A finales de enero, un día voy al hospital a buscar a Freen. Al verme aparecer, mi amor sonríe y, encantada, me presenta a todo el mundo. Contenta, saludo a infinidad de personas, aunque la sonrisita se me borra al instante al ver cómo muchas enfermeras me miran de arriba abajo. Son mujeres como yo y nos entendemos. ¡Vaya si nos entendemos! Freen me presenta a la superjefa, la doctora Arizona. Es una chica no muy mayor, sonríe mientras me estrecha la mano. Durante un rato, hablamos con ella amistosamente, pero algo me dice que ella me mira con recelo. Me olvido del asunto y, una vez nos quedamos solas, Freen me lleva a su despacho. Este es increíble. Sin duda alguna, la doctora Chankimha está muy bien considerada en el hospital y me gusta saberlo.
Una vez salimos de su despacho, me enseña el centro y, al pasar por ginecologia, comento que me encantaría tener hijos. Al instante, Freen me mira y entra en la consulta de su amiga, la doctora Adison Montgomery, y le comenta el asunto. Rápidamente me hacen un estudio y cuando salgo del despacho, ya tengo fecha para un control una semana después. Increíble. ¿Por ser la señora Chankimha todo es así de fácil?
Durante la semana estoy histérica perdida y cuando llega la mañana de la consulta no sé dónde meterme de los nervios que tengo. Una vez entramos en el hospital, Freen se queda conmigo.
Entro en una sala poco iluminada donde la doctora Montgomerry me saluda con su encantadora sonrisa, me tranquiliza y, tras hacerme tumbar en una camilla me realiza un examen y luego una ecografia. Cuando la doctora acaba, una enfermera me ayuda a levantarme de la camilla y me acompaña a una sala. Me dice que me quede allí unos minutitos tranquila y que cuando yo me sienta segura ya me puedo ir.
Me levanto del sillón y, abriendo con cuidado, salgo de la habitación y regreso a donde Freen.
—¿Te encuentras bien, cariño? Me pregunta ella. Asiento sin decir nada.
Aún estoy asustada, y no sólo por la revision. Me acompaña hasta el coche. Una vez allí, me enseña las recetas que le ha dado la doctora y me explica lo que tendré que hacer hasta la próxima visita.
Cuando llegamos a casa, se empeña en que me meta en la cama. No me resisto, porque estoy agotada. Los nervios apenas me dejaron dormir anoche.
El 8 de marzo, me despierto y veo que mi amor no ha ido a trabajar. Es el día de mi cumpleaños y quiere pasarlo conmigo. Emocionada por tenerla un día entero para mí, la disfruto al máximo mientras ella me colma de regalos y caprichos. Mi familia y la de Freen llaman para felicitarme y yo sonrío al ver los regalos que mi esposa tenía escondidos y que me da de parte de ellos. Tras hacer el amor con tranquilidad, nos vamos a la playa, donde paseamos y luego comemos en un bonito restaurante. Por la noche lo celebramos con los amigos de Freen, que ya son mis amigos. A la fiesta vienen también Lingling y Orm, y mi cuñadísima me regala una preciosa pulsera de Cartier.
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JUEGOS DE SEDUCCION
RomansaRebecca trabaja de cantante en los hoteles de inglaterra. Está soltera y vive rodeada de su familia. Su vida es plácida y, en cierto modo, acomodada. Pero a Rebecca le gusta experimentar cosas nuevas, y decide adentrarse en el mundo de los intercamb...
