Infección

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NARRA MIKI

Jugaba con Dark cuando vi Skellen dirigirse hacia la salida del lugar, iba sola y parecía molesta. Aunque en realidad es muy difícil decir cuando en verdad está molesta o cuando sólo lo aparenta. 

—Dark, iré con Skellen. Regresa con Carlos. 

Dije, él lobo chilló con su garganta y luego corrió a buscar a su dueño. 

Comencé a caminar hacia la arquera, es rápida pero no tanto como yo, no fue difícil alcanzarla. 

—Hey, ¿a dónde vas? 

Pregunté, ella me miró, luego miró hacia el refugio, finalmente regresó su mirada hacia mí. 

—¿Te mandó alguien? 

Preguntó, negué con la cabeza. 

—No, ¿por qué? 

Pregunté sin comprender a qué se refería. Ella siguió caminando. 

—Olvídalo. Iré a cazar, esa niña mimada no quiere que maten a ningún conejo cuando se supone que son para eso. 

Se quejó, reí divertida. 

—Esos conejos son adorables. ¿Por qué no? Creí que eran para comer. 

Pregunté, ella asintió. 

—Tiene la idea que si los deja vivir lo suficiente se reproducirán y tendremos comida infinita o algo así. No sé de dónde ha sacado tan estúpida idea. 

Explicó quejándose, reí divertida. 

—Bueno, tampoco puede estar tan mal. Quizá no comida infinita pero seguro que funcionará como reserva. 

Respondí, ella negó con la cabeza. 

—¿Es que nadie lo entiende? Es obvio que comen, ahora debemos conseguir alimento para todo el refugio y esos mugrosos animales, es doble trabajo y no veo que intenten multiplicarse. Es tiempo perdido. 

Explicó, me encogí de hombros sin saber qué responder.

—¿Entonces vas a cazar? ¿Por qué tú sola? 

Pregunté. 

—Porque todos los demás son un estorbo y una molestia. 

Respondió muy segura, negué con la cabeza. 

—¿Qué hay de ese chico que siempre te sigue? ¿Marcus? 

Pregunté, ella rodó los ojos. 

—Es lento, torpe, habla demasiado, poco sigiloso, no tiene estrategias de cacería y no le gusta además. 

Respondió, reí divertida. 

—Pero así lo quieres. 

Comenté, ella se detuvo mirándome de frente. 

—No lo quiero, y ni se te ocurra mencionarlo de nuevo. 

Amenazó, sonreír divertida. 

—¿No quieres que nadie lo sepa? No creo que sea algo malo. Él es adorable, amable y te quiere. 

Dije, ella rodó los ojos y cruzó los brazos. 

—No me interesa como sea o a quien quiere, deja de mencionarlo. 

Exigió, sonreí negando con la cabeza. Por alguna razón no quería demostrar alguna muestra de cariño por nadie. 

—Está bien, entonces cambiaré de tema. ¿Cuándo fue la última vez que alguien con el conocimiento te revisó esa herida? 

Vida En Un Mundo LocoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora