Capitulo 31

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A las cinco de la mañana, sigo dando vueltas en la cama. No me puedo dormir. No puedo dejar de pensar en Freen y en todo lo que he descubierto de ella. Me da hambre y las tripas me empiezan a rugir. Siempre cuando estoy despierta a esas horas. Intento no hacer caso, pero ellas siguen y siguen y al final decido ir a la cocina por algo. Si no como, no me dormiré. Me pongo un vestido de algodón y me dirijo a la cocina. Cuando llego, saludo al cocinero y al camarero que están de guardia. Según me cuentan, la noche está tranquila. ambos están medio dormidos, sentados en unos butacones. Les digo adiós y me encamino hacia donde sé que están los postres. Abro la nevera y veo varios tipos de tartas. Me decido por la de fresa. Me corto un trozo, lo pongo en un plato y salgo a cubierta. Está amaneciendo, pero la oscuridad aún reina a mi alrededor. Estoy sola y decido apoyarme en la barandilla para comerme la tarta. La primera cucharada me sabe a gloria. Sin duda la ha hecho Nan. Cuando me voy a meter la segunda cucharada en la boca, noto que unas manos me agarran por la cintura y alguien dice en mi oído:

—En el juego de hoy no hay amor. No hay palabras cariñosas. Tú eres una mujer y yo una mujer deseosa de sexo que te lleva a un lugar oscuro y disfruta de ti. ¿Qué te parece?

Se me pone la carne de gallina. Es Freen. Ha bebido. No está borracha, pero su aliento me hace saber que ha bebido de más.

Sin esperar mi respuesta, me coge de la mano y me lleva hasta una puerta. Yo no me suelto y dejo que me guíe. Entramos en una habitación donde hay varias máquinas que producen un ruido atronador y cuyas luces verdes, amarillas y rojas iluminan la estancia. Veo que Freen cierra por dentro y luego se da la vuelta y, apoyándose en la puerta, me plantea:

—¿Te excita el juego que te propongo?

Dudo. Su apariencia es intimidatoria y, acercándome a ella para que me oiga a pesar del ruido, busco una aclaración:

—¿Realmente a qué quieres jugar? Ella sonríe y, sin acercarse, con su mirada recorre mi cuerpo con lujuria. —Tú me propusiste un día jugar. ¿te acuerdas? Asiento y ella añade, mientras se acerca a mí

—Esta noche tú serás una mujer asustada y yo alguien que buscara sexo, posesión, disfrute y acción. Te abriré las piernas y te follaré hasta.
Partirte en dos y ambas disfrutaremos, porque ése es el juego.

De pronto me agarra del pelo y me inmoviliza y, posando su boca sobre la mía, mete su lengua en mi boca de una manera brutal. Con su labio herido, pienso que esto le ha tenido que doler. Voy a retirarme, pero no me deja. Me obliga a besarla con la boca bien abierta, mientras su lengua me invade y apenas puedo respirar. Cuando por fin me suelta, la miro y veo que sonríe. Me quita el vestido de algodón sin contemplaciones y lo tira a un lateral. Me quedo sólo con la camiseta y el pantaloncito corto. Freen no dice nada, sólo me observa embriagada por el momento, hasta que me coge la camiseta y la desgarra de un fuerte tirón antes de lanzarse a mis pechos. Me los muerde, me los chupa y, cuando me quejo de su ansiedad, me mira y, agarrándome el corto pantalón, lo desgarra también con decisión y, con un gesto de chulería que me provoca y me calienta la sangre.

- Aquí puedes gritar lo que quieras. Nadie te oirá excepto yo, que me muero por oírte.

Yo me quedo atonita con la camiseta y el pantalón destrozados. Nuestras miradas se encuentran y, con la suya desafiante, pregunta, acercándose de nuevo a mí:

—¿Seguimos jugando? Asiento sin dudarlo.

Freen me ladea, me hace colocar una pierna en su hombro y, sin delicadeza, introduce dos dedos en mí. Yo jadeo mientras noto cómo me humedezco. No sonríe. Sólo me mira y comienza a masturbarme. Sus ojos me hacen ver lo caliente que está. Lo mucho que le gusta ese rudo juego. Enloquecida, poso una de mis manos en su trasero. Lo tiene duro, firme. Disfruto de lo que me hace entre las piernas,  Su piel es suave y me estoy volviendo loca con nuestra fiesta. Ella es cruda. Pero me gusta el juego que ha propuesto y no quiero parar.

JUEGOS DE SEDUCCIONDonde viven las historias. Descúbrelo ahora