NARRA MINDY
Estaba preparando el desayuno cuando escuché a Cindy salir de su habitación con prisa. Pensé que quizá tenía hambre y al escuchar que estaba preparando de comer había venido con prisa, pero en lugar de acercarse a la cocina fue directo a la puerta.
—Cindy, ¿a dónde vas?
Pregunté antes de que saliera, ella sonrió nerviosa.
—Ah, ahí estás, pensé que estabas encargada de cuidar a Daichi.
Comentó, asentí con la cabeza.
—Estoy preparando el desayuno para ambas y luego lo iré a ver, después de todo no puede ir a ningún lado fuera de su casa. Pero aún no me respondes a dónde es que vas.
Volví a insistir, ella se encogió de hombros.
—No tienes que preocuparte, no me he portado mal ni nada.
Se defendió, la miré seriamente.
—No es lo que quiero saber.
Volví a insistir, ella suspiró ya algo cansada.
—Bueno, voy a alimentar a los conejos, luego daré una rápida visita a Canela para después ir a casa de Zarah y Samara.
Respondió, la miré curiosa.
—¿Samara? Creí que no la soportabas. De hecho decías odiar a los de su especie.
Dije, ella sonrió divertida.
—No los conocía bien. Bueno, me voy o se hará tarde. Puedes desayunar sola o llevar el desayuno a casa de Daichi, seguro que a él le gustará.
Dijo abriendo la puerta, pero antes de salir volvió a girarse hacia mí.
—Quizá si le agregas algo de carne le gustaría aún más.
Comentó, seguro se estaba quejando de nuevo por controlar su alimentación. Suspiré negando con la cabeza, ¿por qué últimamente parecía tan cambiada y tan ocupada?
Aunque quisiera cuidarla no podría, había prometido cuidar de Daichi en estos momentos, no me quedaba más que confiar en Cindy. Terminé el desayuno y lo guardé para llevarlo a casa de Daichi, después de todo Cindy había asegurado que no volvería para comer conmigo.
Abrí la puerta principal, entré y volví a cerrarla asegurándome de que tenía bien puestos todos los seguros. Me dirigí a la puerta de la habitación de Daichi, di un par de golpes a la puerta.
—Dai, voy a abrir.
Anuncié, no obtuve respuesta. Últimamente se encontraba de mal humor, pero no podía culparlo, después de todo estaba siendo juzgado de mala manera por los demás.
Cuando estoy con él tiene permitido estar en toda la casa, pero si lo dejo solo debo asegurarme de dejarlo encerrado en su habitación. Abrí la puerta de su habitación encontrándolo sentado sobre su cama mirando hacia la ventana, últimamente hacía eso con demasiada frecuencia, quizá extrañaba salir al exterior.
—¿Tienes hambre? Traje algo para desayunar.
Dije acercándome, él no respondió pero el movimiento de sus orejas me hacía saber que había escuchado.
—Si tienes hambre te esperaré.
Dije saliendo de la habitación. Probablemente estaba enojado conmigo y no lo podía culpar, al tenerlo aquí encerrado significaba que no confiaba en él, que desaprobaba su comportamiento y que no creía en su palabra.
Ya se había disculpado conmigo por su comportamiento, dijo que se había intentado controlar pero cuando vio que la lobo iba a entrometerse en la pelea no pudo contenerse más, no quería que lastimaran a sus amigos. También había prometido que se comportaría bien con todos y en todo momento, sin importar qué ya no se entrometería en las discusiones ni peleas de los demás, dijo que si confiaba en él podía dejarlo salir.
Yo quería confiar en él, y demostrárselo, pero tenía miedo de todos los demás. Marcus tuvo que soportar mucho por defender a Skellen, Cuppa por defender a Stevens, no estaba segura de poder ser lo suficientemente fuerte como para soportar los comentarios y acusaciones de los demás.
Cindy había mencionado que era cobarde por actuar de esta manera, también que era casi una traición tratar así a Daichi cuando él sólo intentaba defender a sus amigos, y después dijo que era una egoísta por no creer en él y quedarme del lado de los demás para mi propio beneficio. No sé de dónde había sacado tales conclusiones o esa manera de pensar, pero desde que lo había mencionado me dejó pensando en si en verdad estaba haciendo lo correcto o estaba en un error.
—¿Ahora estás ignorándome? No entiendo porque sigues viniendo entonces.
Salí de mis pensamientos al escuchar la voz de Daichi. Estaba sentado frente a mí y su rostro parecía molesto, aunque sus orejas delataban que también se sentía triste.
—Perdona, no estaba escuchando.
Me disculpé, él me miró fijamente sin responder nada.
—¿Vienes a comer? Te serviré.
Dije levantándome, de nuevo no obtuve respuesta. Le serví su plato y lo coloqué sobre la mesa frente a él.
—¿Hay problemas de nuevo?
Preguntó mirando fijamente su plato, negué con la cabeza.
—No, no que yo sepa.
Respondí un poco nerviosa, apenas y sabía de Cindy y no había visitado a mis amigos por cuidar de él.
—¿Entonces qué es lo que te tiene tan distraída? Algo te preocupa.
Dijo comenzando a comer, lo miré negando con la cabeza, aunque ni siquiera pude fingir una sonrisa.
—Está bien si no quieres decirme, supongo que no se puede confiar en alguien como yo. He estado pensando que quizá puedas hablar con los demás y decirles que lo mejor será que deje el refugio, así nadie se sentirá en peligro con mi presencia.
Comentó, lo miré incrédula en un principio, pero cuando supe que iba en serio sentí un miedo en mi interior.
—No tienes porque hacer eso, nadie te está echando del refugio.
Dije, él negó.
—No, pero es mejor estar solo pero ser libre a vivir encerrado porque sabes que los que te rodean piensan que puedes ser una amenaza.
Respondió, lo miré intentando no mostrar que sus palabras me afectaban.
—¿Es que no hay ningún motivo por el que quieras quedarte?
Pregunté, sus ojos se encontraron con los míos inmediatamente.
—¿Lo tengo?
Preguntó sin romper el contacto. No sabía si era una queja a mi comportamiento o en realidad quería saber qué era lo que yo sentía.
Me siguió mirando esperando una respuesta. Una respuesta que tardó demasiado en llegar debido a todos los pensamientos que se cruzaban en mi mente.
—No quiero seguir causando problemas, en especial a ti.
Explicó, mis mejillas ya estaban húmedas a causa de las lágrimas. Negué con la cabeza tomando su mano por sobre la mesa.
—Me has ayudado mucho más de lo que te imaginas, no te considero un problema.
Confesé, él negó leve con la cabeza.
—Pero ahora no te estoy siendo de ayuda. No quiero seguir afectando tu amistad con los chicos del refugio.
Agregó, negué con la cabeza sintiendo como las lágrimas iban brotando cada vez en mayor cantidad.
—No quiero quedarme sola de nuevo.
Murmuré, él no supo qué responder, pero a veces las palabras estaban de más. Sin decir nada se levantó, rodeó la mesa hasta llegar a mi lado para cobijar mi cuerpo entre sus brazos.
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Vida En Un Mundo Loco
FanfictionTercer parte de; "Una Vida Pixeleada", "Sobreviviendo en un loco mundo" y "Pixeles Sobrevivientes". Todo vuelve a la calma después de una larga lucha contra monstruos y poderosos enemigos, ahora nuestros amigos se disponen a reconstruir su hogar y r...
