NARRA SKELLEN
Estaba sentada en la sala de estar acariciando una de las crías de conejo que había tenido “Canela”. Este era el último que nació y el más pequeño de tamaño, me resultaba menos molesto porque era el más tranquilo.
Lo dejé acurrucarse sobre mis piernas, mientras lo acariciaba se fue quedando dormido. No sabía hasta cuándo estarían aquí y aunque resultaran ser molestos por tan activos y comelones no era tan molesto como pensaba, eran bastante adorables.
Seguía acariciando al conejito cuando Marcus regresó a la casa, no sabía a dónde había ido pero había regresado desanimado, era extraño verlo en ese estado.
—¿Qué sucede? ¿Acaso tuviste una discusión con Mindy o Cuppa?
Pregunté fingiendo desinterés, normalmente esa situación era lo que lograba afectarlo de esa manera. Negó con la cabeza en silencio caminando hacia donde yo estaba, desanimado se dejó caer sobre el sofá.
—Estaba con Mindy, me divertía molestándola a ella y a Daichi hasta que llegó Cindy.
Comenzó, asentí con la cabeza sonriéndole burlonamente.
—¿Y entonces ella comenzó a molestarte?
Me burlé, él negó con la cabeza.
—No tenía ánimos de hacerlo. Dijo que regresaba de visitar a Zarah y Samara, aunque no vio a esta última. Dice que no sale de su habitación y no escucha a nadie.
Respondió, asentí con la cabeza.
—Deberían dejarla sola, después de todo es lo que quiere.
Respondí encogiéndome de hombros como si aquello fuera obvio, él negó con la cabeza.
—Eso no funciona, no lo hizo contigo. Mientras más tiempo pase sola tiene más tiempo para pensar en cosas malas.
Respondió, negué con la cabeza.
—No puedes saber cómo piensan los demás o cómo van a actuar. Además, ¿por qué te importa tanto?
Quise saber, no recordaba algún momento en que viera que se llevaban bien como para que estuviera tan preocupado ahora.
—No lo entiendes, ¿verdad?
Preguntó mirándome a los ojos. No supe qué responder y al ver su mirada triste me arrepentí de haber preguntado.
—Ella perdió a toda su familia quedando sola, pero había encontrado algo que la motivaba a sonreír cada día, había encontrado alguien en quien confiaba, con quien se sentía protegida y completa.
Explicó, seguía con mi mirada fija en él esperando que continuara.
—No sabes lo que sentí cuando Cuppa y yo te encontramos en aquel sitio, pensábamos que estabas muerta. Y también cuando te atacó aquel monstruo y pensaba que nunca ibas a despertar. Quizá no sea lo mismo, pero si en aquel momento llegué a sentirme tan mal no puedo ni imaginar qué es lo que siente ella.
Finalizó, bajé la mirada y seguí acariciando al conejo intentando mantenerme calmada.
—Es su culpa por aferrarse a alguien de esa manera. Si te mantienes alejado de los demás evitarás salir lastimado y lastimar a los demás.
Respondí, él negó con la cabeza abrazándome por los hombros.
—No puedes vivir de esa manera. Además, nadie puede controlar los sentimientos.
Respondió para después darme un beso en la mejilla. Lo miré fingiendo estar molesta, él sonrió, pero era una sonrisa triste.
—Quizá los sentimientos sean una debilidad, pero sé que ya no hay vuelta atrás cuando te enamoras de verdad. Y por eso prefiero que algo me suceda antes que tener que perderte.
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Vida En Un Mundo Loco
FanfictionTercer parte de; "Una Vida Pixeleada", "Sobreviviendo en un loco mundo" y "Pixeles Sobrevivientes". Todo vuelve a la calma después de una larga lucha contra monstruos y poderosos enemigos, ahora nuestros amigos se disponen a reconstruir su hogar y r...
