—¿Qué hiciste el año pasado para las fiestas? —preguntó Amelia.
Estaban sentados en la terraza de la casa de Tom, compartiendo una taza de té con algunos bocadillos. El frío obligaba a ambos a mantener las manos alrededor de sus respectivas tazas, aunque Tom parecía disfrutar de estar fuera después de tantos días encerrado.
—Nada fuera de este mundo... —respondió él—. Estuve aquí con Omar. Comimos unos emparedados y vimos una película. ¿Qué hay de ti?
—Estuve con Ben. Bebimos mulled wine en Nochebuena y fuimos a ver los fuegos artificiales al Támesis para Año Nuevo. Fue algo tranquilo... —explicó la mujer—. Su familia nos invitó a almorzar en Navidad, pero él no tiene una muy buena relación con ellos, así que decidimos quedarnos en casa ese día.
—Comprendo... suena divertido de todos modos...
—Nos la pasamos trabajando en nuestra demostración. Fue bastante entretenido... —dijo ella, sonriendo con la mirada gacha.
Él soltó una pequeña risa.
—¿Qué? —inquirió Amelia dejando de sonreír.
—Nada... —respondió Tom—. Solo estaba pensando que entiendo algunas cosas.
—¿Qué cosas?
—Por qué tú y Beatriz funcionan tan bien.
Amelia rodó los ojos.
—Benedict.
—Sé cómo se llama.
—Entonces algún día podrías intentar utilizarlo.
Tom sonrió de lado.
—A Benedict le parecen divertidas las mismas cosas que a ti. Pasarse la Navidad trabajando en un problema matemático, por ejemplo. Yo probablemente habría comenzado a bostezar después de diez minutos.
—Probablemente.
—Gracias por confirmarlo.
Ella sonrió.
Tom permaneció unos segundos observando su taza.
—Sé que no fue por eso que te fuiste con él.
La sonrisa desapareció del rostro de Amelia.
—No quiero hablar de eso, Thomas.
—Solo quiero decir una cosa.
Ella suspiró.
—Una.
—Sigo intentando entender lo que hice contigo —murmuró él—. Harry dice que todavía tengo la costumbre de buscar explicaciones que me permitan sentirme mejor conmigo mismo.
Aquello llamó su atención.
—Suena inteligente.
—Le pago demasiado dinero. Algo inteligente tiene que decir de vez en cuando.
Amelia soltó una risa pequeña.
—Durante mucho tiempo pensé que bastaba con decir que contigo había sido diferente —continuó Tom—. Linda, Emilia, Anne... todas ellas se fueron y pude continuar con mi vida. Tú te fuiste hace más de un año y todavía...
Enmudeció.
—Todavía duele —terminó diciendo.
Amelia apartó la mirada hacia el jardín.
—Eso no demuestra necesariamente lo que tú crees que demuestra.
Tom asintió con lentitud.
—Lo sé.
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Panacea Universal
Fanfiction❝El que jamás ha llorado y sufrido en soledad, nunca podrá entender cuan dulce puede llegar a ser el verdadero amor❞ ➤En lugar de una larga parrafeada contándote de qué se trata esto, prefiero dejarte algunos comentarios de mis queridas lectoras: ❝L...
