Su olor…
Su cercanía…
—¿Por qué has apagado el teléfono?
—A ti te lo voy a decir. Me burlo.
Veo que cabecea. Llama al camarero y pide una botella de agua sin gas. De esas de diseño que tanto le gustan. Observo la etiqueta. No la conozco. Freen se la sirve en el vaso y dice:?
—¿Sabes?, el agua aclara las ideas y te hace ver las cosas con mayor nitidez. Si quieres, puedo pedir otro vaso para ti, aunque ya sabes, con agua no se brinda o atraeremos a la mala suerte.
Sorprendida porque recuerde eso, la miro mientras dejo mi martini.
—¿Quieres un poco de agua?
Lo que quiero es beberla de su boca, pienso, mientras le miro los labios, pero niego con la cabeza. Sonríe, bebe y, cuando deja el vaso, dice:
—Enhorabuena. Me enteré de que estás nominada a los American Music Awards. Asiento, e intentando reponerme del calentón global que estoy sufriendo por tenerla tan cerca, respondo al ver que Irin me hace señas con la mano para que me aleje de ella:
—Gracias. Estoy muy contenta.
—Es para estarlo.
Vuelvo a asentir. No muevo un dedo. Por el amor de Dios, ¡parezco tonta! En silencio, vuelvo a coger mi martini mientras ella me sigue observando.
Me coge un mechón de pelo y lo acaricia. Se recrea en él . El corazón se me desboca y la oigo decir:
—Siempre me gustó tu pelo.
Oh, Dios… ¡Oh, Dios! Estoy perdida. Totalmente perdida.
Acerca la boca a mi hombro desnudo y, sin tocarlo, murmura mientras yo noto su aliento:
—También, siempre me gustó tu piel.
Bueno… bueno… ¡que me da infarto! Estoy nerviosísima.
Tiemblo. Me siento como Caperucita Roja al ver al lobo dispuesto a comerme. Tengo que ser fuerte. Tengo que resistirme a sus encantos. He de hacerlo por las dos. ¡Vamos, Rebecca, que tú puedes! , me animo. Aunque ella sea una Chankimha, yo soy una Armstrong.
Me besa. Su beso me deja sin fuerzas. Introduce la lengua en mi boca para desarmarme como sólo ella sabe hacerlo y, cuando se separa de mí, susurra:
—Dime que mi beso no te ha gustado.
No digo ni pío y ella insiste:
—Dime que no sientes por mí lo que yo siento por ti, cariño.
Con la respiración entrecortada, no contesto y miro para otro lado para reponerme.
Atraída como por un imán, siento que mi cuerpo se muere de ganas de acercarse al suyo, pero me resisto. Intento reprimir el deseo que siento por ella, cuando dice:
—No puedo vivir sin ti, caprichosa.
—Freen, no. Digo enfadada.
—Sí, cariño… sé que aún me quieres. Me lo dicen tus ojos, tus besos y tu piel. Me acerco a ti y tus pupilas se dilatan tanto como las mías. Cometí el error más grande de mi vida el día que me empeciné en olvidarte, y me equivoqué. Pero estoy dispuesta a recuperarte como sea.
Bloqueada, alucinada, por estar oyendo eso que tanto necesitaba oír, susurro:
—La respuesta es no.
—Conseguiré que sea un sí. Contesta ella.
Resoplo, me irrito, pataleo por dentro y, cuando logro calmarme, digo:
—¿Sabes qué, Freen?
—Dime, cariño.
—¡No me llames cariño!
La muy cabrona, sonríe y responde:
—De acuerdo, cariño.
La mato. Juro que la mato. Lo que no sé es si a besos o a golpes. Si alguien sabe enamorarme y enojarme esa es Freen Chankimha. Suelto enojada:
—No vas a conseguir un sí, porque no quiero amargarte la vida otra vez. No soy buena para…
Su boca cubre la mía, silenciándome. Me pega a su cuerpo y me besa con locura, con pasión, con deseo. Su cuerpo y el mío se acoplan a la perfección e, incapaz de apartarme, de resistirme al huracán Sarocha, me dejo besar y lo disfruto. Cuando segundos después separa la boca de la mía, murmura a escasos milímetros:
—Eres lo mejor de mi vida.
—No… No…
—Me equivoqué, cariño.
Ahora soy yo la que se lanza como un tsunami a su boca. Sólo quiero besarla y que me bese. El resto en ese instante me da igual. Su actitud posesiva y cómo me agarra me recargan las pilas como hace tiempo nada me las recargaba, cuando oigo que dice:
—Cásate conmigo.
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JUEGOS DE SEDUCCION
RomanceRebecca trabaja de cantante en los hoteles de inglaterra. Está soltera y vive rodeada de su familia. Su vida es plácida y, en cierto modo, acomodada. Pero a Rebecca le gusta experimentar cosas nuevas, y decide adentrarse en el mundo de los intercamb...
