Cuando desperté, estaba dentro de una habitación en un avión que volaba de regreso a la manada. Nick estaba a mi lado, sosteniéndome la mano, con el rostro contraído y preocupado.
—Dulzura —me dijo con inquietud cuando me moví levemente.
—Estoy bien, no te preocupes. Solo fue un mareo —respondí, intentando tranquilizarlo.
Era común que tuviera estos escalofríos y fiebres debido a mi enfermedad. De hecho, había pasado mucho tiempo sin que me dieran. Desde que llegué al territorio de Nick, me sentí tan bien que muchos de esos síntomas no se habían manifestado.
—Alana —me dijo en tono de reproche.
—Estoy bien —le aseguré mientras tomaba su mano e intentaba sentarme en la cama, pero él evitó que me levantara.
—Es mejor que guarde reposo, mi luna —intervino un hombre que estaba en la habitación, quien terminó por revisarme.
—Lo haré, no se preocupe —le respondí con tranquilidad.
—Descansa —dijo Nick con suavidad, dejando un beso en mi frente.
—Quédate conmigo —le pedí suavemente.
—Siempre —respondió, acomodándose junto a mí en la cama.
Me sentí tranquila y terminé por quedarme dormida junto a él. Al despertar, me encontraba en la cama de la habitación de Nick. En los días siguientes, fui mejorando, pero mi hermano terminó enterándose de mi recaída porque Nick lo llamó. Intenté tranquilizarlo y decirle que todo estaba bajo control. Por suerte, los aparatos que supervisaban mis signos vitales mostraron buenos resultados.
Después de un largo día en la guardería y el orfanato, me di un baño y me puse mi bata de dormir de satén rosa pálido. Como Nick no había llegado aún, me senté en el sofá de la habitación y revisé algunas fotos en mi celular hasta que una videollamada de Bastien entró.
—Hola, bella durmiente —me saludó al responder.
Había cambiado. Ahora tenía una gran barba y un turbante blanco en la cabeza. Se notaba más animado y entusiasmado. Al parecer, involucrarse con la cultura y los conocimientos de la India le había gustado mucho.
—Hola, Bastien —lo saludé, acomodándome mejor—. Lindo turbante —comenté con amabilidad.
—Es un dastar o pagri —me aclaró emocionado mientras se lo acomodaba para mostrármelo mejor.
—¿Sabes cómo ponértelo? —le pregunté con curiosidad.
Parecía complejo con todas esas vueltas, ¿cómo lograban que se mantuviera en su lugar?
—Al principio no, pero ya aprendí. En su cultura, es esencial. Para los sijes, el dastar o pagri los identifica y representa su compromiso con la fe y los principios —explicó con entusiasmo.
—Interesante —respondí con tranquilidad.
—He aprendido tanto... Me encantaría que estuvieras aquí para que vieras todo —me dijo con entusiasmo.
—Estoy bien aquí. Me encanta este lugar, soy muy feliz —le aclaré con sinceridad.
Un breve silencio se prolongó en la llamada. Solo me sentía bien con Nick; a su lado era feliz. Aunque viajar por el mundo era tentador, no quería hacerlo. Quería aprovechar mi tiempo con la persona que amaba.
—¿Cómo te sientes? —me preguntó suavemente.
—Bien —le aseguré con entusiasmo.
—No me mientas. Tuviste una recaída, tu hermano me lo dijo —me reprochó preocupado.
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6.El Alfa Implacable
WerewolfNick Manrique Walsh, es el menor de sus seis hermanos. Alguien dulce, amigable, sociable y con un gran atractivo físico, que lo cataloga como el hombre perfecto. Bueno eso es lo que piensan todas las chicas del instituto o cualquiera que lo conozca...
