Los integrantes de la manada eran personas únicas y bondadosas. Después del evento en el orfanato, comenzó a dejarme pequeños obsequios que recibía con agrado. Nick solo sonreía y les agradecía por la forma en que me trataban.
—Ya no te escapas más —mencionó Bastián cuando ingresé a la mansión.
—¿Escapar? —Pregunté con curiosidad.
—El medicamento —aclaró con rotundidad.
—Es que me he sentido bien —me excusé con sinceridad.
—Pero porque seguimos todo de manera meticulosa —me respondió con seriedad.
—Está bien —dije siguiéndolo.
Nos dirigimos a la habitación que Nick había acondicionado para mí con todo el equipo médico necesario. Me acomodé en la cama mientras Bastián preparaba las agujas para suministrarme el medicamento.
Como siempre, el químico no tardó en hacerme sentir débil y somnolienta, así que simplemente me acomodé mejor, dejando que todo sucediera rápidamente.
Cuando desperté, Bastián estaba retirando los cables conectados a mi cuerpo. Me incorporé para facilitar el proceso, pero un fuerte mareo me desestabilizó.
— ¿Te sientes bien? —preguntó preocupado al ver que intentaba levantarme, pero tuve que sentarme de nuevo.
—Un poco mareada —aclaré, poniéndome nuevamente de pie.
—Te acompaño a tu habitación —dijo, guiándome por el camino.
—Gracias —le respondió cuando me dejó en la habitación y se retiró.
Logré cambiarme de ropa y ponerme un pijama cómodo. Me recosté de nuevo y me quedó dormida. Mi sueño fue inquieto y el malestar no desaparecía. Cuando unas fuertes arcadas me despertaron, corrió al baño y vomité con fuerza. Unas manchas de sangre tiñeron el inodoro.
—Dulzura —murmuró Nick preocupado, ingresando al baño. Me tomó en sus brazos y apartó con delicadeza mi cabello.
—Estoy bien —intenté tranquilizarlo.
—Estás vomitando sangre —dijo con voz tensa.
—Me tomaré el medicamento y estará mejor —aseguré para calmarlo.
Nick me ayudó a limpiarme y me llevó con suavidad de regreso a la cama. Poco después, Bastián llegó apresurado, con el rostro reflejando preocupación.
— ¿Qué pasó? —preguntó mientras comenzaba a tomarme las pulsaciones.
—Está vomitando sangre —le informó Nick, visiblemente alarmado.
Bastián continuó examinándome y luego le indicó a Nick que necesitaba algunos suministros. Nick ascendió, sin apartar su mirada preocupada de mí. Me dolía verlo así... ojalá pudiera ahorrarle este sufrimiento.
—Pero ya me siento mejor —dije para tranquilizarlo.
—Está deshidratada, le pondremos un poco de suero y dejaremos que su cuerpo siga procesando el medicamento —explicó Bastián justo cuando tocaron la puerta. Nick dio la indicación para que pasaran.
Bastián me conectó una bolsa de sueño mientras Nick observaba todo con atención. No entendía por qué este medicamento me estaba afectando tanto.
—Duérme, mi amor. Yo te cuidaré —susurró Nick, dejando un suave beso en mi coronilla.
—Estaré pendiente —aseguró Bastián antes de retirarse. Me acomodé mejor y cerré los ojos, dejándome vencer por el cansancio.
Cuando desperté, la habitación estaba en silencio. Me moví levemente y vi a Nick trabajando en su computadora, concentrado.
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6.El Alfa Implacable
WerewolfNick Manrique Walsh, es el menor de sus seis hermanos. Alguien dulce, amigable, sociable y con un gran atractivo físico, que lo cataloga como el hombre perfecto. Bueno eso es lo que piensan todas las chicas del instituto o cualquiera que lo conozca...
