Diecisiete

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Justin

Frunzo el ceño mirando por la gran cristalera la piscina y las vistas. Tenía mi móvil al lado por si ella contestaba alguno de los mensajes que le había enviado. Me sentía culpable cuando ni siquiera había hecho nada para sentirme así. Ella quería follar, eso es lo que yo iba a hacer, pero vi su mirada perdida y sus lágrimas bajando por sus mejillas y me asusté. Me asusté cuando la vi resbalando por la pared sumida en los recuerdos.

Alissa era dura y por fin había podido ver una reacción de ella, una real. ¿Por qué estaba llorando? Ella ni siquiera quería que la tocara y me tenía preocupado. Preocupado porque yo me sentía como una mierda sin motivo.

— ¿Sigues pensando en eso? — Johnny se sentó al otro lado de la mesa y lo miré—. ¿Te gusta?

— No me estaría acostando con ella si no me gustara.

— Me refiero a interiormente, no físicamente.

— No puede gustarme de esa forma porque no la conozco. No la entiendo.

Johnny rió. — ¿Y quién entiende a las mujeres?

Yo no.

— Ella solo quiere que nos acostemos, y eso está bien conmigo porque yo quiero lo mismo, pero ella... solo quiere verme y tirarse sobre mi pene —hice a Johnny reír—, y yo quizás, quiero tener algo de conversación antes. Eso no significa que quiera nada con ella.

— Tenéis perspectivas diferentes de la situación.

— No sé por qué ayer salió llorando porque no le hice nada.

— La tengo grabada —Rory apareció con su cámara.

— ¿En serio?

— Sí. Estaba grabando por allí cuando ella salió.

Observé el video, ella saliendo de mi camerino como si la vida se le acabase y la vi correr, después me vi a mi saliendo y gritando su nombre para salir tras de ella con cara de confusión.

— Solo ella sabe qué pasó. ¿No sabes en el hotel que se hospeda?

— Sí.

— ¿Y por qué no vas a hablar con ella?

Lo había pensado, pero no sabía si era una buena idea. Me levanté y no tardé en llamar para que vinieran a recogerme. Me puse los zapatos, cogí mi móvil y no tardé en salir de allí. Después de veinte minutos, estaba llegando al hotel que ella estaba.

Bajé del coche y la vi salir. Su pelo estaba recogido en una cola alta y unas gafas de sol oscuras. Ella apartó la vista del suelo para mirarme. Metí las manos en los bolsillos de mis pantalones y ella... ¡Me ignoró!

La cogí de su brazo y ella levantó su vista. — ¿Qué quieres? —preguntó y movió su brazo para que la soltara, no lo hice.

— Quiero hablar sobre lo de ayer.

— No hay nada que hablar, fue un lapsus.

— ¿Un lapsus? ¿Qué escondes? No te hice nada.

— No, no lo hiciste. Puedes dejar de sentirte culpable.

— Pensé que eras diferente.

— Y yo pensé que tú entenderías mi postura.

— La entiendo, no sé por qué tú no entiendes la mía.

Ella se acercó más a mí. —No lo sé. No quiero llegar a hacerme amiga de tus amigos, no quiero actuar como si tuviéramos algo porque ninguno de los dos quiere una relación y tú actúas como si quisieras conocerme.

Strangers - Justin Bieber Donde viven las historias. Descúbrelo ahora