Capítulo 117

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1 de Abril de 1945

Antes de abrir los ojos, sentí todo mi cuerpo ligero. Mi mano estaba siendo apretada por alguien más, quien la acariciaba suavemente. Sentía dolor en cada extremidad y me negaba a realizar algún movimiento. No quería.

Escuché la voz de Scott, de repente, quien me llamaba. Sentí cómo apoyaba sus labios sobre mi frente y me daba un dulce beso.

- ¿Scott? -susurré, abriendo poco a poco mis ojos.

Divisé a mi amigo frente mío, su rostro cerca del mío. Él sonrió sin poder evitarlo, escondiendo dolor, y llevó sus manos a mis mejillas.

- Dios mío, Lydia... -volvió a besar nuevamente mi rostro.

Miré hacia los costados y vi que me encontraba en una habitación de hospital. Tenía una aguja clavada en el antebrazo, conectada a un suero.

Cuando Scott se alejó de mi cuerpo sentí la necesidad de incorporarme levemente ya que no sabía de que se trataba todo esto. Estaba perdida.

Entonces cuando recuperé la consciencia de lo que pasó quise volver a estar perdida y jamás volver a ser encontrada. No era el caso.

Jackson. Golpes en el rostro y cuerpo. Estomago. Mi bebé .

Miré a todas partes en respuestas, lleve mis manos a mi estómago con desesperación, Scott captó aquello y no demoró en llevar su mano a mi cabeza, acariciandola, tratando de calmarme.

- Scott, mi... Mi bebé -empecé a decir en un tono de voz asustado, este negó de un lado a otro.

- Está bien, está todo bien... Me dijeron que estaba bien, que está todo bien -me dijo entonces en un tono de voz tan suave que derrumbo cualquier inseguridad.

Suspiré tranquila, el bebé esta bien, yo estoy bien, todo esta bien. Excepto que no lo estaba.

Jackson. Golpes en el rostro y cuerpo. Stiles... Stiles.

El aire me empezó a faltar. Me comenzó a costar más respirar. Scott me miró con preocupación, ya que notó que estaba todo menos tranquila.

- Stiles -susurré su nombre. Scott hizo una mueca de dolor, y aquello me desesperó más-. ¿Dónde está?

- Lydia, primero debes tranquilizarte... -intentó calmarme, poniendo sus manos sobre mis hombros. Se las quité bruscamente y lo miré rogando por respuestas.

- ¡Dime dónde está! -me mordí el labio inferior para evitar que se me escapara el llanto.

Mi amigo desvió la mirada y soltó un suspiro.

- Jackson lo llevó al campo de concentración, Lydia. Él se encuentra allí ahora.

- No... -dije en un susurro, mi voz se rompió al instante y supe que no podría hablar con un sollozo de por medio.

Negué de un lado a otro y mi garganta se expuso a un nudo que amenazaba con abrirse al mismo tiempo en el cual mis lágrimas empezaban a bañar mi rostro.

Perder a Stiles se sentía como si no me dejaran respirar, como si el aire que este respirando sea tóxico y me este dañando los pulmones lentamente hasta que finalmente me maten por completo. Era Stiles. El amor de mi vida, Stiles. Mi alma gemela, Stiles. Perderlo era tener una vida sin sentido de nuevo, donde lo único que hay en el mundo es oscuridad, aquella donde incluso si eres una rayo de luz, la vida te obliga a ser llevada por la oscuridad.

Love on a Hill || StydiaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora