24 de octubre de 1944
Al día siguiente, no tardé en subir lo antes posible a la colina. Aún sentía los cálidos brazos de Stiles alrededor mío, al igual que la falta de una mano sosteniendo la mía.
Y era una sensación que me proporcionaba una alegría enorme, que extrañamente no podía comprender. Y la emoción se expandía por todo mi cuerpo, a las horas donde tenía que bajar de aquella colina y llegar a mi casa, desde ese momento en el cual volvía abajo, mi alma rogaba que volviera subir.
Y era por eso que he estado haciendo bien algunos labores, por qué tan pronto como me alejo de la colina, quiero que el día siguiente llegue para volver a subir.
Llegué a la cima, y como lo presentía, Stiles estaba esperándome, apoyado contra un árbol. Me acerqué hacia él a pasos torpes, aún sorprendida ante todo lo pasado el día anterior.
¿Cómo no iba a estarlo? Alguien que conocía hace tan solo dos semanas se estaba convirtiendo en un amigo. Y no sólo eso, sino que parecía conocerme más de lo que la gente con la que me rodeo me conoce. Además, lo abracé, y apenas lo conocía. Sabía que era bastante extrovertida y algo torpe y desprevenida, pero no ando repartiendo abrazos a cada uno que se cruce por mi camino.
Solo abrazaba a aquellos que en realidad quiero, para ser sincera no recuerdo haber abrazado a Jackson nunca, y dudo hacerlos alguna vez, y a mi padre no lo abrazaba desde hace años, lo mismo con mi madre, Scott siempre era fácil poder abrazarlo, y sus grandes brazos encajaban con mi pequeño cuerpo, y Malia estaba acostumbrada a demostrarme su afecto mediante abrazos duraderos.
Pero ninguno me mantuvo tan bien como Stiles lo hizo. Y eso aunque me asustaba, también me atraía.
Stiles también se acercó a mí, con la vista en el césped.
- Hey... -lo saludé, apretando los labios.
- Hola, Lyds... -susurró y yo le sonreí para moverme a un lado y finalmente sentarme, él me miro desde arriba-. Hey...
- Ya me habías saludado -dije frunciendo los ojos debido a que el sol me llegaba a los ojos cuando subía la mirada para verlo.
- ¿De verdad? -repitió mi acción al sentarse junto a mí-. Oh, claro. Sí, lo sé, es sólo que... Ya sabes, me gusta saludar a la gente... Aunque no muchas personas vienen aquí, pensándolo bien. Y no puedo arriesgarme a saludar a todos, ¿y si alguien es parte del ejército? Eso sería diferente y yo no podría...
- Entiendo tu punto -lo detuve cuando vi que había empezado a susurrar cosas sin sentido algo nervioso, le sonreí y él también lo hizo. Sus moretones y heridas seguían ahí y una parte de mí se moría por tocarlas-. ¿Cómo estás?
- Me siento mejor -admitió-. ¿Tú cómo estás?
Puse mi mano por su hombro, y lo acaricie suavemente. Le di una sonrisa.
- No tienes que mentirme a mí... -le susurre, intentando hacerlo sentir mejor-. ¿Hablaste con tu... padre?
Stiles negó y bajo la vista, empecé a mover mi mano arriba de su hombro.
- ¿Has dormido en tu casa? -le pregunté esta vez. Él apretó sus labios y negó.
Lo miré preocupada.
- No puedes dormir afuera, Stiles. Te vas a enfermar -repliqué yo.
Él se encogió de hombros.
- ¿Sabes qué? Voy a acompañarte y te ayudaré a arreglar las cosas con tu padre -declaré.
Stiles abrió los ojos y me miró alarmado. Negó rotundamente.
- ¿Acaso estás demente? ¿Quieres morir? -habló finalmente- Lydia, mi padre podría matarte, ¿no viste lo que me hizo a mí? -señaló su ojo lastimado.
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Love on a Hill || Stydia
RomanceLas esperanzas de vida de Lydia son pobres. Las de Stiles también lo son. A pesar de que compartan aquello, sus vidas son totalmente diferentes. Cuando sus caminos se crucen, se darán cuenta de que eran exactamente lo que necesitaban para ser feli...
