Aclaraciones: para leer esto tendrías que ver la serie de "Moisés y los 10 mandamientos" en Telefe. La portada no es mía, la saqué de Internet.
Una persona inusual se cruza en el camino del príncipe Amenhotep y su vida cambia para siempre, tanto...
Camine por los pasillos del túnel y abrí la entrada que estaba en el laboratorio de Paser ya que la otra entrada estaba custodiada por los soldados del rey. - Rachel, ¿que estas haciendo? - dijo Paser asustado - Si los oficiales del rey te ven, te mataran. - No lo harán, los convenceré de no hacerlo, quédese tranquilo - dije tomando sus manos - Voy a salvar a su nieto, a Uri y a todos los primogénitos de palacio. Deseeme suerte. Solo escuche un "Suerte" de mi parte antes de trepar una columna y caminar por las vigas del techo, de esa forma no seria vista por nadie.
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Llegue al punto de encuentro y envié a Tururu a hacer la señal para que Amenhotep fuera a "darse un baño" como acorde con la reina. Poco después, el llego acompañado de un guardia y se metió al cuarto donde yo aparecí. - Rachel, ¿que haces aquí? - dijo Amenhotep nervioso - Si te encuentran, te mataran. - Correría el riesgo mil veces mas si con eso te salvo - dije tomando su mano - Debemos darnos prisa, ya casi es media noche - lo jale pero el no se movió - ¿Amenhotep? - Yo me quedo, Rachel - dijo el, un dolor se instalo en mi pecho - Debo hacerlo. - Amenhotep, no tiene que ser así - dije tomando sus manos desesperada - Puedes salvarte, ya veré como convenzo a Moisés de dejarte venir con nosotros, podemos empezar una vida nueva. - Si yo muero, mi padre los dejara ir finalmente, es por eso que Dios envió esta plaga - una lagrima corrió por su mejilla, mi corazón se estrujo - Me sacrificare por su libertad, para que tengan una vida mejor. - Mi vida ya no sera la misma sin ti a mi lado, por favor - suplique con la voz quebrada, el negó con la cabeza. - Si muero, moriré feliz sabiendo que cumplí la voluntad de Dios y que tu eres una mujer libre - dijo Amenhotep, sus manso tiemblan - Te voy a extrañar mucho, mi amor. Por mas que trate de convencerlo de venir, no lo conseguí. Me despedí de el y camine por la vigas del techo nuevamente hasta el cuarto de Uri. - ¿Rachel? - dijo el al verme. - Uri, tienes que ir a la Villa, el ángel de la muerte no tarda en venir - dije de forma apresurada. - Yo no voy Rachel, yo me quedo - dijo Uri, note en sus ojos que había estado llorando. Continuara...