Durante el día, mientras estoy en la cocina, me dedico a hablar con todas las Chankimha. Menudo clan. Una tras otra llaman a casa para saber si estoy bien y si nuestra crisis se ha resuelto.
De pronto oigo los pasos de mi amor que al entrar dice:
—He hablado con un amigo que tiene una inmobiliaria. He agendado una cita con él para ahora. ¿qué te parece si comenzamos a mirar casas para mudarnos?
—¿Lo dices en serio? Me acaricia el pelo con mimo y contesta:
—Totalmente en serio. Yo sólo puedo ser feliz si tú lo eres, cariño.
Como siempre, su romanticismo me deja sin palabras y, contenta, asiento con la cabeza.
—Luego podemos ir a cenar. Tenemos que hablar de lo ocurrido y si venimos a casa te desnudaré y no lo haremos. ¿Qué opinas?
—Que nos vayamos antes que te arrepientas.
Entre risas, subimos a su carro y vamos directos a la agencia de su amigo. Cuando me preguntan cuál es mi ideal de casa, Les digo que me gustaría una con tejado de pizarra negra, dos plantas, muchas habitaciones, varios baños, cocina espaciosa y que si tuviera piscina, ya seria un sueño.
Nos enseñan cinco casas que se ajustan a lo que quiero, pero ninguna me llama la atención. La que tiene una cosa no tiene otras y quedamos con su amigo en que volveremos otro día para ver más. Y, tras despedirnos de él, nos vamos a cenar a un hotelrestaurante llamado California Suite..
—Bueno…Creo que el turno de palabra la voy a tomar yo. Lo primero, quiero pedirte disculpas por todo lo que ocurrió. Creo que estoy siendo egoísta en lo referente a ti. Te quiero tener tan en exclusiva que a veces no me doy cuenta de que te mereces más.
—¡¿Más?! Freen asiente.
—Mereces alcanzar tu sueño. Tú has nacido para cantar, no para estar en casa pintando paredes y moviendo muebles. Sonreímos
—Además, una de las cosas que me enamoraron de ti fue tu personalidad y tu bonita voz. Pero tengo miedo de pensar que, quizá, si consigues tu sueño te olvides de mí y…
—Freen, ¿cómo puedes pensar eso?
—Porque tú, sin querer, en ocasiones me haces dudar de todo. Sé que me quieres, lo sé, cariño. Pero tengo miedo. Miedo de que te centres tanto en tu carrera que te olvides de mí. De que en tus viajes conozcas a alguien o de que…
—Pero ¿qué tontería estás diciendo? La corto.
—Sólo quiero que recuerdes que te necesito y te quiero. Únicamente eso.
¡Oh, Dios! Si es que me la tengo que comer a besos. ¿Cómo puede ser tan guapa y además decirme estas cosas tan románticas? Con una sonrisa, me acerco a ella y, recordando la canción de Michael Bolton, murmuro:
—Y tú no olvides que yo ya no puedo vivir sin ti. Cada día mi capacidad de romanticismo se amplía. Freen sonríe. Sin duda esa canción es muy especial para nosotras y, tras besarme, continúa:
—Perdóname, por favor. El otro día todo se me fue de las manos. No puedo obviar que tengo algunos años más que tú y…
—Y ¿piensas que no puedes tener un bebe? Pero ¡qué tonta eres, cariño, con los años que tienes! Su expresión lo dice todo y, soltando una carcajada, añado:
—Pero ¿tú no recuerdas que una vez te dije que, para mí, la edad sólo es importante para los vinos y el queso? Al verla sonreír, añado:
—Que te quede claro que solo seran pruebas y si no se puede ya veremos la opción de adoptar. Y…con respecto a la musicate digo que desde que te conocí, sólo tengo ojos para mi maravillosa esposa.
—Lingling me comentó el otro día que los de la discográfica se quieren reunir contigo.
—¿Para?
—Quieren producir tu disco. Están como locos por lanzar tu carrera. Al decir eso, veo que se ensombrece y murmuro:
—Ahora no… Ahora sólo quiero estar contigo. Freen clava sus ojos en mí y, levantando el mentón, responde:
—Sabes que si por mí fuera me olvidaría del tema. Pero quiero que seas feliz a mi lado y no voy a ser un obstáculo en tu camino. Tú has aceptado mi trabajo con mis horarios y mis viajes, y yo voy a aceptar el tuyo. Quiero que grabes ese disco por ti y por mí. Su seguridad y sus palabras me ponen el vello de punta.
—¿Estás segura? Sin apartar la mirada de la mía, asiente y, en tono bajo, susurra:
—Estoy segura. Todo en ella me enamora y, sin importarme quiénes nos miren, me levanto, me siento en sus piernas y, abrazándola con adoración, la beso y digo:
—No vuelvas a echarme de tu lado nunca más o lo vas a lamentar, ¿entendido?
—Lección aprendida, caprichosa.
Ambas sonreímos. Ella pide la cuenta y, abrazadas, salimos del bonito restaurante.
ESTÁS LEYENDO
JUEGOS DE SEDUCCION
Storie d'amoreRebecca trabaja de cantante en los hoteles de inglaterra. Está soltera y vive rodeada de su familia. Su vida es plácida y, en cierto modo, acomodada. Pero a Rebecca le gusta experimentar cosas nuevas, y decide adentrarse en el mundo de los intercamb...
