Feliz navidad 1/2
Quiero aclarar que la idea de la escarcha fue de una de mis lectoras. Pero me encanto ese comentario y por eso lo agregue.
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Nunca había odiado a alguien con tanta intensidad hasta que conocí a Alana. Esa mujer llegó para arruinar mi vida. Me costó mucho trabajo conseguir la atención de Nick, pero al final lo logré, y todo iba bien hasta que ella apareció. Nick se desvivía por ella y, aunque intentaba evitarla, siempre la miraba con amor.
Estúpida extranjera. No entendía qué tenía ella de especial para que, a pesar de su traición, él la siguiera amando. Nunca le dedicaba una palabra ni un gesto de desprecio o prepotencia. Yo siempre tenía que permanecer callada a su lado y evitar comentarios o acciones que pudieran molestarle, pues Nick siempre me miraba con seriedad.
Solo conseguí una leve mirada de remordimiento cuando le hablé de mi embarazo perdido, por lo que siempre aprovechaba esa carta a mi favor para manipularlo y conseguir algo de él. Después de eso, solo me quedó su fría indiferencia. Incluso cambié mis pantalones y camisas por esos estúpidos vestidos infantiles, pero ni eso lograba llamar su atención.
Avancé por la espesura del bosque hasta llegar a la cabaña donde vivía la única familia que me quería. Mi mamá, como siempre, se encontraba en la cocina preparando la cena, sumergida en sus recetas.
Helena Vladimirova era una mujer de 50 años. Su cabello estaba completamente invadido por canas, pero siempre las cubría con tintura rubia. Tenía ese carisma hogareño y bondadoso que te atrapaba, pero, en el fondo, era solo una mujer cansada, agotada por cargar sobre sus hombros el peso de una vida repleta de trabajos.
—Hola, mamá —la saludé mientras entraba en la cocina.
—Hola, hija —respondió con cariño.
Siempre había escondido su dolor en sus comidas. Cuando papá estaba vivo, él la alentaba y la acompañaba, pero, cuando él falleció, solo le quedó la amargura y la soledad. La familia de papá la despreció, y su propia familia la abandonó. Por eso, éramos solo las dos contra el mundo.
Mi hermano, que estaba acostado en un sillón de la sala, emitió un leve ruido que llamó mi atención.
—¿Cómo sigue? —pregunté mientras me acercaba y me sentaba junto a él.
Mi hermano solo me sonrió y aplaudió, por lo que terminé abrazándolo. Mi mamá me alcanzó una limonada y un panecillo para que se los diera.
—Está mejor. La infección se pudo contrarrestar —respondió mi mamá, agotada.
Era evidente que había pasado toda la noche cuidándolo; sus ojeras y su rostro cansado lo decían todo.
—Qué bueno —le dije mientras alimentaba a mi hermano.
—¿Y el alfa? —preguntó con curiosidad.
—Bien. Te envía saludos y desea que te mejores pronto —respondí con tranquilidad, concentrada en mi tarea.
Había anhelado encontrar a mi compañero, pero, cuando no apareció, mis esperanzas e ilusiones murieron con el paso del tiempo. Mis familiares se burlaron de mí y me decían constantemente que nunca tendría un compañero porque estaba maldita por mi madre. Según ellos, la diosa de la luna no deseaba que tuviera hijos como mi hermano.
Siempre los enfrentaba diciendo que no era cierto, pues mamá había tenido un compañero. Sin embargo, ellos argumentaban que había sido un grave error que llevó a mi padre a la muerte por la carga que representó.
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6.El Alfa Implacable
Hombres LoboNick Manrique Walsh, es el menor de sus seis hermanos. Alguien dulce, amigable, sociable y con un gran atractivo físico, que lo cataloga como el hombre perfecto. Bueno eso es lo que piensan todas las chicas del instituto o cualquiera que lo conozca...
