Capítulo 3.10 Cancelan planes de Verusha

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La preparación del eclipse lunar tenía a toda la manada organizando el salón principal. Las seis lunas de los seis hermanos Manrique estaban grabadas en el centro del salón. Según lo que me habían contado las mujeres, el techo del salón principal siempre era corredizo, ya que, durante esta ceremonia, la oscuridad llenaba el espacio por completo y las lunas se iluminaban con el reflejo de la luna.

Nick, por su parte, seguía durmiendo conmigo, pero no me había vuelto a besar. No podía evitar anhelarlo, así que le seguía dando besos en la mejilla, y él solo me miraba con intensidad, sin hacer nada más.

—Alana —me dijo esa noche cuando entró en la habitación.

—Hola —lo saludé con una encantadora sonrisa.

—¿Qué haces? —preguntó mientras comenzaba a quitarse la ropa para ponerse cómodo en la cama.

—Estaba arreglando unas fotos, pero ya terminé —le respondí mientras cerraba la computadora y me acercaba a la cama.

—Vamos a dormir —dijo quitando las sábanas e indicándome que me acostara.

—Sí —contesté mientras me acomodaba.

Nick se acostó y nos arropó. Yo aproveché para acomodarme sobre su pecho y escuchar los latidos de su corazón, que siempre lograban tranquilizarme. Nick me abrazó, y yo empecé a acariciar suavemente su pecho.

—¿Cómo te fue con mi lobo? —preguntó después de un momento de silencio.

—Muy bien. Trueno es muy tierno —respondí con alegría.

—Solo contigo, porque en realidad es grosero y detesta a todos —comentó con tranquilidad.

—Es porque no lo consienten, y a él le gusta que lo mimen —afirmé, pues mi tierno lobo siempre pedía que lo acariciara.

—Solo le gusta que tú lo consientas. Alana, mi lobo es cruel, tosco y odia el contacto humano —me aclaró con suavidad.

—Entonces soy afortunada —respondí con felicidad.

—Él es el afortunado —dijo mientras dejaba un beso en mi coronilla.

Terminé por quedarme dormida, y cuando desperté, como todas las mañanas, Nick ya estaba listo. Solo dejó un beso en mi coronilla antes de abandonar la habitación.

Como siempre desayunaba después de su primera reunión, eso me daba tiempo para prepararle el desayuno, algo que disfrutaba mucho. Siempre intentaba preparar comidas nutritivas y llenas de proteínas, que eran sus favoritas.

—Listo el desayuno del alfa —le dije a Juana cuando terminé de servirle el plato a Nick.

—Gracias, señorita —respondió mientras indicaba a los lobos que llevaran los platos a la mesa.

—Su despensa se está agotando —me dijo el ama de llaves con indiferencia.

—No se preocupe, mi hermano me traerá más —le aclaré para que no se sintiera mal por el uso de los recursos de la casa.

Cuando llegué al comedor, Nick ya estaba allí, acompañado de Verusha, quien desayunaba mientras revisaba su celular. Me senté y me sirvieron mi comida, así que, cuando empecé a comer, Nick también lo hizo.

Verusha seguía absorta en el celular, organizando tanto lo del eclipse lunar como el viaje al cumpleaños de su prima en Kaliningrado.

—Ya todo está coordinado para que viajemos a Kaliningrado —le dijo Verusha a Nick cuando terminó.

—No voy a ir —respondió Nick con seriedad.

—No puedo cancelar los vuelos y todas las reservas que hice —replicó ella, preocupada.

6.El Alfa ImplacableHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora