EPILOGO

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Cinco años después...

Miro por la ventanilla del avión.
Estamos aterrizando en el regreso de mi gira europea y estoy nerviosa. Mis amores estarán allí para recibirme.
Irin, que viaja conmigo, está también deseosa de tocar tierra.
En la gira ha conocido a un francés que la ha seguido por las distintas ciudades por las que hemos actuado y está feliz. Según ella, este es su verdadero amor, mide metro ochenta y ocho y está como un queso. Sin duda, ambas sabemos que ha comenzado una bonita historia de amor. ¿Durará? Sólo el tiempo lo dirá.

Orm, desde que hemos subido al avión en España, no ha parado de tontear con Lingling retomó su vida siendo una feliz mamá de una preciosa niña y aún con más fuerza su vida sexual. Sin duda Lingling aprendió su lección, la veo mirar a Orm. Sin duda hubiera perdido
a una buena mujer y, aunque tarde, sé que se ha dado cuenta.
Cuando el avión se para, el piloto y varias azafatas me piden hacerse una foto conmigo antes de bajar y cuando se abre la puerta bajo con prisas con ganas de reencontrarme con mis amores, corro por el aeropuerto y, cuando llego a la salida y las puertas se abren, sonrío al ver a mi guapa, morena y sexy esposa con un bonito ramo de flores en una mano y en la otra el doble cochecito de bebé, donde mis preciosas mellizas Fay y Song duermen como angelitas.

Freen,  sonríe al verme, me abraza, me besa y me dice:
—Bienvenida a casa, cariño.
La beso encantada.

Llevamos demasiados días sin estar juntas y no veía el momento de regresar junto a ella y mis pequeñas, les doy un cariñoso beso a cada una y, del brazo de mi esposa y seguidas por Irin, Lingling y Orm, nos vamos hacia la casa familiar.

Cuando llegamos a casa que ahora es un lugar al que ha regresado la música y la risa, sonrío al ver que todo el mundo se ha reunido allí. Song y P'Susie me abrazan y yo sonrío.
Praewa, tras abrazar a sus mamás, se tira a mis brazos, me ha hecho un dibujo de bienvenida y yo se lo alabo encantada.

Faye cuando me ve me abraza y me comenta que tiene una nueva canción para mí. Aplaudo feliz. Es una gran compositora y sé que parte de mi éxito se lo debo a ella. También me cuchichea que ha traído a su novia. Eso me hace sonreír. Faye es especial,
caballerosa, reservada y detallista. Es como Freen y sé que la muchacha Yoko la hace muy feliz.
De pronto oigo gritar a Nam. rápidamente, me suelto de Faye y me voy hacia ella. Está embarazada de Seis meses y, junto a Heng ha acudido a la casa para recibirnos tras la gira.
Me cuenta sus males, sus antojos.
Observo a Heng y el pobre mira al cielo. El embarazo los pilló a los dos por sorpresa y el pobre está loco con mi amiga y el embarazo.

Esa noche, tras disfrutar del baño de mis niñas, cuando estas se duermen y las miro emocionada en sus cunitas, Freen me besa en el cuello y murmura:

— Ahora quiero que me mimes a mí.
— ¿Ah, sí?
— Estoy necesitada.

En este mes que hemos estado separadas nos hemos echado muchísimo de menos. Como siempre, aunque me prometió quedarse con las niñas, a los quince
días apareció en Alemania.
Allí lo pasamos de maravilla, no sólo durante el día, sino también de noche. Mi apasionada y juguetóna esposa, como siempre, puso en práctica todas y cada una de nuestras fantasías y, como siempre, las disfrutamos con pasión.

Freen me coge en brazos,  me saca de la habitación de las niñas y me mete en la nuestra. Allí, tras cerrar la puerta con llave para que no me escape, me deja sobre la cama.
Como una loba hambrienta regresa a mí y cubre mi cuerpo con pasión,
volviéndome loca.
Nos desnudamos despacio. Nos tocamos. Nos damos placer, me siento a horcajadas sobre ella le agarro las manos por encima de su  cabeza y, dispuesta a mimarla con voz caliente, susurro mientras ella sonríe:

—Bienvenida a mí juego de seducción.

JUEGOS DE SEDUCCIONDonde viven las historias. Descúbrelo ahora