Cuando llegó el séptimo mes de mi embarazo, viajamos a Krasnoyarsk, donde nos esperaba nuestro baby shower. El trayecto se me hizo eterno, pues cada día me sentía más cansada y pesada. Me costaba realizar actividades por mi cuenta, pero por suerte tenía a Nick para ayudarme.
Mi mamá no viajó con nosotros porque estaba visitando a Nicolás y recogiendo algunas cosas que necesitaba para su nuevo hogar. Estaba muy emocionada, aunque insistía en que necesitaba llevarse objetos de gran valor sentimental para ella, así que nos alcanzaría en el baby shower.
Empecé a sentirme mareada y todo comenzó a darme vueltas. Me acomodé en la silla y cerré los ojos para evitar el mareo, pero la sensación empeoró. Me removí con incomodidad, sintiendo unas fuertes náuseas.
—¿Qué pasa? —preguntó Nick cuando me moví inquieta en el sofá.
—No me siento bien. Quiero ir al baño —le dije mientras intentaba ponerme de pie.
—Vamos —me aseguró, preocupado, ayudándome a levantarme.
—Me siento mareada —le comenté al llegar al baño.
Nick terminó por alcanzarme una cubeta, ya que no podía agacharme debido a mi vientre abultado. Me sentó en la taza mientras sostenía la cubeta y me acariciaba la espalda. No había tenido náuseas ni otros malestares durante el embarazo, pero en este viaje me estaba sintiendo fatal.
—Tranquila, mi amor —me consoló Nick, sujetándome el cabello y pasándome un pañito húmedo por el rostro.
Cuando volvimos a sentarnos, Nick me arrulló en sus brazos y me quedé dormida. Al despertar, ya estábamos aterrizando en las tierras del Alfa Oscuro.
Al llegar a la mansión, una hermosa mujer nos esperaba con una sonrisa y una bandeja con bebidas. Le sonreía a Nick con coquetería, pero él solo tenía ojos para mí. La observé con atención y me di cuenta de que era la misma mujer que lo atendía cuando era joven. Elena, creo que se llamaba. Solo que ahora sus curvas estaban más pronunciadas y su uniforme era mucho más sugerente. Al parecer, su enamoramiento por Nick seguía intacto, ya que lo miraba con la misma adoración de antes.
—Alfa, qué bueno que está aquí. ¿Quiere que le prepare algo? —le dijo con alegría, ofreciéndole una bebida, pero Nick simplemente negó con la cabeza.
—Dulzura, ¿quieres algo? —me preguntó con suavidad y preocupación, recordando que en el avión había vomitado dos veces.
—No, solo quiero descansar —respondí con voz baja.
—Entonces vamos a descansar un poco, el viaje fue agotador —dijo, guiándome a la habitación.
Empezamos a avanzar, pero la señora Rossan nos detuvo con una gran sonrisa.
—Nick, Alana —nos saludó con entusiasmo.
—Señora Rossan —respondí, animada.
—Mami Rous —saludó Nick con respeto.
—Qué bueno que ya están aquí. Estoy muy emocionada por este baby shower. Como Selma organizará la boda, me hace feliz poder encargarme de esta reunión —afirmó con alegría.
—Gracias —le respondí con una sonrisa.
—Sigan, descansen. Mañana será un gran día —nos dijo, dándonos nuestro espacio.
Me encantaba que la señora Rossan siempre respetara nuestra privacidad y se esforzara en hacernos sentir cómodos en todo momento. Al llegar a la habitación, me di un baño y me puse algo cómodo. Nick me ayudó a acomodarme en la cama, asegurándose de que estuviera lo más cómoda posible para que pudiera descansar.
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6.El Alfa Implacable
WerewolfNick Manrique Walsh, es el menor de sus seis hermanos. Alguien dulce, amigable, sociable y con un gran atractivo físico, que lo cataloga como el hombre perfecto. Bueno eso es lo que piensan todas las chicas del instituto o cualquiera que lo conozca...
