Capítulo 25

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03 de Noviembre de 1944

Abrí los ojos, aún con el dolor punzante en mi vientre. Sin embargo, este había disminuido bastante, y ya no se sentía tanto como el día anterior.

Di media vuelta en mi lugar, y noté como no había ninguna señal de Jackson. Es más: las sábanas estaban de la misma manera en la que estaban el día anterior antes de que fuera a dormir. Me volteé a ver la hora al reloj y me di cuenta que ya era bien tarde y debería levantarme. Baje las escaleras y cuando llegue abajo me di cuenta que tampoco habia rastro de Jackson, sin embargo decidí por preparar el desayuno de todas formas, con cuidado de lastimarme.

Cuando estaba por terminarlo finalmente escuche como la puerta de la casa se abría. Los pasos de Jackson se aproximaron hasta la puerta y cuando lo tuve en frente a mi me permití aguantar la respiración por un par de segundos

- ¿Ya esta listo el desayuno? -preguntó a lo que yo asentí. Él se sentó en la mesa y yo empece a terminar de servir lo que faltaba.

Finalmente serví el desayuno en la mesa. Él empezó a devorar apenas puse los platos sobre la mesa. No me atreví a decir una sola palabra. Aún estaba asustada. Y no quería volver a ser golpeada, y más en el estado en el que me encontraba. Así que lo deje comer, así de esa manera se iría y yo podría volver a respirar con tranquilidad.

Y lo hizo. Cuando finalmente termino, se despidió con una simple mirada y salió de la casa.

¿Y este que?

Me golpea, casi me deja sin sangre, no duerme aquí y cuando llega ni siquiera me agradece el desayuno. Dios, lo odio tanto. Y realmente lo odiaba. Se me hacía un infierno vivir junto a él, tener que dormir en la misma cama, soportar todos sus caprichos, ser incomprendida, aguantarme sus palizas y no quejarme de ningún dolor que él me ocasionaba.

Porque claro que si yo me atrevía a hablar él me lo iba a hacer pagar de una forma horrible. Lo sabía.

Cerré los ojos y suspire, al menos se había ido rápido. Me levante de mi asiento y cuando termine de limpiar los platos, junte la porsión de comida qur habia guardado para Stiles, además de llevar unas cuantas frutas para él y una frazada por si sentía frio. Las guarde en una pequeña caja y sin más vueltas subi a la colina.

Le había hecho caso a Malia y llevaba un reloj de bolsillo para saber a que hora volver.

Cuando iba camino a la colina decidí por además comprarle otra bolsa de chocolates, y ahí fue cuando caí en cuenta de que tenía moretones en mi pomulo y mejilla que no eran faciles de esconder con mi cabello. Sin embargo lo hice, intenté esconderlo y aproveche de comprar alcohol para curar las heridas de Stiles.

Metí todo lo que pude dentro de la bolsa, y seguí mi camino hasta la colina. Caminé con cuidado y a paso lento, tal como Malia me había recomendado. Traté de evitar cualquier torpe tropezón. Afortunadamente, y extrañamente, no caí ni una sola vez.

Aún me sorprendía de como podía llegar a ser Jackson. No pude evitarlo, pero la impotencia que me había provocado era demasiado. ¡Me usaba como su sirvienta!, claro que no podía hacer nada, ni quejarme. Y eso me enfurecía más, aunque tratara de aguantarmelo, estaba llena de impotencia.

Tapé con mi cabello los moretones de mis mejillas, al igual que me acomodé mi abrigo de forma que tapara las mordidas en mi cuello. Y por último puse la bolsa sobre mi pecho para intentar esconder mi cara y que Stiles no lo viera.

Mi corazón empezó a latir con más fuerza cuando vi que él estaba esperandome, y al verme se levantó de inmediato. Tragué saliva, y mantuve la cabeza gacha, para evitar que notara mi rostro herido. El se acercó rápidamente a mí, y pude notar como me sonreía. Sin embargo, no me animé a levantar la cabeza.

Love on a Hill || StydiaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora