Confirmando Las Malas Noticias

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NARRA CINDY 

Estaba sentada en el comedor de la casa de Zarah y Samara, había venido a ver a la primera pero apenas me había dejado pasar entró al cuarto de la chica melosa. No sé qué había pasado pero dentro se escuchaba que discutían, Samara parecía estar muy alterada y en ocasiones Zarah alzaba la voz para ser escuchada por sobre los gritos de la otra. 

Sin lograr entender nada de lo que discutían ni lo que estaba pasando me quedé en silencio esperando hasta que Zarah salió de la habitación cerrando la puerta a sus espaldas. Me sonrió nerviosa sentándose frente a mí. 

—¿Qué sucede?

Pregunté curiosa, Zarah negó con la cabeza manteniendo la tranquilidad. 

—¿Puedes quedarte aquí un rato cuidando de Samara? Necesito reunir a los demás y hablar con ellos. 

Pidió evadiendo mi pregunta, asentí con la cabeza mirando como se levantaba y salía de la casa. Se había ido, pero dentro de la habitación Samara aún se escuchaba alterada, decidí que me quedaría en el comedor hasta que estuviera más tranquila. 

Pasaron cerca de veinte minutos y Samara no parecía estar mejor, pero Zarah regresó acompañada de Dai quien se quedó en la puerta esperando a que esta tomara su arco y flechas. Me levanté y abracé a Dai para saludarlo. 

—¡Dai! ¿Qué sucede? ¿A dónde van? 

Pregunté, él sonrió acariciando mi cabeza mirando hacia Zarah como preguntándole si podía responder o no. 

—Cindy, necesito que te quedes un poco más con Samara. Iremos con los humanos a buscar a Carlos y Dark ya que no han regresado, cuando Samara esté más tranquila puedes llevarla a casa de Charlotte, ahí estarán todos los demás. 

Respondió Zarah, asentí con la cabeza pero sintiendo curiosidad, ¿por qué tenían que ir por Carlos?, ¿no era un experto explorador? 

Decidí no preguntar más para no retrasarlos, ya me contarían todo más adelante. Ambos se despidieron y salieron de la casa, volví a sentarme a la mesa esperando que en el cuarto de Samara hubiera silencio y tranquilidad. 

Pasaron algunas horas, era demasiado aburrido pero cuando reaccioné de que llevaba ya un buen rato que Samara no hacía ruido me levanté y llamé a la puerta de su habitación. No respondió ni abrió, volví a llamar un par de veces más. 

Seguía sin obtener respuesta, pero Zarah me había dejado a cargo de ella y tenía que asegurarme que estuviera bien. 

—Samara, aunque no me abras o no respondas igual voy a entrar. 

Dije en voz alta la última vez que llamé, no hubo respuesta pero de igual manera entré. 

—Dije que quiero estar sola. 

Murmuró desde debajo de las cobijas, negué con la cabeza mirando el desorden en la habitación. No había estado aquí antes, pero seguro que antes de su rabieta era un lugar mucho mejor. 

—Recuerdo que siempre decías todo lo contrario, no puede ser que ahora quieras estar sola. 

Dije caminando con cuidado de no tropezar o romper algo. No respondió. 

—Escucha, no sé qué sucede pero debes calmarte. Cuando estés mejor debemos ir a casa de Charlotte para recibir a los chicos que fueron a buscar a Carlos. 

Expliqué, ella se removió bajo las cobijas pero sin salir de estas. 

—No tiene caso, no lo traerán de vuelta. 

Respondió con la voz quebrándosele para después comenzar a sollozar en voz baja. 

—¿A qué te refieres? 

Pregunté sin entender por qué parecía tan segura de aquello. 

—Olvídalo, no lo entenderías, sólo eres una niña. Puedes dejarme sola e ir con tus amigos, no te necesito aquí. 

Respondió, crucé los brazos molesta al escuchar que de nuevo alguien se refería a mí como una niña, pero por alguna razón no me sentía con ganas de discutir con ella. 

—No voy a irme a menos que sea para ir juntas a casa de Charlotte. 

Respondí, no obtuve respuesta alguna así que me senté en el suelo a esperar que algo hiciera o dijera pero de nuevo pasaron cerca de dos largas y aburridas horas sin que ella siquiera se moviera.

El sueño causado por lo aburrida que me encontraba comenzó a hacerme parpadear pesada y lentamente, luchaba por no quedarme dormida cuando afuera comencé a escuchar algunas voces y más movimiento. 

Me puse de pie y salí de la casa para ver justo cuando los chicos entraban a la casa de Charlotte, suspiré mirando hacia la habitación de Samara. Decidí que dejarla sola por unos minutos no le haría daño, iría rápido a escuchar las noticias y vendría a avisarle. 

Con rapidez cerré su puerta, luego cerré la puerta de la casa y corrí hasta la casa de Charlotte. La puerta principal estaba emparejada así que entré. 

—¿Por qué no te explicas bien? 

Regañó Ender a Stevens quién estaba nervioso en frente de toda la multitud. Zarah caminó hasta al lado del humano y habló en su lugar. 

—En el camino no encontramos nada a simple vista, pero Daichi nos dijo que un bulto de tierra en el suelo parecía enterrar a Dark. No creíamos que fuera cierto, pero decidimos que lo confirmaríamos con Carlos por lo que seguimos el viaje guiándonos por las habilidades olfativas de Daichi. Llegamos hasta una aldea donde sólo pudieron entrar Stevens y Elizabeth ya que los humanos de ahí quisieron atacarnos a Daichi y a mí. A ellos les explicaron que Carlos había estado ahí, pero que ya no lo estaría más, ni tampoco con nosotros. 

Explicó en lugar del humano, todos guardaron silencio mirándose unos a otros. 

—¿Pero qué fue a hacer ahí? ¿Y sin decirle a nadie? 

Rompió el silencio Miki, Elizabeth negó con la cabeza. 

—No sé porque no le dijo a nadie, pero fue allí para ver a un amigo que estaba por morir. Los humanos de la aldea se disculparon ya que ellos lo atacaron al no poder reconocerlo en la oscuridad. 

Respondió, Daichi asintió con la cabeza. 

—Y nos entregaron las cosas que llevaba. 

Dijo mostrando el bolso que parecía pesar de tanto que contenía. Nadie dijo nada más. 

Estaba pensando en cómo le diríamos las malas noticias a Samara cuando recordé lo que había mencionado. “Ellos no pueden traerlo de vuelta”, ¿acaso ella ya lo sabía de alguna manera? 

Los murmullos comenzaron a llenar la habitación mientras poco a poco iban saliendo de la casa, Zarah me vio entre la multitud y se acercó a mí colocando una mano en mi hombro. 

—No te preocupes, quizá no lo parezca pero Samara es una chica fuerte. La ayudaremos a superar esto. 

Respondió, asentí con la cabeza sin estar muy segura. La había visto llorar hasta por la más ridícula cosa que ahora me hacía pensar que podría llorar hasta deshidratarse y morir. 

Vida En Un Mundo LocoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora