Leilani
Nunca me había agradado Verusha; siempre me pareció la típica mujer oportunista que sabe aprovechar las circunstancias. Fingía muy bien, pero yo notaba sus miradas de desagrado cuando pensaba que nadie la veía. No podía negar que quería a Nick, e incluso parecía feliz a su lado, a pesar de lo frío y distante que él era con ella. Sin embargo, Nick no era feliz junto a ella.
Nick la mantenía cerca solo porque le facilitaba las cosas en la manada y porque, en algún momento de su vida, la había lastimado profundamente. Eso generó en él un sentimiento de culpa que lo hacía sentir en deuda con Verusha. Nunca me contó exactamente qué había pasado; solo me dijo que había actuado de forma ruin con ella, pero preferí no insistir para no incomodarlo.
Cada vez que veía a Verusha, no podía dejar de pensar que ocultaba algo y que su comportamiento alrededor de nosotros no era más que una actuación bien ensayada. Cuando Alana volvió, el odio de Verusha creció notablemente, y le fue cada vez más difícil ocultar sus verdaderas intenciones.
Ahora tenía a esta mujer frente a mí, con su postura de aparente inocencia y sus ojos aguados, intentando convencerme de que era alguien buena e ingenua. Si algo me había enseñado la Flor de la Muerte era que las apariencias engañan y que siempre debía estar alerta a las señales.
—Luna, yo... —murmuró Verusha con voz temerosa.
Detuve sus palabras con un gesto de la mano y me enderecé para mirarla con seriedad. Mantuve mi postura firme mientras me acercaba con determinación.
—Sé lo que trama y no me engaña —dije con decisión—. Esto fue una prueba, y no la supero. Deja en paz a Alana, y más le vale no haberla lastimado. Aunque sea la luna de Nick, puedo solicitar un juicio —le advertí con rotundidad.
Verusha me miró desconcertada, intentando procesar mis palabras.
—No puedes, porque no he roto las reglas —respondió con astucia.
—¿Acaso tiene que romper las reglas para que Damián haga valer mi palabra? —dije mientras me acercaba un poco más, obligándola a retroceder ligeramente—. ¿O ya olvida que, a diferencia de usted, solo necesito pedirle algo a mi alfa para que lo cumpla? —agregué con firmeza.
Para nadie era un secreto que Damián priorizaba mis palabras y deseos por encima de los demás.
—No lo haría... —susurró Verusha, claramente desconfiada.
—No me provoques. Sé lo que se siente vivir en una manada que te odia y te hace la vida imposible, con una mujer de alto rango que solo empeora todo. Nunca me agradaste, y ahora menos. Limítate a mantenerte alejada, y yo me limitaré a ignorarte —le advertí con tono firme y amenazante.
—Se lo diré a Nick —dijo, rompiendo en llanto.
—¿Qué le dirás? ¿Qué disfrutas molestar y hacer sentir mal a Alana y que, al darme cuenta, solo te hice una corta advertencia? ¿Eso le dirá? —pregunté con dureza. Ella me miró atónita y negó con la cabeza—. Lo suponía. Nos vemos en la manada. Sigue con tus compras —concluí mientras la dejaba atrás.
Le envié un mensaje a mi hermana para saber dónde estaba, y ella me mandó su ubicación. Me dirigí hacia allí, y no me costó encontrarla. Estaba en el centro de atención de la tienda, rodeada por al menos diez mujeres que la atendían.
—¿Todo bien? —me preguntó al verme llegar.
—Sí —respondí mientras aceptaba el vaso de agua que había solicitado al entrar.
Mi hermana me miró con cautela y luego se acercó.
—¿Leilani? —dijo con intriga.
—Ella no me agrada —afirmé con seriedad.
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6.El Alfa Implacable
WerewolfNick Manrique Walsh, es el menor de sus seis hermanos. Alguien dulce, amigable, sociable y con un gran atractivo físico, que lo cataloga como el hombre perfecto. Bueno eso es lo que piensan todas las chicas del instituto o cualquiera que lo conozca...
