La desolación y la tristeza están presentes en sus caras. Nadie a excepción de Freen parece entender que con esta enfermedad se puede vivir. Sé que lo que acaba de decir es duro, pero la diabetes es así. Sin duda alguna, Orm es fuerte y se enfrentará a ella como lo hacen millones de personas en el mundo diariamente y les demostrará a todos que, pese a eso, es feliz. Freen, dice:
—Otra cosa importante: Todas debemos tener en casa una inyección de glucagón en la nevera para casos de emergencia. Si Orm entra en coma hipoglucémico, hay que ponérsela para que recupere el conocimiento y de ahí directa y rápidamente al hospital, ¿entendido? Todas asienten, y Lingling murmura, hundida:
—No sé si voy a poder con ello… no lo sé.
Orm responde con voz grave:
—Sin lugar a dudas, eres una floja. Gracias a Dios me voy a divorciar de ti y no tendrás que lidiar con ello.
—Muy bien dicho, muchacha. Así habla una Chankimha.
Por primera vez desde que he entrado en esta peculiar familia, veo que Song y Orm se miran y sonríen.
En el despacho vuelve a hacerse el silencio y la vieja mira a Orm y dice:
—Y el punto tres que tratar es el divorcio de Lingling y Orm.
—No, abuela, eso es asunto mío. Dice Lingling.
Song asiente mirando a su nieta y, dejándonos a todas sin palabras, dice:
—Está claro que yo soy una vieja cascarrabias e insoportable que nunca se lo ha puesto fácil a Orm, pero lo que ha quedado más claro aún es que tú eres una idiota e infiel que no te mereces la mujer que tienes.
Orm y y yo nos miramos, y Song sigue:
—Sé que no voy a poder arreglar el daño que te he hecho cada vez que nos hemos visto, pero también sé, como en su momento le dije a Rebecca, cuándo tengo que pedir perdón por idiota y desconsiderada. Eres una buena chica.
Me emociono. Voy a llorar. ¡Joder con mis hormonas!
—Las Chankimha somos fieles y romanticonas, pero lo siento, muchacha, has ido a dar con la que no sabe controlar su calentura cuando ve pasar una mujer por delante de ella. Y mira lo que te digo, Lingling. La señala:
—Si tu madre estuviera aquí, ya te habría matado a palos. Lo que haces no tiene vergüenza ni perdón y creo habértelo reprochado en más de una ocasión, ¿no es así? Lingling asiente. Freen, Faye y yo somos mujeres de palabra y de ley. Y precisamente porque lo somos, sabemos dar la importancia que se merece a la persona que está a nuestro lado, cuidándola y protegiéndola. No como tú, que ves unas faldas y te olvidas completamente de quién está en casa esperándote. Sonrío. La mujer no está dejando nada bien a su nieta.
—Por ello, y viendo que Lingling es un caso perdido, te voy ayudar Orm. Y te prometo que, como abogada, me encargaré de defenderte en el divorcio.
Nueve días después. P'Susie, Song se quedan en casa de Lingling con Orm, mientras que Lingling debe buscarse otra casa. Contra todo pronóstico, en el peor momento de su vida, Orm va a contar con el apoyo de las Chankimha y eso me alegra. Mi guapa y cariñosa cuñada se lo merece. Contratan a una mujer acostumbrada a cuidar a pacientes diabéticos.
Song y otro abogado están con el papeleo del divorcio y me río cuando Orm me cuenta que Song se enfadó cuando se negó a que Lingling le pasara una pensión. Sin duda alguna, la vieja se debe de estar comiendo sus palabras una tras otra. Algo que hemos intentado que no cambie entre Nam, Irin, Orm y yo es el martes de chicas. Dos martes al mes salimos a cenar y chismeamos.
ESTÁS LEYENDO
JUEGOS DE SEDUCCION
RomanceRebecca trabaja de cantante en los hoteles de inglaterra. Está soltera y vive rodeada de su familia. Su vida es plácida y, en cierto modo, acomodada. Pero a Rebecca le gusta experimentar cosas nuevas, y decide adentrarse en el mundo de los intercamb...
