Antes de leer el capítulo, queríamos decir que puede llegar a herir la sensibilidad de las personas. Hay un claro ejemplo de lo que es la violencia doméstica.
Queríamos dejar en claro que las dos estamos totalmente en desacuerdo con cualquiera y con este tipo de violencia.
15 de Octubre de 1944
Aún podía sentir una mirada de confusión, y hasta algo de desilusión, que él tenía. Quizás debería estar más preocupada por el tener que volver a aquella Liga que tanto me molestaba, pero no podía dejar de pensar en Stiles.
¿Acaso debería hoy volver a subir? ¿O darle un respiro?
Su voz insegura al preguntarme si volvería allí me dieron ganas de golpearme millones de veces la cabeza contra la pared. ¿Y si me estaba esperando, y yo estaba aquí, tirada en mi cama, pensando en él? Quizás le estaba dando demasiada importancia, y no era para tanto revuelo. Pero, de alguna manera, no podía dejar de pensar en su mirada dulce y aterrorizada que siempre llevaba.
Suspiré. Tal vez solo necesitaba un respiro, Jackson ya se había ido o algo así me dijo y como quedaban horas para que prepare el almuerzo (que mi madre me obliga a preparar), tenía tiempo para salir a tomar aire, para pensar si debía subir o no.
El aire contaminado por maldad me llego directamente a los ojos, era como si nada sonriera.
Caminé a pasos torpes hacia la plaza donde tome asiento sobre la banca. Mi pecho ardió, tal vez solo debia subir y ver si me estaba esperando, si lo estaba le pediría disculpas y no volvería a subir, y si no esta me de vuelvo y ya.
Pero conozco mi forma de ser, se que si voy me disculparía, me quedaría unas horas, me volvería e iría mañana de nuevo, y si no esta me decepcionaría y lo esperaría.
Moví mi cabeza de un lado a otro, pensando en como solucionar el drama de La Liga, a la cuál no quería ir.
Unas manos taparon, de repente, mis ojos nublandome la vista, y luego la voz de aquel salió a luz.
- Me han dicho que hay una damisela fuera de su casa -no tuvo que voltear para saber de quien se trataba. Luego de soltarla, Scott llego a su lado-. ¿Cómo va todo?
- ¿Taparme los ojos? ¿Qué? ¿Tienes nueve años, Scott? -bromeó ella. Él chico le sonrió y se sentó junto a ella- Ya sabes, como siempre -contestó finalmente a su pregunta.
Scott y yo nos conocíamos de toda la vida. Él siempre fue como un hermano mayor para mi, aunque nuestra diferencia de edad no fuera exagerada. Scott tenía dos años más que yo, y éramos amigos desde que teníamos memoria.
Nuestros padres eran amigos, y también eran vecinos, por lo que de niños siempre salíamos a jugar juntos. Éramos inseparables.
Claro que las cosas en ese entonces eran diferentes. Scott formaba parte del ejército de Jackson desde que cumplió 18 años. Y bueno, ya se sabe mi situación.
- Dicen por ahí que tendrás que volver a la BDM (Liga de Muchachas Alemanas) -comentó y yo rodé los ojos.
- ¡No puedo esperar a alistarme nuevamente! -comenté con sarcasmo y una falsa felicidad. Mi amigo rió.
- Vamos, Lyds, no es tan malo -choco su hombro con el mío-. Conozco a muchas chicas que se alistaron y son unas muy buenas personas.
Levanté ambas cejas hacia él por lo que no contuvo la risa que soltó.
- Mira el lado bueno, puedes hacer amigas, y presentarme a esas amigas -Scott le guiño un ojo, y Lydia lo golpeó con expresión seria-. ¡Es broma!, ¡Soy un hombre de una mujer y esa mujer ya tiene mi corazón...!
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Love on a Hill || Stydia
RomanceLas esperanzas de vida de Lydia son pobres. Las de Stiles también lo son. A pesar de que compartan aquello, sus vidas son totalmente diferentes. Cuando sus caminos se crucen, se darán cuenta de que eran exactamente lo que necesitaban para ser feli...
