Capitulo 25

637 62 0
                                        


El regreso al barco se hace duro y más cuando antes de entrar en el puerto, tenemos que separarnos para que nadie nos vea llegar juntas. Sé que Freen camina unos metros detrás de mí y eso me pone nerviosa. Sin verla sé que me mira y tengo que respirar y concentrarme para no caerme. Mi telefono suena. Un mensaje:

- Me ha encantado dormir contigo. Divertida, contesto:
- Y a mí contigo, pero roncas. Sonrío e imagino que ella sonríe.

cuando me suena el telefono de nuevo.
- No hemos llegado al barco y ya te echo de menos.

Tecleo y envio:
- Allí me tendrás para ti siempre que quieras.
El telefono suena.
- ¡¿Siempre?! Me río.

Nuestro juego me divierte, me calienta, pero finalmente respondo:

- Ahora hay que trabajar.

Estoy encantada de sentirla tan cerca, a pesar de los metros que nos separan. He pasado las mejores veinticuatro horas de mi vida. Freen lo es todo, ¡incluso romántica! El telefono me vuelve a sonar.

- Mi abuela me contó que mi abuelo la enamoró diciéndole Luisa, odio ver cómo te marchas, pero me encanta ver cómo te vas. Según él, le encantaba verla caminar.

Suelto una carcajada y me sorprende que me cuente eso tan íntimo de su familia. Quiero mirar atrás pero no debo. Me contengo y escribo:

- Mi padre cuenta que se enamoró de mi madre cuando ella le dijo ingles blancucho, vete a tu país. Según él, ese día supo que era la mujer de su vida.

Llego al muelle, donde coincido con Nam, que, al verme, me agarra del brazo y murmura:
—¿Qué tal con la morena? Incapaz de no mirar atrás, veo a Freen a escasos metros de nosotras. Pasa por mi lado, me roza disimuladamente la cintura y aspiro su fragancia. Me encanta. Me excita. Cuando se aleja, respondo, mirando a mi amiga.

—Ha sido increíble.

Una vez subimos a bordo, cada cual retoma sus obligaciones y, durante horas, no hago más que pensar en unica y exclusivamente en Freen.

Esa tarde ensayo con la orquesta y les pido que para esa noche incluyamos un tema que aceptan al instante. Cuando acabamos con los ensayos y salgo a cubierta para ir a mi recamara, oigo que me llaman. Al volverme, veo a Faye y, un poco más allá, a una mujer con traje. ¡Vaya, carne nueva! Rápidamente, me acerco con una sonrisa y ella pregunta:
—¿Qué tal tu día libre? Ayer pregunté por ti y uno de tus compañeros me dijo que te habías ido con tu amiga Nam. Sonrío y sin sacarlo de su error, respondo:

—Genial. Filipinas es preciosa. ¿Qué viste?

Bueno… bueno… bueno, ¡aquí me ha pillado! En realidad he visto una habitación preciosa y a una mujer maravillosa, pero dispuesta a contarle por qué no he visitado la ciudad, contesto:

—De todo un poco. añado:
— Lo típico de la ciudad, pero para los nombres de las calles y demás soy muy mala. Charlamos durante un rato hasta que, de pronto, Faye dice:

—Por cierto, mi hermana se ha unido a nosotros en Filipinas. Ven, quiero presentártela.

El gesto se me descompone. Aún recuerdo las lindas palabras que le dije a esa mujer por teléfono y las que me dijo a mí, pero no tengo escapatoria y nos acercamos al grupo de personas en traje.

JUEGOS DE SEDUCCIONDonde viven las historias. Descúbrelo ahora