NARRA CHARLOTTE
Estaba sola en casa, últimamente había estado muy entretenida con las visitas de aquella chica que Skeleton había traído al refugio, incluso Samara quien parecía más animada venía seguido, pero ahora que habían partido las cosas volvían a estar demasiado tranquilas por aquí. No me disgustaba estar sola, pero prefería mantenerme ocupada y distraída para no tener este mal presentimiento.
Aquella extraña aura se había ido en algún momento, apenas y me había percatado que volvía a sentirse la misma tranquilidad de antes, pero eso sólo me inquietaba más. Quizá debería sentirme tranquila, quizá incluso aquella sensación sólo la había imaginado, pues ninguno de mis amigos comentó algo al respecto, pero por alguna razón no podía convencerme a mí misma de que así era.
Para distraerme un poco y conseguir un poco de seguridad decidí ir al nether y hablar con mis amigos de ahí. Fui hasta la habitación del portal y lo activé, lo observé algunos segundos, casi como si esperara que algo extraordinario fuera a pasar, pero después de deshacerme de esa idea lo crucé.
Todo seguía normal del otro lado, parecía que las cosas habían vuelto a la normalidad para permanecer así durante algún tiempo, y eso me tranquilizaba. Desactivé el portal de nuevo, por seguridad, y emprendí el viaje hacia el campamento de aquel par de ghats.
Cuando llegué me preocupé un poco ya que estos estaban discutiendo, usualmente ambos parecían muy tranquilos pero hoy parecían tan molestos que temía que fueran a querer pelear entre ellos.
—Hey, chicos, ¿qué es lo que sucede?
Pregunté acercándome hasta dónde estaban, ambos cruzaron los brazos mirándose sin responder hasta qué Forgett decidió hablar primero.
—La señorita amable decidió darle toda nuestra comida a un grupo de esos seres nuevos en el lugar a cambio de una espada de oro, ¿Puedes decirme para que un ghast quiere una espada de oro?
Respondió molesto mirándome con la última pregunta, era obvio que un arma era totalmente inútil para nosotros.
—No intercambié la comida por una espada, ellos tenían hambre y decidí ayudarlos, en agradecimiento fue que me regalaron la espada.
Se defendió Spealer, pero nada parecía poder calmar a Forgett.
—Vamos, no peleen por eso, traje algunas cosas para ustedes, seguro que será suficiente hasta que vuelva a venir a verlos.
Dije intentando tranquilizarlos, pero Forgett miró hacia Spealer aún molesto.
—Quizá, si a alguien no se le ocurre intercambiarla por una inútil espada.
Respondió, Spealer parecía querer responderle pero me acerqué tomándola del brazo para detenerla y continuar con aquella discusión.
—Vamos, olviden lo sucedido, ella hizo una buena acción y he traído comida suficiente, no hay más porque discutir.
Respondí, ninguno dijo nada pero parecía que aceptarían una tregua de momento. Les entregué lo que les había llevado, después de que Forgett la “guardara” para que Spealer no volviera a regalarla se sentaron a platicar conmigo.
Comentaron que las cosas habían estado tranquilas, apenas y habían visto dos humanos por ahí pero se deshicieron de ellos antes de que pudieran hacer daño a alguien. También comentaron que no habían tenido visitas de nadie de la otra dimensión y que por eso no había peleas ni tragedias que lamentar.
También comentaron que al ver a los nuevos habitantes del lugar los chicos que gustaban de andar solos por el Nether habían decidido unirse a las fortalezas del lugar, así que no habían wither skeleton, pigmans, blaze y demás vagando por ahí, no pregunté por aquella extraña wither skeleton imaginando cuál sería su respuesta. Todo parecía estar pacifico por aquí, al igual que en el refugio, comencé a creer que ese mal presentimiento mío sólo eran ideas mías.
Platicamos otro poco, cuando estuve segura que habían olvidado el tema de la comida y que no pelearían, o al menos eso esperaba, me despedí de ellos. Iría a visitar a la fortaleza, seguro que ahora eran muchos más por lo que comentaban los ghast.
Al llegar vi a muchos nuevos que se sorprendieron de verme, muchos aún pensaban que mi especie estaba extinta. Lo primero que hice fue ver a Magna ya que era la más fácil de encontrar, siempre estaba en la enfermería o en el comedor.
