Cuando Bastian se fue, seguí sumergida en los brazos de Nick, y él me consolaba con suavidad. Su ternura y comprensión eran justo lo que siempre había necesitado en mi vida.
—Nick... —le dije suavemente mientras él me seguía abrazando.
Le había prometido que siempre encontraríamos la solución juntos, así que tenía que ser sincera con él sobre todo lo que le pasaba a mi cuerpo. No le guardaría más secretos.
—Cuéntame —me dijo con dulzura mientras pasaba suavemente su nariz por mi coronilla.
—No puedo tener hijos —le solté de golpe y me aparté suavemente de él para observar su reacción.
Creí que se lo tomaría mal, incluso que mostrara enojo o tristeza, pero Nick solo sonrió y me miró con emoción. ¿Acaso no quería tener hijos conmigo? Me separé de él y lo miré con determinación.
—¿Por qué sonríes? ¿No querías tener hijos conmigo? —le pregunté levemente molesta mientras ponía las manos en mis caderas. Él solo sonrió más.
Siempre olvidaba que él no se enojaba porque le hiciera un "show"; por el contrario, lo disfrutaba. Nick volvió a tomarme de la cintura, y yo terminé por cruzar los brazos y mirarlo con seriedad.
—Siempre quise tener hijos contigo —anunció mientras mantenía su sonrisa—, pero sonrío porque qué, que me lo digas de esa manera, significa que esa linda cabecita tuya ya está procesando que vivirá muchos años conmigo —dijo, dejando un suave beso en mi frente.
Me relajé y volví a abrazarlo mientras él suspiraba con suavidad. Claro que había recuperado la esperanza. No confiaba en mi cuerpo, pues siempre había sido muy duro conmigo, pero sí confiaba en Nick y en la magia de su territorio. Esperaba que pudiéramos encontrar una solución.
—Pero no puedo darte hijos —le aseguré con nostalgia.
—Primero busquemos la solución a tu enfermedad, y después veremos lo de los hijos —aseguró con tranquilidad.
Nick me sostuvo en sus brazos y yo me aferré a él mientras suspiraba con melancolía. Tomé una respiración profunda y reuní el valor para contarle todo lo que me había pasado.
—Después de una de mis cirugías, donde se realizó una extracción parcial de mi estómago, comenzó a cicatrizar y se formó una adherencia —le conté, recordando ese diagnóstico.
—¿Adherencia? —preguntó con curiosidad.
—Son pequeñas bandas de tejido fibroso que conectan órganos o tejidos que normalmente deberían estar separados —le aclaré para que entendiera.
—Ok. Continúa —me insistió.
—Esa adherencia me generó una obstrucción en las trompas de Falopio, lo que bloqueó mis trompas. Por eso, mis óvulos nunca podrán encontrarse con tus espermatozoides. Además, provocó inconvenientes para la implantación del embrión —le dije con derrota.
Me separé levemente de él para observar su reacción. Nick solo me miraba con tranquilidad y me sonreía con calidez.
—No tengo inconvenientes en no tener hijos, dulzura. Mientras te tenga a ti, lo tengo todo —me aseguró con determinación, y yo sonreí con emoción.
Nick siempre conseguía que mi corazón se estremeciera de maneras que no podía entender. Solo él lograba que sintiera todo.
—¿Y el próximo alfa de la manada? La manada necesita a su alfa —le dije con preocupación.
—Lo tendrá, dulzura. Como te diste cuenta, mi hermano tiene muchos hijos, así que alguno de ellos, o incluso dos, pueden hacerse cargo —me aclaró con tranquilidad. Nick siempre encontraba soluciones para todo.
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6.El Alfa Implacable
WerewolfNick Manrique Walsh, es el menor de sus seis hermanos. Alguien dulce, amigable, sociable y con un gran atractivo físico, que lo cataloga como el hombre perfecto. Bueno eso es lo que piensan todas las chicas del instituto o cualquiera que lo conozca...
