Unos minutos despues Faye me agarra de la mano y me saca de nuevo a la pista. Tocan una salsa y, sin dudarlo, nos lanzamos a bailarla, mientras observo cómo Freen habla con su abuela y las dos se ríen. Cuando la canción acaba, comienza otra y en esta ocasión bailo con Lingling. Está claro que Song las anoto en clases de baile. Una vez acabo, bailo varias piezas más con todo el que me lo pide hasta que mis ojos se encuentran con los de Freen, que me hace un movimiento con la cabeza para que nos vayamos. Me niego. ¡No quiero que la fiesta termine!
Una vez acabo de bailar con un amigo de Faye muy simpático, me acerco al mostrador de las bebidas y de pronto Orm me dice:
— Becky estoy super disgustada con la vieja cascarrabias. Sé quién es la vieja cascarrabias, sin necesidad de preguntar. Desde luego, cuando se lo propone, Song es una auténtica tirana y con Orm me consta que lo es. Miro hacia la pista y veo a Freen hablando con unos hombres, mientras Lingling le da un beso en el cuello a una pelirroja. ¡Qué fuerte!
Rápidamente, cojo con una mano una botella, con la otra dos copas y, mirando a Orm le digo:
—Sígueme. Nos sentamos a una mesa apartada de todo, donde nadie nos encontrará. Descorcho la botella, lleno las copas y, entregándole una a la rubia que me acompaña, propongo:
—Brindemos por el amor.
—¿Eso qué es?. Se burla.
Sin contestar, choco mi copa con la de ella y bebemos.
Mi cuñada bebe un sorbo de su copa y suelta:
—Sin duda alguna la pelirroja que se ha traído a la boda sí que la debe de sorprender cuando se la tira. Maldita zorra.
¡Anda mi madre! ¿Mi cuñada ha dicho zorra?
¡Qué fuerte! Oírla hablar así me deja sin palabras, pero ella, mirándome, insiste:
—Mi matrimonio es una mierda.
—¿Y por qué la aguantas?
—Porque la quiero.
Me da pena. Se la ve sincera. Orm es extremadamente divina, pero cada día que pasa me demuestra que tiene un corazón enorme y que es una buena chica.
—Te aseguro que si Freen me hace algo así, como aparecer con otra en un evento, la mato. Le digo.
—Uy, Becky, ¡no seas brusca!
—¡¿Brusca?! Digo alucinada.
—Orm, esta es tu casa y la ha traído aquí. ¿Cómo se lo puedes permitir?
—Ya te lo he dicho, porque la quiero. Adoro a p'mor, aunque sepa que no es totalmente mía.
Tras un significativo silencio, en el que veo el dolor que ella siente, añade:
—Lo único que me reconforta es que la vieja sabe que no estoy con ella por dinero. Mi familia está bien situada y..
—Deberías dejarle las cosas claras a Lingling. La corto.
—Soy cobarde. Esa es la realidad. ¿Qué puedo hacer yo sin ella? Eso me enoja. Que una mujer piense así no va conmigo y respondo:
—Para empezar, muchas más cosas de las que crees. Y bajo mi punto de vista, lo único que tendría que importar es que seas feliz con alguien que te quiera como tú lo quieres a él. Deberías comenzar a apreciarte más a ti misma y hacerte valer. ¿Por qué no retomas tu trabajo y dejas de depender de Lingling? Orm me mira. Se toca un rizo rubio y, responde:
—Yo no soy como tú. Mis padres me enseñaron que hay que ser una buena esposa y…
—¿Y por eso tienes que dejar que te humillen en público?
—Gracias por tu sinceridad, pero de momento las cosas están así.
Pobre. Intuyo que su familia no es como la mía. Y su educación implica aguantar y aparentar. Bebo de nuevo. No cabe duda de que es su vida y si ella lo permite, yo no soy nadie para reprochárselo.
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JUEGOS DE SEDUCCION
RomanceRebecca trabaja de cantante en los hoteles de inglaterra. Está soltera y vive rodeada de su familia. Su vida es plácida y, en cierto modo, acomodada. Pero a Rebecca le gusta experimentar cosas nuevas, y decide adentrarse en el mundo de los intercamb...
