de la mina, con evidente enojo.
—El Beta, Alfa —murmuró con temor.
—Llámenlo —ordené con firmeza.
—Sí —respondió apresuradamente, alejándose de inmediato.
Avancé hacia el último punto del derrumbe y comenzamos a despejar la entrada con cautela, pues la estructura era tan frágil que cada intento por remover los escombros solo la fragmentaba más. Definitivamente, el Beta me debía una explicación clara y contundente. ¿Qué tan desesperado o negligente debía estar para causar un desastre de tal magnitud?
El lugar era un caos. Las personas corrían de un lado a otro auxiliando a los heridos. Incluso quienes tenían golpes y rasguños ayudaron a los más graves y colaboraron en lo que podían para despejar el terreno.
—Alfa —me llamó uno de mis hombres con preocupación.
— ¿Qué pasó? —pregunté de inmediato.
—Hubo otro derrumbe —informó con voz tensa.
—¡Aseguren el perímetro! —ordené mientras me dirigía al lugar del incidente, seguido por varios hombres.
De pronto, vía a Juana corriendo en mi dirección. Su rostro reflejaba desesperación y estaba cubierta de suciedad. No entendía qué hacía allí ni por qué tenía la ropa rasgada.
—¡Alfa! —exclamó angustiada.
—Juana... —murmuré, desconcertado por su estado.
—La Luna... la Luna fue detrás de Ludmila a una de las entradas de la mina y... y esta se derrumbó —balbuceó entre llanto, incertidumbre y miedo.
—¡No! —exclamé con desesperación mientras corría hacia el lugar.
—¡La Luna está adentro! Yo... yo debí haberme quedado con ella —sollozó, siguiéndome, pero fácilmente la dejé atrás.
Al llegar, ya había varios allí, observando la escena con evidente preocupación.
—¡Quiero que despejen esta entrada de inmediata! ¡Necesitamos soluciones para buscar! —ordené con urgencia.
—¡Sí, Alfa! —respondieron, comenzando a remover los escombros con rapidez.
—¡Aquí, Alfa! —avisaron al encontrar una parte de la entrada, pero estaba completamente cubierta por tierra y rocas.
—¡Rápido, remuevan todos los escombros! —ordené con urgencia.
Definitivamente, era un caos. Los escombros cubrían toda la entrada y cualquier intento de avanzar solo generaba más desastre. Necesitaba encontrar la manera de ingresar. Solo requeriría un pequeño espacio para poder entrar. No me importaba si la montaña me aplastaba; Solo quería encontrarla y asegurarme de que estuviera a salvo.
Comencé a quitar piedras, pero al ver que todo se desmoronaba aún más, opté por diseñar una estrategia para acceder. Solicité los planos y analicé cada salida y punto vulnerable.
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6.El Alfa Implacable
Hombres LoboNick Manrique Walsh, es el menor de sus seis hermanos. Alguien dulce, amigable, sociable y con un gran atractivo físico, que lo cataloga como el hombre perfecto. Bueno eso es lo que piensan todas las chicas del instituto o cualquiera que lo conozca...
