Trueno
Correr se me daba con facilidad, especialmente cuando lo hacía con la mente en blanco. Avancé por los territorios de mis hermanos, buscando el cansancio absoluto. Para no pensar en ella. Mi armonía era tan frágil que la estaba perdiendo.
Estúpidos humanos. Debería haber masacrado esa escuela cuando tuve la oportunidad. Por culpa de adolescentes incompetentes y sin un mínimo de valores, mi armonía había sufrido abusos, lo que terminó creando terribles hábitos de alimentación. Todo empeoró cuando su cuerpo fue dañado por esas malditas pastillas.
—Todavía estoy a tiempo de buscarlos —gruñí con molestia.
—No va a matar a nadie —dijo Nick con paciencia.
—Ni siquiera la sangre de sus verdugos puedo tener —le reclamé, lleno de enojo.
—Nos enfocaremos en su recuperación —respondió con determinación.
—¿Y si muere? —pregunté con miedo, disminuyendo la velocidad de mi corrida.
—No lo hará —aseguró decidido—. Pero..., tendrá vía libre. Encontrarlos no será difícil —añadió con calma.
Nick se había encargado de arruinarles la vida a cada uno de los verdugos que la habían lastimado, destruyendo sus negocios y reputaciones. Al principio discutí con él, pues solo quería desgarrarlos, pero con el tiempo, ver su sufrimiento me dio satisfacción.
Sombra me seguía en silencio, y al pasar por el territorio de Oscurus, este comenzó a seguirnos a la distancia. Tornado, por otro lado, se unió de forma ruidosa, interfiriendo con su horrible actitud y comentarios banales.
—Nunca nos había pasado... una luna muriendo —mencionó Tornado a través del enlace mientras seguíamos corriendo.
—Lo mejor es dejarla —aseguró Oscurus, pensativo.
—Es mi compañera, yo no la voy a abandonar —declaré con molestia.
—Igual va a morir —opinó Tornado con soltura.
—No lo hará —aseguré con enojo.
—Negarse a la realidad es una gran... —comenzó Sombra, pero lo callé con un rugido fuerte mientras detenía mi corrida y los encaraba, enfurecido.
Sombra se detuvo y me analizó con seriedad, mientras Tornado frenaba su caminata y Oscurus observaba todo con aburrimiento.
—¡Cállense! —demandé con ira.
—Estupidez —finalizó Sombra con tranquilidad.
—¿Quién lo dice? ¿El lobo que masacró una región porque se metieron con su luna o el lobo que asesinó familias enteras porque no aceptaban a la suya? —les reclamé con odio.
—El cachorro tiene agallas —aseguró Tornado, divertido.
—No soy un cachorro, dejé de serlo hace mucho —respondí con molestia.
—Solo se está negando a la realidad —dijo Sombra, imperturbable.
—Solo cállense —repliqué, lleno de enojo.
Estaba decidido a enfrentarme a ellos. ¿Cómo se atrevían a meterse con mi armonía? Les rugí con fuerza mientras mostraba mis dientes. Tornado también se puso a la defensiva, mientras Sombra permanecía peligrosamente quieto y observador.
—Suficiente —demandó Oscurus con autoridad—. Trueno, al igual que nosotros, es libre de tomar la decisión que considere con su compañera —aseguró con determinación.
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6.El Alfa Implacable
WerewolfNick Manrique Walsh, es el menor de sus seis hermanos. Alguien dulce, amigable, sociable y con un gran atractivo físico, que lo cataloga como el hombre perfecto. Bueno eso es lo que piensan todas las chicas del instituto o cualquiera que lo conozca...
