Viajando

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Coautora: paudiaz044

NARRA ENDER PADRE 

Habíamos salido según lo acordado, apenas se escondiera el sol. Le había dicho a Sooka que estuviera al tanto de Cuppa, aún no estaba en tiempo de dar a luz pero no sabía cómo iba a ser su embarazo. 

Le hice prometer que cualquier cosa extraña la llevara al End para que fuera atendida por las enderman que se dedican a nacimientos, estaría mejor con ellas. No estuvo muy de acuerdo, pero lo prometió. También comentó que no pasaría nada malo, pues Stevens se quedaría al tanto de su cuidado. 

Caminábamos en silencio a través del bosque de abetos, la luna iluminaba nuestro camino. Ender evitaba cualquier tipo de contacto conmigo y Zarah iba pendiente de todo. 

A ambos nos tomó por sorpresa cuando tomó su arco y una flecha y tan rápido como un respiro disparó hacia unos arbustos. 

—¿El arbusto mutante iba a atacarnos? 

Pregunté en burla, ella ni siquiera pareció prestarme atención. Se acercó al arbusto, rebuscó entre las hojas y sacó un conejo que había sido atravesado por su flecha. 

—Necesitaremos alimentos que nos provean de energía, es un largo camino el que debemos recorrer. 

Explicó, Ender asintió con la cabeza. No respondí nada, simplemente continuamos avanzando. 

Ya no nos tomó por sorpresa cuando parecía atacar a la nada. El bosque parecía ser infinito y ella parecía que no iba a dejar de cazar conejos. 

Llevaba una especie de bolso donde los transportaba y a pesar de ser de buen tamaño este ya estaba a punto de llenarse. 

—El sol tardará apenas unas horas en salir, por suerte falta poco para llegar a la posada que conozco. 

Anunció, rodé los ojos pensando en que era ridículo tener debilidad al sol. 

Caminamos cerca de media hora hasta que llegamos a una cueva, ella nos indicó que habíamos llegado a nuestro destino. 

—Genial, dormiremos en una cueva como si fuéramos salvajes.

Me quejé, este no era un trato al que estaba acostumbrado. La familia real siempre siente las mejores comodidades en el End. 

—¿Quieres dejar de quejarte? Si no te parece puedes quedarte afuera, y con suerte una tormenta comenzaría.

Dijo Ender, lo miré molesto. 

—Para empezar esto fue tu idea. 

Dije, él asintió con tranquilidad. 

—Y nadie te obligó a venir. 

Respondió. Iba a contestarle cuando Zarah interrumpió.

—Llegamos, aquí descansaremos y apenas oscurezca continuaremos el viaje. 

Explicó, ambos asentimos siguiéndola a través de los caminos de lo que parecía haber sido una antigua mina. Aún había unos cuantos rieles y vagones cubiertos de polvo por el desuso. 

La seguimos hasta llegar frente una puerta de madera, entramos encontrándonos con mesas en donde había algunos seres comiendo tranquilamente. La mayoría eran arqueros y zombies, aunque había un par de Creepers por ahí. 

Seguimos a Zarah quien no parecía sorprendida por el sitio. Caminó hasta una especie de barra donde estaba un enderman vigilando todo desde ahí. 

—Bart, necesitamos descansar este día para retomar nuestro viaje al anochecer. Cazamos unos cuantos conejos en el camino, ¿son suficientes para hospedarnos los tres? 

Preguntó poniendo los conejos en el mostrador, eran alrededor de diez. Él miró en silencio como ella iba colocándolos sobre la barra, luego asintió. 

Sin decir nada comenzó a tomarlos y guardarlos en algún sitio bajo su barra. Cuando terminó miró a Zarah y después señaló una mesa vacía, ella asintió sonriendo. 

—Gracias. 

Dijo, comenzó a caminar hacia la mesa señalada, la seguimos. 

—Bart nos dará de comer, luego podemos ir a descansar. 

Anunció, la escuché mirando con intriga a su amigo “Bart” intentando recordar si lo conocía. 

—Chico de pocas palabras, ¿no? 

Preguntó Ender, ella miró alrededor quizá cuidado que nadie escuchara.

—El no puede hablar, pero eso no le impide comunicarse con sus huéspedes.

Respondió, Ender cruzó los brazos incrédulo. 

—Quizá sólo finge. 

Dijo. Si es que lo conocía no lo recordaría, sólo Ericka memorizó casa nombre y cada rostro de los habitantes del End. 

Bart se acercó a nuestra mesa dejando tres platos de comida, uno para cada uno. Se alejó enseguida pues un zombie que se había acercado a la barra ya había roto un vaso. 

—Podríamos decir que estamos a mitad del camino, tenemos que salir apenas se oculte el sol para llegar a tiempo a la mansión. 

Explicó Zarah mientras comíamos. 

—Genial, ya falta menos para descubrir que no hay nada que hacer más que estés en el poder. 

Dije a Ender. Había leído el libro del End, era obligatorio para nuestra familia, claro que era imposible que pudiera librarse de ese cargo. 

Me miró molesto pero se limitó a guardar silencio. Zarah negó con la cabeza, probablemente pensando que jamás podríamos cambiar nuestra relación. 

Terminamos de comer, Bart se acercó a recoger los platos vacíos y le entregó a Zarah una especie de llave. Ella la tomó agradeciéndole para que después él regresara a su trabajo. 

—Vamos si queremos descansar lo suficiente. 

Dijo levantándose, ambos la imitarlos y la seguimos. 

El pasillo tenía muchas puertas, supuse que eran habitaciones, pues habían números pintados en cada una de ellas. Entre puerta y puerta había cuadros decorando la pared, todos llamaban la atención por ser paisajes muy vistosos. 

—Esta es. 

Dijo abriendo la puerta, pensé que sería una habitación pequeña e incómoda, pero al parecer el que hizo el sitio pensaba en todo. 

Lo primero que vimos al abrir la puerta era un sofá, una chimenea y una mesa decorada por una maceta con flores. La habitación tenía tres puertas, cada una era una habitación individual. 

Cada habitación contaba con una cama suave y cómoda, una mesita con una linterna en ella y el piso estaba alfombrado. 

—Espero que al menos por ahora nos dejes descansar tranquilamente sin escuchar tus tontos comentarios de quejas. 

Dijo Ender fastidiado entrando a la que había elegido como su habitación, Zarah me miró negando con la cabeza. 

—Dicen que cuando no se soportan dos seres es porque son demasiado parecidos. 

Dijo, no sabía a qué esperaba llegar con aquel comentario pero no tenía tampoco ganas de averiguarlo. 

—No somos iguales, él es irresponsable, instintivo y demasiado soñador, pero tendrá que centrarse cuando tenga que gobernar el End. 

Respondí, sin esperar respuesta entre a otra habitación y cerré. 

Me recosté sobre la cama, mostraba seguridad al decir que Ender tenía que ser el nuevo rey, pero una parte de mi dudaba. ¿Qué pasaría con el End si él encontraba la manera de librarse de su responsabilidad? 

Mejor que todo eso fuera falso, ya aprendería con el tiempo a lidiar con la vida en tan aburrido lugar. 

Vida En Un Mundo LocoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora