Capitulo 7

780 76 3
                                        


La morena que me tiene loca sigue sin hacerme caso. A veces noto que me mira, pero cuando la miro yo, desvía la vista rápidamente. Alguna noche, tras acabar el turno, hemos coincidido en la sala que tenemos los trabajadores para relajarnos, pero nunca se acerca a mí. Yo la miro para provocarla, pero, por lo que parece, la única que se provoca y calienta a sí misma soy yo. Esta claro que no le gusto absolutamente nada. ¡Qué penita! Aun así, no desisto. Mi plan es que se fije en mí sea como sea, de modo que bailo, canto y me divierto mandándole todas las señales habidas y por haber para que se dé cuenta de que me interesa. Pero nada de nada. Día a día me arriesgo más. Pongo mi mirada de Tigresa y le grito en silencio ¡Ven!, pero ella o bien no habla mi mismo idioma o lo que entiende que le digo es ¡Vete!, porque siempre termina marchándose. Pero con el paso de los días, mi sexto sentido me hace intuir que algo le atraigo. La he sorprendido mirándome durante breves instantes, pero esos instantes son mágicos, increíbles, sensuales. Así que me tranquilizo y no desisto de mi plan. En horas de trabajo, siempre que la veo aparecer por la cocina, cargado con cajas, intento parecerle interesante y cruzar alguna palabra con ella, aunque a veces me sienta ridicula. En mis ratos libres, si coincidimos, sonrío feliz, camino con seguridad e intento hacerle ver que soy algo más que una chica bonita. Pero ella sigue pasando totalmente de mí. ¡Ya no sé qué hacer!.

La observo con disimulo. Pelo oscuro, piel morena, unos increíbles ojos castaños, labios que quitan el sentido y todo un cuerpazo. ¡Vamos, un escándalo de mujer! No sé quién es, ni dónde vive, ni cuál es su apellido, ni si le gustan los macarrones o el arroz, pero me encantaría conocerla. Pero me da mucha rabia ver que yo a ella le resulto indiferente.

Me estoy muriendo de calor sólo de imaginar lo bien que lo podría pasar en la cama con este morena. Joder… joder soy lo peor. ¿Qué estoy imaginando? Pero como soy una morbosa, mi mente continúa con su particular historia y la imagino desnuda sobre una cama. Impresionante. Freen desnuda tiene que ser para que se te pare el corazón.

- ¡estoy muy mal!
Debo dejar de pensar en eso. Cierro los ojos e imagino a bombom mi perro, eso me hace sonreír. Bombom siempre me hace sonreír. Pasados unos minutos en los que pensando en mi perro he conseguido enfriarme, de pronto escucho una voz que dice:

—¿Por qué sonríes?
—Porque estaba pensando en mi perro. Veo que se ha quedado sorprendida con mi respuesta y añado en tono cómplice:

—Le encanta salir a pasear y pensar en ello haciéndolo me hace sonreír. Freen asiente. No entiende nada.
—¿De dónde eres, Rebecca? pregunta.
—De inglaterra. ¿Y tú?
—De thailandia.  Y, con un aire en cierto modo prepotente, afirma:
—Al ciento por ciento.

Divertida y tras un doble parpadeo que nunca falla, murmuro:

—Si ya decía yo que ese idioma era muy dificil. Freen sonríe. ¡Por fin sonríe! ¡Por fin me mira directamente a los ojos y sonríe! ¡Dios existe!

Quizá no le guste como mujer, pero esa sonrisa me acaba de asegurar que al menos le gusto como persona.

JUEGOS DE SEDUCCIONDonde viven las historias. Descúbrelo ahora