5 de Diciembre de 1944
Stiles me tomó de la mano y me guió hasta el lago, donde nos sentamos a orillas de este, abrazándonos el uno al otro.
- Esto es lo más lindo y lejos que puedo llevarte -susurró, algo apenado-. Pero cierra los ojos, e imagina... Piensa que estás a mi lado, y estamos a orillas de uno de los lagos más importantes del mundo.
Sonreí y besé su mejilla, apretando bien el agarre de nuestras manos que no se había soltado.
- No necesito imaginarme otro lugar para nuestra luna de miel. Este lugar es perfecto -le dije. Stiles me sonrió completamente feliz, y me lancé a sus brazos, recibiendo todos sus besos.
Él no demoró en hacer que mi espalda caiga justo sobre el césped, estando casi encima mío podía besarme sin detenerse y con la felicidad que prácticamente se expandía por nuestros pechos. Ni siquiera alcanzábamos a terminar un beso bien, ya que a mitad de este estábamos riendo y separándonos para mirarnos a los ojos, quizás para darle más emoción al momento o quizás porque estábamos demasiados enamorados para siquiera dejar de apreciarnos el uno al otro.
- Escucha, Lyds... -me llamó él- Tú... Tú dijiste que los recién casados siempre se acostaban juntos en su luna de miel. Aquel acostarse juntos, ¿significa lo que nosotros hacemos cuando dormimos juntos? ¿O tiene otro significado?
Miré como estaba algo confundido, y yo no pude evitar sonreír ante su inocencia.
- Significa que... tenemos que tener relaciones, Stiles -este volvió a levantar las cejas, yo reí-. Ya sabes, debes acostarte junto a mi, tocarme, yo te toco, nos besamos y... Nos entregamos el uno al otro por primera vez.
Stiles captó lo que decía y separó los labios haciendo que el inferior le temblé un poco.
- Entonces, ¿tú y yo... -empezó a decir pero se detuvo a mitad de la palabra, mirando a un punto fijo, luego de un rato movió la cabeza de un lado a otro, como si sus pensamientos habían ido más allá de lo que él quisiera- ya sabes, tendremos que hacerlo?
- Sólo si quieres, bombón -le sonreí. Él también sonrió, pero de una forma algo forzada- ¿Te ocurre algo?
Él suspiró y se llevó las manos a la cabeza, cubriéndose el rostro. Apoyé mi cabeza en su hombro y lo abracé.
- ¿Puedo decirte algo sin que salgas corriendo? -me preguntó y lo miré algo confundida- Yo... No sé si esté listo, Lyds.
- ¿Listo? -pregunté, y él chilló algo frustrado.
- Yo realmente quiero tocarte, quiero sentirte temblar bajo mi cuerpo, sólo porque te sientes bien conmigo. Pero... Ha pasado algo, cuando yo era chico... Y tengo miedo de hacerte asentir de esa manera...
- Stiles...
- Mi padre se aprovechaba de mi madre -me confesó-. Yo lo veía, y veía cómo mi padre la pasaba bien, mientras que mi madre siempre terminaba llorando. Mi padre me dijo una vez que esas son cosas que te causan un placer único, pero yo... Yo recuerdo el dolor de mi madre, y no quiero verte así...
- Pero estaré bien -traté de transmitirle confianza-. No eres como tu padre. Aunque en parte te entiendo... Yo creo que tampoco me encuentro lo suficientemente lista.
Él asintió lentamente y llevó sus dedos a mis cabellos para acariciarlo de arriba hacia abajo.
- Entonces... Lo mejor será esperar, ¿no es así? -preguntó algo asustado, como esperando a toda costa mi aprobación. Le sonreí y lleve mis manos a sus mejillas, donde fueron mis dedos lo que recorrieron mayoritariamente estas.
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Love on a Hill || Stydia
RomanceLas esperanzas de vida de Lydia son pobres. Las de Stiles también lo son. A pesar de que compartan aquello, sus vidas son totalmente diferentes. Cuando sus caminos se crucen, se darán cuenta de que eran exactamente lo que necesitaban para ser feli...
