Al cabo de una media hora, sale Lingling de la habitación, tiene los ojos enrojecidos y, tras mirarnos se marcha. Entro a la habitación a ver a Orm y apenas me ve dice:
—Le he pedido el divorcio a Lingling.
—¡¿Cómo?!
Llevándose un pañuelo a los ojos para secarse las lágrimas, murmura:
—No me quiere… no me necesita y… y…
—Orm…digo, tocándole la mejilla.
—Oh, Dios, Becky, es la primera vez que he visto a P'mor llorar y suplicarme que no la dejara. Eso me ha partido el corazón. Quiere una nueva oportunidad, pero yo no puedo… ya no puedo hacerlo. Y, mirándome, pregunta al verme llorar:
—¿Crees que hago bien?
Es difícil. Yo no soy ella. Su situación no es fácil de digerir y, secándome las lágrimas, respondo:
—Aconsejar en algo así no es lo mio, es difícil. Pero creo que, llegados a este punto, deberías ser un poco egoísta y comenzar a pensar en ti misma.
—Lo siento tanto por ella. La quiero tanto que…
Lloramos las dos, mientras la abrazo. Siento que, si alguien no pone remedio, esto no va a ser nada fácil para nadie.
Diez minutos después aparece mi impresionante esposa con su bata. Se acerca y nos saluda, haciendo levantar a Orm y ponerla en una silla de ruedas, nos hace ir hasta su despacho. No entendemos qué hacemos allí, hasta que entra addison.
Tras hablar un rato nos pide que nos descubramos un brazo y nos saca sangre para unos análisis.
—Cuando tengas los resultados, tráemelos directamente a mí, ¿vale? Ella asiente y, tras guiñarme un ojo, se va.
Freen nos hace pasar a otro cuarto donde hay una máquina y, tras cerrar la puerta con llave, dice:
—Túmbate en la camilla. Voy a hacerte una ecografía para ver que todo va bien.
—¿Y por qué cierras con llave? Pregunto sorprendida. Freen me mira y después mira a Orm, que me explica:
—Está protegiéndote, Becky. Nadie puede saberlo. Si la prensa se entera, o se filtra la noticia, no te dejarán vivir.
No había pensado en eso. ¡Menudo asco!
—Vamos, cariño. Túmbate. Lo hago y después, tras untarme un gel frío en el vientre, comienza a mover una especie de aparato arriba y abajo y de pronto dice:
—Ahí lo tenemos. Dile hola a nuestro bebé, cariño.
Miro el monitor y veo cómo en mi interior se produce el milagro de la vida. Me emociono y unas lágrimas brotan de mis ojos. Voy a ser madre. Dentro de unos meses, un chiquitín va a depender de mí y me siento muy muy feliz.
Miro a Freen encantada y no puedo verla más radiante, ni más feliz. Su rostro refleja lo que está sintiendo en este momento y sonrío. Por mi amor, por mi bebé y por mí.
Freen sigue manejando la máquina con seguridad y, una vez acaba, me mira y dice:
—Estás de siete semanas. Las medidas son excelentes y no tenemos por qué preocuparnos. Luego imprime la ecografía, me la da y, besándome, susurra:
—Ahora, mamá, sólo tengo que cuidarte.
Volvemos a la habitación y al llegar el resto de las Chankimha están ahí. Mi cuñada abre su bolso y, sacando un sobre, se levanta y se lo entrega a Lingling, es nuestro papel de divorcio debes firmarlo.
Todas la miramos alucinados, y Song, es la primera.
Lingling, acercándose a su mujer, murmura:
—Orm… no.
Pero ella se da la vuelta, la mira directamente a los ojos y responde con determinación:
—No mereces que te quiera ni que te hable y mucho menos tener la familia que tienes. Y aunque el corazón se me parte por tener que separarme de ti, he de hacerlo por respeto a mí misma. Y, mirando Song, añade:
—Disfrute de este momento, señora. Usted ha ganado. La rubia tonta le devuelve a su nieta y ya no tendrá que verme nunca más. Ahora por favor salgan de mi habitación.
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JUEGOS DE SEDUCCION
RomanceRebecca trabaja de cantante en los hoteles de inglaterra. Está soltera y vive rodeada de su familia. Su vida es plácida y, en cierto modo, acomodada. Pero a Rebecca le gusta experimentar cosas nuevas, y decide adentrarse en el mundo de los intercamb...
