Capítulo 10

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21 de octubre de 1944

No me sorprendí cuando al día siguiente, mis pies se movieron colina arriba. Me sentía culpable, horriblemente culpable de no haber ido el día anterior. Pero tampoco era como si hubiera dependido de mi, estaba demasiado rota, avergonzada, humillada y dolida para siquiera mover los píes.

Y aún estaba así, pero por alguna razón subir a esa colina era lo importante para mi en aquel momento. Y como disculpas, antes de subir compré una bolsa de chocolates, solo para que Stiles no se molestara conmigo.

No podía sacarme de la cabeza aquella imagen recreada por mi cerebro en donde Stiles estaba solo, esperándome. Le había prometido que volvería, y me dolía el hecho que quizás lo había decepcionado.

Di unos últimos pasos hasta llegar a la cima. Stiles estaba recostado en el césped. Me acerqué unos pasos hacia él, silenciosamente. Aunque por más despacio que había ido, él se percató de mi presencia.

Acostumbrado por el sol, y ahora que yo lo tapaba con mi sombra, entrecerró sus ojos para poder ver mejor.

- ¿Lydia? -Bajé la mirada, y me senté junto a él.

- Lo siento -me disculpé.

- ¿Qué sientes? -me preguntó, algo confundido.

- El no haber venido ayer -lamenté, negando con la cabeza-. Surgió una especie de... conflicto, y no pude subir.

Stiles me miró un tanto preocupado.

- ¿Pasó algo? ¿Estás bien? -me preguntó.

Yo asentí.

- No es nada de que preocuparse, ya pasó -mentí.

Ya debía tener bastantes problemas escapando de "mi gente" como para cargarlo con los míos. Además, quería a la colina como vía de escape, de ver las cosas de otra manera, tal como Stiles me prometió enseñarme a ver, no como un lugar para contar mis problemas.

- Oh, toma -le extendí la bolsa de chocolates hacia él.

Stiles la miró sin entender. Primero dirigió su mirada a la bolsa y luego hacia mí, y así repitió la misma acción un par de veces. Sacudí un poco la bolsa, intentando que la agarre.

- Son para ti. Es mi disculpa por no haber venido ayer -le dije, sonriéndole.

Pude ver como sus ojos se iluminaron, y hasta noté como el color miel de su iris tomaba un brillo distinto al usual. Aún no se atrevía a tomar la bolsa de chocolates, por lo que la volví a mover frente a él.

- Vamos, Stiles... Acéptalas -volví a insistir con una sonrisa, con mi hombro junté el suyo para que las aceptara.

- ¿Realmente me trajiste chocolates? -pregunto casi anonadado. Asentí y finalmente estiró su mano para tomar la bolsa, los abrió lentamente, pero cuando por fin desató el nudo se metió uno a la boca para luego sonreír con satisfacción. Sonreí-. No sabes el tiempo que pasó desde la última vez que comí chocolates.

Lo miré con una sonrisa al ver como luego de comer uno, se comía dos, tres, cuatro. Estaba totalmente feliz.

- ¿Quieres uno? -me ofreció cuando sus cachetes empezaban a inflarse de todos los chocolates dentro de su boca. Y hasta habló con la boca llena. Reí.

- Son todos tuyos -levanté mis manos negando, para que finalmente me alejara para que no volviera a ofrecer. Lo hizo de todos modos.

- Vamos, acepta... Uno -dijo mientras finalmente tragaba-. Me estas mirando con una de esas sonrisas como si quisieras uno.

Love on a Hill || StydiaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora