Como Freen prometió, llegamos al hotel de México sobre las cinco y media de la tarde. Entramos por la puerta trasera y mi amor me acompaña hasta la habitación. Tenemos que separarnos hasta después de la actuación.
—¿Estarán ya aquí nuestras familias? Pregunto.
—Sí. Sus aviones llegaban a la una y a las tres, respectivamente. Yo le dije a mi abuela que el mío llegaba más tarde. Seguramente me estará esperando en la habitación con Faye, para ir juntas a los premios. Y en cuanto a tu familia, tranquila, yo me encargo de todo.
Al pensar en nuestras familias, me emociono y digo:
—¿Te puedo pedir un favor?
—Tú dirás, cariño.
Mirándome la mano donde nuevamente llevo el anillo pido:
—No les digas a ninguno que nos hemos casado, déjame hacerlo a mí.
Freen sonríe y, quitándose su alianza, se la guarda en el bolsillo.
—Suerte en los premios cariño.
En lo último que pienso es en eso y, abrazándola con amor, afirmo:
—Mi premio ya lo tengo conmigo. En este instante ya lo tengo todo.
—Otra cosa más. Lingling ya lo sabe, pero mi actuación de esta noche es
para nuestras familias. Espero que te guste.
—No lo dudo ni un segundo.
Besándola con amor, me dejo abrazar por ella y soy todo lo feliz que se puede ser.
Varios minutos más tarde me desea suerte de nuevo y nos despedimos hasta después de los premios. No podemos vernos antes o todo el mundo comenzará a hablar.
Esa noche, sentada en el palco que me han asignado junto a mis músicos, observo a los asistentes con mi sensual vestido blanco y localizo la mesa donde están mis amigas, mi familia y las Chankimha. Nam, Orm e Irin se divierten; sólo tengo que mirarlas para saberlo. Sin duda, tengo las tres mejores amigas del mundo. Cada una con su estilo, a su forma y a su manera, han sabido entrar en mi corazón y estoy segura de que será para toda la vida.
Después miro a mi familia y, emocionada, los saludo. Papá y mamá están orgullosos de estar aquí. No hay más que ver sus sonrisas para saberlo. Mi hermano Richie no puede creer que este rodeado de sus cantantes favoritos.
Observo a las Chankimha. Freen habla con su abuela y con Faye, mientras Lingling le sonríe a una seria Orm. Espero que ella sepa valorarse está vez y no se la haga fácil. En un par de ocasiones durante la noche, mi mirada y la de mi esposa se encuentran. Nos amamos. Nos deseamos. Somos
felices por lo que ha ocurrido entre nosotras y ninguna de las dos lo puede negar. Nuestras miradas son fugaces, furtivas.
Gano dos de los tres premios, y estoy muy contenta. Aunque el único premio que yo necesitaba era Freen. Y ya la tengo de nuevo conmigo.
El espectáculo es la bomba. Artistas como Katy Perry, Lady Gaga, Christina Aguilera o Marc Anthony son la delicia de todos los asistentes y, cuando me avisan de que tengo que prepararme con mi grupo, me pongo nerviosa.
¡Qué responsabilidad!
En el camerino, me cambio rápidamente y me pongo un vestido corto dorado y, encima, uno largo azul. Sin duda, esto va a sorprender a todos. Pero sobre todo, quiero sorprender a Freen.
Cuando todo está en orden, se descorre el telón y uno de mis músicos toca la guitarra. Acto seguido, salgo con mi vestido azul y comienzo a cantar una
canción que Freen hace tiempo me dijo que le gustaba.
La canción va tomando fuerza y yo comienzo a bailar. En un momento dado, la música cambia y entran mis bailarines, yo me quito el vestido azul y aparece el sexy, corto y dorado.
La gente aplaude, mientras yo bailo y canto, dando todo lo mejor que
tengo, mientras me muevo con mis bailarines sobre el escenario y disfruto de lo que hago.
Tú eres puro, puro chantaje
Puro, puro chantaje
Siempre es a tu manera
Yo te quiero aunque no quiera
Tú eres puro, puro chantaje
Puro, puro chantaje
Vas libre como el aire
No soy de ti ni de nadie.
Cuando pasados unos minutos acaba mi actuación, el teatro estalla en aplausos. Mi familia grita. Los oigo desde donde estoy y les tiro besos. El clamor es tremendo. Sin duda, mi actuación, les ha gustado.
Miro a mi amor, que está emocionada.
Aplaude como una loca. En su gesto y en su expresión me dice cuánto me quiere.
Y entonces, divertida, me quito los guantes enseño mi mano para que vean el anillo, le guiño un ojo y sonrío. Song, al ver eso, abre la boca y suelta una carcajada.
Abraza a Freen y yo, sonrío feliz. Mis padres, al percatarse de lo que significa, no dan crédito, pero la capitana Nam se lo confirma.
Emocionados, se abrazan contentos, porque de nuevo todo va bien.
Mi mirada y la de mi amor se encuentran y leo Te quiero en sus labios. Yo le sonrío desde el escenario.
Sé que a partir de este momento volverán los rumores, el acoso de la prensa, las giras, las ausencias por nuestros trabajos, pero también sé que a mi lado tengo a la persona que me ilumina la vida y no dudo que yo se la ilumino a ella. Nada podrá con el amor que sentimos la una por la otra.
FIN
ESTÁS LEYENDO
JUEGOS DE SEDUCCION
RomanceRebecca trabaja de cantante en los hoteles de inglaterra. Está soltera y vive rodeada de su familia. Su vida es plácida y, en cierto modo, acomodada. Pero a Rebecca le gusta experimentar cosas nuevas, y decide adentrarse en el mundo de los intercamb...
