—¿Puedes verme? —inquirió Ben mirando hacia su celular.
—¡Sí! ¡Hola, Ben! —saludó Amelia con una gran sonrisa—. ¿Cómo estás?
—Hola, cariño... Estoy muy bien —respondió también sonriendo—. ¿Qué hay de ti?
—Bien... dentro de todo, estoy bien —musitó ella.
—¿Y Tom? —murmuró.
Ella suspiró con pesar.
—Te mentiría si dijera que está bien... —habló mirando su imagen en la pantalla del móvil—. Aunque ha estado más contento desde que supo que estaba nominado al Oscar, como te conté.
—Eso es bueno... Le debe ayudar estar de buen humor.
—Sí...
—¿Cuándo es la ceremonia? —preguntó el inglés.
—Es este martes —respondió ella—. Me pidió que lo acompañara... Es una pésima idea que viaje a Estados Unidos en este estado. Son más de once horas hasta Los Ángeles, pero no pude decirle que no.
—Supuse que irías con él... —musitó Ben.
Amelia reconoció inmediatamente aquel tono.
—¿Tienes algún problema con ello, Benedict? —inquirió con suavidad.
—No puedo fingir que no me importa... —admitió—. Te extraño y siento cierta envidia hacia él.
—Todo el que tenga una remota idea de quién soy sabe que estoy contigo, Ben —habló conciliadora—. Que estamos casados.
—Como también saben que él fue tu novio —respondió él.
—Ben, por favor, no te comportes de esta manera... —murmuró bajando la mirada—. Tom está muy enfermo. No sé cuántas oportunidades como esta va a tener y es algo importante para él. Quiero acompañarlo.
—Pero eso no es mi problema... —farfulló él.
Amelia levantó la mirada hacia la pantalla.
—Tú mismo estabas de acuerdo con que cuidara de él —reclamó molesta.
—Lo sé... lo entiendo... —habló él con turbación—. Y eso ha sonado horrible.
Ella no respondió.
Ben se pasó una mano por el rostro.
—Yo no tengo experiencia en esto, Amelia... Me siento celoso y admitirlo no es fácil. Una cosa es saber que estás cuidándolo y otra imaginar que van a aparecer fotografías de ustedes dos por todas partes. Sé que es estúpido, pero esa exposición mediática me hace sentir inseguro.
—Ben... —lo llamó ella.
Él volvió a mirarla.
—Yo te amo... y nunca había amado como te amo a ti. No debes sentir inseguridad por unas tontas fotografías en una alfombra roja. Jamás había compartido mi vida con alguien de la manera en que lo hago contigo y no cambiaría eso por nada... No dudes de mi amor por ti.
Él la miró sintiéndose culpable.
—Tienes razón... Soy un idiota —murmuró—. He tenido una reacción muy infantil... Discúlpame.
Ella sonrió al escucharlo.
—No te preocupes... Te conozco. Ya suponía que dirías algo filoso.
Él soltó una pequeña risa.
—¿Así de predecible soy?
—Terriblemente.
—Qué decepción.
Amelia rio.
—Diviértete... —continuó Ben—. Y no bebas licores fuertes.
—Lo sé...
Después suspiró largamente.
—Espero que vuelvas pronto, Ben... Me has hecho mucha falta.
—Solo quedan tres semanas —murmuró él—. Estaré de vuelta tan pronto que ni siquiera te darás cuenta.
—Eso espero.
—Amelia, tengo que salir —habló mirando su reloj—. Tengo una conferencia en veinte minutos. Me están esperando en la universidad.
—Está bien... Espero que todo salga bien —dijo ella—. ¿Dónde estás ahora? Siempre me pierdo.
Él sonrió.
—Ciudad de México —respondió—. La conferencia es en la UNAM.
—¿Me traes algo lindo? —pidió con una gran sonrisa.
Ben soltó una carcajada.
—Luego de terminar, saldré a comprarte algo bonito —dijo, divertido—. Lo he hecho en cada país en el que he estado... Aquí no será la excepción.
Ella aplaudió dos veces con felicidad.
—Te amo —musitó Ben, divertido—. Cuídate mucho.
—Yo también te amo. Adiós...
Y así dieron la videollamada por terminada.
Don't forget to ★
✒Mazzarena
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Panacea Universal
Hayran Kurgu❝El que jamás ha llorado y sufrido en soledad, nunca podrá entender cuan dulce puede llegar a ser el verdadero amor❞ ➤En lugar de una larga parrafeada contándote de qué se trata esto, prefiero dejarte algunos comentarios de mis queridas lectoras: ❝L...
