Capitulo 113

204 22 8
                                        


El lunes, cuando regreso, a casa llaman a la puerta y al abrir no me lo puedo creer. Allí tengo al florista con su sonrisa. Tras coger el ramo, cierro la puerta y me suena el móvil. Un mensaje.

—Bienvenida a casa, cariño. Hoy estás preciosa. Te quiero.

  ¿Me vigila? ¿Cómo ha conseguido mi nuevo número de Teléfono si sólo lo tienen cuatro personas? Mañana lo vuelvo a cambiar. Al final sonrío.
El martes siguiente no salimos a celebrar nuestro dia. Temo encontrármela. Así que preparo una cenita y mis amigas vienen a casa. Cuando entran, se asombran. Creo que nunca han visto tantas rosas juntas en un mismo espacio. Y cuando llaman a la puerta y entro en el salón con otro ramo de rosas, Orm pregunta:
—¿Qué pone en la tarjeta?

Sorprendida, veo que ese ramo sí trae tarjetita en un lateral. La abro y leo para mí:

—Nunca fuiste mala para mí. Eres lo mejor de mi vida y nunca te engañaría con nadie.

¡Qué linda! Pero ante ellas pongo cara de asco y, soltando las flores, digo:

—Qué se vaya a la mierda.

Irin me quita la tarjeta y, después de leerla, me la devuelve y dice:
—Esta es una idiota  y en su casa no se lo han dicho.
—Es una Chankimha; ¿qué esperabas,? Comenta Orm.

Nam me arranca la tarjeta de las manos y, rompiéndola ante mi dice:
—A la mierda Freen. Ella sí fue algo malo para ti.

—Si alguien se tiene que culpar de muchas cosas soy yo, únicamente yo. Y aunque les moleste, la sigo queriendo, necesitando y amando con todas mis fuerzas y si no vuelvo con ella es porque no soy la mujer que le conviene. Nunca podré ser la buena y plácida mujercita que una doctora como ella  necesita. Y no lo puedo ser porque me gusta cantar. Adoro subirme a un escenario para hacer vibrar a la gente y.... ¿Por qué les tengo que contar esto?

Las tres se me quedan mirando como si yo fuera un fantasma y Orm dice:
—Ay, Becky, me vas a hacer llorar.
—¿tan enamorada sigues de ella? Pregunta Nam sorprendida. Con tristeza asiento con la cabeza y respondo:
—Soy una buena actriz, Nam, ¿todavía no te has dado cuenta?

Irin, acercándose a mí, me abraza y dice:
—Te mereces ser feliz. Muy feliz. Y sin duda esa mujer te merece tanto como tú a ella. Cambia el chip y piensa en positivo. Mira todas estas flores. Freen te quiere. Tú la quieres. ¿Por qué te resistes a volver con ella?
—No quiero amargarle de nuevo la existencia. Nuestros mundos son diferentes. Le volvería a destrozar la vida y no puedo permitir que eso suceda otra vez.

El sábado siguiente, mis tres locas pasan a buscarme. Nos vamos a cenar.  En el bar, bailamos, nos divertimos y bebemos, cuando de pronto me quedo sin palabras al ver a Freen. ¿Desde cuándo está ahi? Sorprendida, veo que está con unos amigos médicos a los que conozco y en cuanto Nam la ve, dice :
—A esta le corto la cabeza.¿Qué  hace aquí?

Dos segundos después, Freen se acerca a nosotras y, mirándome, pregunta:
—¿Bailas conmigo?
—No.
A continuación, tomo mi bolso y, seguida por mis dignas amigas, salimos del local.

JUEGOS DE SEDUCCIONDonde viven las historias. Descúbrelo ahora