—Charlotte, qué sorpresa verte por aquí.
Saludó al verme entrar a la enfermería, se encontraba sola leyendo uno de sus libros, parecía que las cosas estaban tranquilas también por aquí.
—Sólo quería saludar, no he venido en algún tiempo.
Dije, ella sonrió divertida.
—Saludar e intentar averiguar algo, ¿no es así?
Preguntó, a veces sentía que ella actuaba más como una bruja que como su propia especie. Sonreí asintiendo sentándome a conversar con ella contándole lo que me inquietaba, me escuchó con atención sin interrumpir en ningún momento.
—Quizá sólo sea un presentimiento o incluso un miedo de tu subconsciente. Dices que jamás habías sentido ese tipo de aura en esa dimensión y aquí no has sentido algo igual a pesar de las diferentes especies, por eso no creo que sea alguien de aquí ni algo nuevo allá. ¿No es cuando más tranquila y feliz te encontrabas con tu familia cuando aquello sucedió? Quizá estás viviendo un momento de calma tan parecido que te preocupa que pueda pasar algo similar.
Comentó, asentí con la cabeza pensando que podía tener razón, pero incluso si eso era no podía alejarlo de mi cabeza para sentirme mejor.
—¿Pero si todo está en mi cabeza que puedo hacer? ¿Cómo voy a olvidarlo o superarlo?
Pregunté, ella pensó un poco.
—Bueno, quizá funcione una sesión de hipnosis, he estado practicando y…
Antes de que pudiera terminar Blake y Bertha entraron a la habitación, él primero parecía molesto.
—Magna, ¿otra vez con tus malos planes? La regañó, Bertha no entendía de qué hablaba pero él tampoco parecía querer explicarle.
—¿Dónde está Kellet?
Pregunté preocupada, quizá algo malo le había pasado.
—Ah, no te preocupes, no le ha pasado nada malo. Acabamos de llegar de una exploración, corrió al comedor para devorar todo lo que pueda.
Respondió Blake, asentí con la cabeza.
—Entonces es verdad que todo está tranquilo por aquí, ¿no?
Comenté, los tres asintieron.
—Te dije que no hay nada de que preocuparse, en serio. Creo que sólo deberías relajarte y descansar unos días. No hay nada de que temer por ahora.
Aseguró Magna, Blake y Bertha asintieron secundando su comentario. Todavía tenía esta sensación como si algo no estuviera bien, como si algo malo fuera a pasar, pero todos parecían opinar lo mismo.
Quizá tenían razón y todo estaba en mi cabeza. Quizá todo era obra de mi subconsciente, quizá Magna tenía razón y relacionaba los buenos y tranquilos momentos con futuras tragedias.
Estuve un poco más con ellos, los acompañé a comer y pude saludar a Kellet quien, al igual que todos los demás, también aseguraba que las cosas no podían estar tan tranquilas, tanto que hasta era un tanto aburrido. Después de despedirme regresé al portal, en todo el camino no vi más que aquellos nuevos seres y los nuevos animales, pero como todos aseguraban pude notar que eran bastante tranquilos y no hacían más que deambular por el lugar.
Llegué al portal, lo activé y antes de cruzar di una última mirada al lugar, si mi misión era cuidar del portal e intentar mantener la tranquilidad en el Nether, pero todo estaba tan tranquilo ahora, ¿qué se supone que debía hacer?, ¿debería quedarme para siempre en mi casa del refugio o regresar a vivir aquí, a donde pertenezco? ¿quizá estaría todo más seguro destruyendo el portal o bastaría sólo con mantenerlo apagado?
Me sentía demasiado confusa, ¿cuál sería mi responsabilidad ahora?, ¿qué se supone que debería hacer todos los días? Esperaba que quizá Cinthya pudiera ayudarme a encontrar las respuestas que necesitaba.
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Vida En Un Mundo Loco
FanfictionTercer parte de; "Una Vida Pixeleada", "Sobreviviendo en un loco mundo" y "Pixeles Sobrevivientes". Todo vuelve a la calma después de una larga lucha contra monstruos y poderosos enemigos, ahora nuestros amigos se disponen a reconstruir su hogar y r...
